Militante del Movimiento Evita y responsable en la provincia de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (Ctep), Ignacio Rico es uno de los candidatos a diputados nacionales del Frente de Todos de la lista que en Santa Fe encabeza Marcos Cleri. El joven dirigente pasó por el segmento “Entrevistas en Campaña” de Noticias Piratas, el programa de El Eslabón que se escucha por Radio Universidad todos los sábados de 12 a 14, y explicó las razones por las que su espacio considera que debe estar representado en la legislatura que surja de las elecciones del 27 de octubre. “El nuevo gobierno deberá ser una especie de concertación entre los distintos sectores, y esa concertación también debe traducirse en el Congreso, porque de esta crisis o salimos todos juntos o probablemente no nos salve nadie”, afirma.

—Suele decirse que un militante debe estar a disposición de lo que la organización o el movimiento necesite, ¿cómo terminás siendo el candidato a diputado nacional de la Ctep en Santa Fe?

—Esta bueno esto de rescatar, me parece piola, que uno tiene que estar, amén de ciertos gustos individuales o llamémosle ambiciones, donde el país lo necesita o donde de alguna manera la lucha por acceder al Estado para transformar la realidad lo demanda. Ese militante que está quizás sosteniendo una copa de leche en estos momentos de crisis y de urgencia, un comedor en el último barrio de la ciudad, puede asumir responsabilidades gremiales como las que me tocó asumir hace más o menos un año y medio con la Ctep. Uno tiene que estar donde le toca, en función de la estrategia de nuestra organización, que en este caso en lo electoral es visibilizar y poner en la agenda de la sociedad y la dirigencia política las propuestas de acciones concretas que tenemos.

—¿Están conformes con la construcción y la línea que asumió el Frente Todos?

—Hemos podido conformar un frente, un espacio entre diferentes sectores políticos que tal vez a lo largo de los últimos años habíamos tenido diferencias o divisiones, no irreconciliables o antagónicas, por supuesto, pero de alguna manera no nos veníamos encontrando. A partir de poner las coincidencias por sobre las diferencias, y la patria por sobre los intereses particulares de cada sector político o social, conformamos este frente en el que, si bien sabemos que siempre se puede ser más amplio, generoso, y que también los cierres de lista pueden ser mejores, se ven representados los distintos sectores sociales. Rescato esto por el nivel de la crisis, de necesidad, de urgencia y de destrucción que existe hoy. El nuevo gobierno deberá ser una especie de concertación entre los distintos espacios, y esa concertación también debe traducirse en el Congreso, porque de esta crisis o salimos todos juntos o probablemente no nos salve nadie. En ese sentido estamos convencidos de construir un gobierno de unidad nacional con un parlamento y un poder ejecutivo donde se vean representados los distintos intereses, las distintas propuestas y las representaciones. Hablo del empresariado nacional, las pymes, el sindicalismo, los movimientos sociales y, en nuestro caso, la Ctep.

Pretendemos que todos esos sectores que representan la producción, el trabajo el pequeño comercio minorista, que de alguna manera es lo más virtuoso que tiene la Argentina, más el sector universitario, estudiantil, docente, se vean representados en un gobierno que necesita de todas las ideas propuestas y un poco de ese «espalda con espalda, brazo con brazo» para empujar para un mismo lado. Y creo que el frente de todos traduce eso, en una nueva expresión política.

—¿Y cuál es la agenda de la Ctep?

Nuestra agenda está anclada principalmente sobre un diagnóstico de la situación social y económica que vive Argentina, latinoamérica y el planeta en su conjunto, que hace eje sobre todo en una reconfiguración del trabajo que ha generado cierta regresividad en materia de derechos laborales y en los ingresos de los trabajadores. 

Para ser sencillo: hoy en la Argentina y en cualquier lugar del mundo se produce el doble o el triple que hace 40/50 años con la mitad de trabajadores. Eso, de alguna manera genera una especie de desempleo o marginación, exclusión de un sector de los trabajadores que hace 40 años los teníamos dentro de las fábricas.

Lo que vemos nosotros, dentro de los movimientos sociales, es que estamos parados sobre los barrios más humildes, donde viven entre muchísima precarización del hábitat y sus ingresos, es que cuando hacemos una asamblea, por ejemplo en barrio La Tablada, Nuevo Alberdi o Saladillo, de 100 personas sólo el 20 por ciento tiene trabajo en blanco. Y ahí vemos que por un lado está el trabajo en negro, que tiene que ver con que hay un patrón que no hace los aportes y que no blanquea a un trabajador en un bar, un restaurante, un comercio de ropa, pero lo que sobre todo vemos es que toda esa gente que quedó afuera de la fábrica se inventó su propio laburo. Que va desde la conformación de un emprendimiento, de una unidad productiva o una cooperativa, a poner un kiosco en su casa, una verdulería en el garage o también, en los sectores más golpeados, que salen a cartonear, a limpiar vidrios, a cuidar coches. Lo que pretendemos es ordenar ese trabajo, dignificarlo, vía ingresos y derechos. Queremos recuperar esos derechos que a mediados del siglo XX el General (Juan Perón) le dio a todo el pueblo argentino. Y en ese sentido, nuestra agenda tiene que ver con dignificar a esos entre cinco o seis millones de compatriotas, hermanos y hermanas, que hoy se ven viviendo en las peores circunstancias y son quienes muchas veces trabajan mucho más que ocho horas al día, tal vez 12 y 14 horas, y ganan la mitad de lo que gana cualquier trabajador formal. Y, además, no tienen obra social, aguinaldo o vacaciones pagas. Pretendemos que vuelvan a estar mejor, como en algún momento lo estuvieron. 

—Sería como pasar del movimiento de desocupados clásico de los ‘90 y 2000, a la sindicalización de los trabajadores excluídos del sistema formal de la economía…

—Creemos que a través de la economía popular, y dándole virtuosidad, apoyo y defensa, podemos terminar con la precarización y el núcleo duro de la pobreza en la Argentina, que a nosotros más nos lastima y de alguna forma explica nuestra razón de ser y porqué yo, Nacho Rico de la Ctep, ocupo un lugar en una lista de diputados nacionales del Frente Todos. Si creemos que hay que hacer política por algo, nosotros creemos que es para terminar con la pobreza en la Argentina. Para nosotros nada se termina hasta que no haya ni un y ni una sola pobre. Y lo hacemos con propuestas concretas, que aplicamos en la realidad sin ser el Estado. 

—¿Cómo cuáles?

—Promover y generar nuevos puestos de trabajo a través de la economía popular.  Por un lado la economía popular agraria, la defensa de la agricultura familiar y la repartición de algunas de las tierras ociosas, tanto de sector privados como terrenos fiscales, y ponerlas a funcionar. Y por otro lado, a través de la producción popular, la producción barrial. En estos cuatro años, incluso con esta crisis, con Macri en el gobierno, la baja del consumo y una situación desesperante, hemos podido construir más puestos de trabajo que la General Motors. Desde la Ctep y nuestra unidades productivas barriales, como lo son carpintería, herrería, huerta, construcción, panificación, entre otras, pudimos generar unidades productivas de doce personas en las que participan mujeres y hombres que hoy se generan su propio ingreso. 

—¿Cómo es el modo de organización de la Ctep, cómo se produce, dónde comercializan?

—Para nosotros generar puestos de trabajo va de la mano con el comercio justo. Darle viabilidad y salida a la comercialización familiar ya sea de la producción de la agricultura como la barrial, sin dejar de lado los controles correspondientes que tiene que realizar el Estado, como es en el caso de los alimentos. Nosotros estamos de acuerdo con que el Estado regule y controle, tanto lo que hacemos desde los movimientos sociales como de una empresa nacional o internacional. 

En ese sentido comercializamos en las ferias barriales que cada vez crecen más, como la del tanque de Rouillón y Maradona, la de Casiano Casas. Y en otras que inventamos nosotros, como la Feria Libre de Inflación, que está compuesta por compañeros productores agropecuarios de las localidades del Gran Rosario. Demostramos que sabemos bajar la inflación y de alguna manera lo hacemos porque vendemos productos de calidad que benefician al productor y también benefician a la vecina y el vecino que vienen a consumir este producto.

Cada vez que hacemos la feria se agota todo lo que llevamos para vender, y eso demuestra que hay un sector de la sociedad que elige consumir productos orgánicos y lo demuestra agotando la mercadería.

—Hay una permanente estigmatización de la militancia social en los grandes medios, ¿cómo responden a esos informes del estilo de los de Canal 13 o Jorge Lanata?

—Si hoy la Argentina no se prende fuego es gracias al trabajo que hacemos nosotros.  Un trabajo anónimo, de miles de madres que inventan guisos y meriendas para dar de comer a cientos de niños y niñas de los barrios humildes. Nuestros compañeros y compañeras le dan comida a los que no tienen para comer.

Por otro lado construimos espacios deportivos, culturales, para quienes cayeron de alguna manera en el consumo problemático o adicciones, que son transversales a todas la clases sociales. La diferencia es que los nuestros no tienen plata para pagar un médico, un psicólogo. Nosotros construimos un espacio para que se pueda recuperar, un ámbito donde aprenda deporte, guitarra criolla, ajedrez, donde se los ayuda con la tarea escolar, y también somos los que día a día combatimos el desempleo cuando cierra una fábrica, o un comercio, porque a todo vecino que se acerca a un centro comunitario nuestro, nosotros de alguna manera nos rompemos la cabeza desde la creatividad y la inteligencia que podemos tener para crear estas unidades productivas.

Por eso queremos llevar al Congreso de la Nación un proyecto que tiene que ver con la necesidad de discutir, en el marco del Presupuesto Nacional, una asignación de recursos para que en lo que nosotros estimamos un plazo de unos diez años, se pueda dignificar el hábitat de 4.500 barrios en toda la Argentina, donde viven entre 4 y 5 millones de personas que son más o menos 900 mil familias. 

En Rosario son 112 barrios donde viven 100 mil personas. En la provincia son entre 300 mil personas de 360 barrios que viven sin agua potable, sin conexión a la luz eléctrica, sin pavimento, sin acceso a las ambulancias, y ni hablar de un camión de la basura. Queremos que eso se vea reflejado a través del presupuesto, que es la ley de leyes. Vamos a trabajar en proyectos que nos permitan urbanizar, mejorando la vida de los vecinos y vecinas de barrios populares, y generar puestos de trabajo, porque lo que queremos es que aquellas obras menores de estos barrios las puedan hacer las cooperativas de los propios vecinos y vecinas.

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