Octavio Crivaro encabeza la lista de precandidatos a la Cámara de Diputados de la Nación por Santa Fe, del Frente de Izquierda y de los Trabajadores ahora redefinido como FIT-Unidad. Convocado al programa Noticias Piratas, que produce la cooperativa La Masa (sábados, de 12 a 14, por Radio Universidad 103.3), el dirigente desarrolló los principales ejes de su espacio. Reconoció que se trata de “una elección difícil”, y esquivó la pregunta del millón sobre qué postura tomaría su fuerza ante una posible puja final entre Fernández y Macri, al negar que en los comicios del próximo 11 de agosto “haya un balotaje adelantado”. “Nosotros decimos: primero vamos a las Paso, no somos ni siquiera candidatos, somos precandidatos. Hay que bajar el nivel de lo que estamos discutiendo”, planteó.

—¿Por qué en esta elección el frente se rebautizó como FIT- Unidad?
—Porque hemos ampliado la conformación del FIT que desde el año 2011 formamos el PTS (Partido de los Trabajadores Socialistas), donde yo milito hace bastantes años, el Partido Obrero e Izquierda Socialista, y ahora se amplió al MST, al Poder Popular –el partido de María del Carmen Verdú–, al PSTU y otras organizaciones menores que quizás no tienen legalidad pero son varias fuerzas que se han incorporado para ampliar la voz de la izquierda en la elección.

Nuestra fórmula presidencial es Nicolás del Caño y Romina del Plá, ambos diputados nacionales actualmente y acá, en las primeras candidaturas a diputados nacionales, después de mi, la lista sigue con Gimena Sosa, Luciano Cáceres y Daniela Vergara (todos docentes de Amsafé).

—¿Cuál es la lectura que hacen desde el FIT sobre el momento histórico que atraviesa el país, en el que se inserta este proceso electoral?
—Estamos en el preámbulo de una crisis similar quizás a las del ’89 o previa al 2001. Una crisis en la que la voluntad de la clase dominante, independientemente de sus sectores o fracciones, va a ser un intento de regenerar, como le llaman, un clima de negocios sobre la base de asestar un nivel de derrotas a los trabajadores, a los jubilados, a las conquistas como la Educación y la Salud, de proporciones históricas. Cuando se escuchan propuestas de reforma laboral, previsional, cuando ves que se suceden los problemas de la educación…ellos piensan en escala histórica y dicen: «Bueno, tenemos que reducir de manera drástica el costo de la mano de obra, el gasto público y pensar que los jubilados son demasiados caros». Preparan un golpe muy grande, que es a lo que vino el FMI, que no es una sociedad de beneficencia.

—¿Para ustedes cuál es el principal debate en esta elección?
—El FMI no viene a mejorar la vida de la gente como dice el gobierno de Macri, viene a que sectores hagan negocios y que el conjunto del empresariado logre recuperar las posibilidades de hacer no sólo negocios financieros sino de los otros, abaratando mano de obra, flexibilizando laboralmente a la clase trabajadora y reduciendo el gasto público. Eso es lo que se propone y en ese sentido es uno de los grandes debates que estamos planteando nosotros. Y no es sólo un debate con el macrismo. Porque el macrismo en eso es lo más explícito, directamente le entregaron las llaves del país al FMI.

Pero el resto de los candidatos, sobre todo cuando hablan sus asesores económicos, que es lo que ha hecho Alberto (Fernández). Alberto habla de los jubilados y vos decís bueno, eso me cae bien, pero hay que escuchar a (Guillermo) Nielsen para ver qué es lo que se viene.

Nosotros estamos tratando de instalar debates como estos, o la crisis la terminan pagando los sectores que hoy vienen ganando, que tomaron todos y cada uno de los dólares que nos prestó el Fondo para fugarlos, los grandes empresarios, los especuladores, o la vamos a pagar con una degradación de las condiciones de vida ya no inmediata, con un poquito menos de sueldo o una paritaria a la baja, sino en una proporción histórica, con un creciente desempleo, con mayores bajas aún de los presupuestos de Salud y Educación. Nosotros decimos: invirtamos las prioridades, primero la educación, el salario y el empleo, y no el Fondo Monetario y la deuda.

—¿Y cómo es la salida a esta situación económica que propone el FIT?
Hay que agarrar cuáles son los problemas centrales. Agarremos las tarifas, que son una preocupación muy grande. Sacando el transporte, que depende de los gobiernos locales. Pero los que dependen de Nación, el gobierno te aplica tarifazos, aunque ahora los va aflojar un poquito para ver si logra ganar a elección. La oposición te dice retrotraigamos los tarifazos, pero a un año, entonces hay que hacerse cargo de tres años de tarifazos brutales que cambiaron el esquema del bolsillo de los argentinos. Nuestra propuesta es retrotraer las tarifas al 2015, por lo menos, y discutir cuál es el control y la política para las empresas privatizadas. Si van a estar en manos de empresas privatizadas y brindan un servicio pésimo y carísimo. Esos son los ñoquis que viven del Estado.

Lo mismo la inflación. No podemos llorar ante la inflación. Hay que adaptar los sueldos. La famosa cláusula gatillo no puede ser una excepcionalidad de las paritarias, tiene que ser algo que funcione de manera automática. Hay que aumentar además los presupuestos de Educación y de Salud que caen de manera innegable al mismo tiempo que se destina 50 por ciento más para el pago de deuda. Está todo articulado para que se siga beneficiando la especulación.

—Esta reconfiguración de la economía, que vos describías con la figura «le entregaron la llave al FMI», no es sólo algo que ocurre en Argentina, sino que se expresa en una nueva hegemonía, un nuevo alineamiento político en toda América Latina, salvo honrosas excepciones, ¿cómo se inserta la visión del FIT sobre el país, en el marco más amplio de los procesos regionales y mundial?
—Me parece que el plan de la clase dominante, de los grandes sectores del empresariado y las finanzas argentinos, es que la única manera que tienen de generar negocios para ellos, son por un lado liquidando las conquistas salariales y sindicales, algo que va de la mano con la reforma laboral hacia la clase trabajadora, que sea lo más rápida, al modelo Rappi.

Vos tenés una serie de empresarios, como Marcos Galperín, de Mercado Libre, que son como el gobierno sin Superyo. Un gobierno que es absolutamente duro con los trabajadores. Ahora, cuando se van a negociar con los europeos, aceptan que el país sea un exportador de materias primas sin ningún tipo de industrialización  por déćadas. Eso, que ahora se ve de manera abierta y casi pornográfica, eso de estar a favor de subordinarse a las potencias, ha sido una adolescencia de la clase dominante argentina durante mucho tiempo, por eso no hay una industrialización seria, por eso los vaivenes económicos impactan de la manera que impactan en la Argentina.

Sin romper la subordinación con Estados Unidos en un caso, con Europa en otro, e incluso con China, que tiene un gobierno comunista y actúa como uno capitalista bastante ambicioso, es imposible pensar un desarrollo sustentable durante décadas.

—¿Cuál es la expectativa del FIT en esta elección?
—Me adelanto a una pregunta que siempre nos hacen. En una elección que es difícil para nosotros, porque hay una idea preinstalada, se quiere instalar que hay un balotaje adelantado. Y nosotros decimos «vamos a las Paso». No somos ni siquiera candidatos, somos precandidatos, hay que bajar el nivel de lo que estamos discutiendo. Vamos a discutir quiénes van a estar presentes en las elecciones de octubre para discutir política abiertamente. Hay un gran negocio que quiere instalar Durán Barba, y que la lista del Frente de Todos lo agarra de buena gana, que esto es un balotaje adelantado.

En ese sentido, el voto a la izquierda es un mensaje muy claro. Hay mucha bronca y al mismo tiempo hay un intento de que se vote con el criterio del mal menor, en ambos lados de la grieta. Nosotros creemos que hay que votar con ganas, decir «yo no me quiero resignar, la quiero pelear, le quiero expresar un mensaje al gobierno, sea el que sea, de que yo mis derechos no los voy a dejar de lado». La del FIT es la única lista que puede expresar eso. Independientemente que no voy a ser tan necio, sabemos que somos una lista minoritaria en relación a los dos principales partidos que compiten hoy en la elección, que son el peronismo y el macrismo.

—Después de tu planteo sobre cómo encaran estas Paso, parece que la discusión sobre el balotaje queda para una próxima entrevista, instancia a la que desde ya te comprometemos…
—Con gusto.

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