“Es la pócima perfecta / es la nueva infusión / un poco de hierbas sueltas que fermenten mi razón. / Mi cuerpo me pertenece / ya no voy en tu dirección / voy formando lo que crece / el nuevo brebaje del amor”. Las primeras palabras y melodías del nuevo disco de Chiquita Machado alcanzan para entender lo que tienen para decir y mostrar. Son nueve pibas componiendo música y letra en función de una época y no van a escatimar en fusiones, feminismos y poder festivo. Té verde es el segundo álbum de la banda local que ya lleva más de siete años poniéndole ritmo a los escenarios de Rosario y el país. En diálogo con el eslabón, tres de sus integrantes cuentan por qué es cada vez más divertido y criterioso formar parte de este colectivo.

Té verde es el resultado de más de 8 meses de trabajo de preproducción, grabación, edición y dirección de arte del disco. Son canciones que vienen sonando en vivo y que se fueron acomodando en un álbum con el objetivo de darle una nueva identidad. Si para el primer disco (Chiquita Machado, 2017) las Chiquita eran de una forma, ahora son otras. Nada novedoso: pasan los años y crece la experiencia. Y a la nueva sonoridad que las pibas le ofrecen a sus oyentes, se le suma que las nueve vienen empapadas de la marea verde que marcó a fuego el 2018.

“El primer disco tuvo muchas cosas a modo de prueba. Ahora somos más criteriosas: le prestamos atención a las letras y eso hizo que podamos componer de otra manera. Me da la sensación que los temas del primer disco son un poco más naif. Ahora cambiamos mucho la estética. Y también le ponemos mucho más power”, resume Marina Calvagna, la voz de la banda. Y agrega: “Para mí, la experiencia del segundo disco fue mucho más linda que la primera, más ordenada. No fuimos tan meticulosas, sabíamos que podíamos resolver las cosas. Entonces la pasamos mejor grabando, nos divertimos mucho. Esta vez estábamos más relajadas, hacíamos y resolvíamos sin pensar tanto. Todo se trata de años de experiencia acumulados, con el crecimiento que tiene la banda y la confianza que depositamos en nosotras”.

La experiencia, sin embargo, no es todo. El contexto aportó lo suyo al segundo disco y alcanzó para marcar una verdadera diferencia: las Chiquita Machado surfearon como unas campeonas la ola verde. Y a ellas también les cambió la vida. “Todo el año pasado fue un sacudón”, rescata Marina. “Cuando empezamos a componer el disco fue en medio de la explosión del debate por el aborto legal y el feminismo, y nosotras también estábamos explotadas. Ese marco nos impulsó y renovó mucho. Fue muy significativo a nivel musical, personal y vincular con la banda”.

En ese sentido, las tres entrevistadas coinciden en que uno de los mejores toques que tuvieron fue en el festival de Ni Una Menos del 3 de junio de 2018, frente al Monumento a la Bandera. “Es el público que querés y es donde nosotras queremos estar”, dice Camila Depaoli. “Cuando tocamos en lugares así, la pasamos mucho mejor. Es sarpado que nos tengan en cuenta en fechas así”.

Las chicas explican que antes no le daban “tanta bola” al contenido de sus letras, pero que de a poco le fueron prestando más atención. Para su nuevo disco, y los toques de estos últimos meses, la banda es “más cuidadosa”.  “Hay letras del primer disco que nos cuestionamos y que queremos dejar afuera. También cambiamos las letras de los covers que hacemos, por ejemplo. Nosotras sabemos que tenemos un arma masiva y tenemos que cuidar lo que hacemos y decimos”. En ese sentido, Chiquita Machado tiene un límite y es no tocar para ciertos partidos, como el PRO o la Alianza Cambiemos. “Y además, discutimos todas las ofertas que nos llegan. Ponemos en la balanza: la fecha, el beneficio para la banda, el público, si necesitamos la plata. Cada fecha tiene su particularidad y se cuestiona”, rescata Marina.

Pibas que fluctuan 

Desde 2012, Chiquita transita los escenarios rosarinos y le pone música a distintas movilizaciones y reclamos. El ritmo de las pibas acompañó y acompaña a la marcha por el Día de la Mujer, el festival de Ni Una Menos, la Marcha del Orgullo, el Encuentro Nacional de Mujeres, y programas municipales y provinciales como el “Querer, creer, crear”, los ciclos “Hoy en mi barrio” y “Rosario bajo las estrellas”, y la “Fiesta Nacional de las Colectividades”, realizados en espacios públicos como el Monumento Nacional a la Bandera y el Anfiteatro Municipal Humberto de Nito.

Chiquita Machado se caracteriza por ser una una banda compuesta por 9 mujeres músicas: Marina Calvagna (voz), Camila Depaoli (acordeón y coros), Victoria Chenna (teclado y coros), Julia Capoduro (guitarra), Eugenia Cadel (bajo), Cintia Venier (batería), Luciana Harreguy (percusión), Graciela Amato (trompeta), e Irinia Marcus (clarinete y clarón). Pero además, se caracteriza porque su repertorio de canciones es tan incierto como identitario. Se sabe que al menos una premisa cumple siempre: invitar al público a mover el cuerpo.

“Siempre tuvimos un problema con la identidad. No sabemos qué hacemos. Tenemos mucha variedad de ritmos y nunca pudimos encajar en un género musical. Es algo que no pudimos resolver”, explica Depaoli entre risas. Sin embargo, todas coinciden en que ser fluctuantes es, justamente, su identidad. “Es muy común pensar o querer pensar dónde nos encasillamos y a mí me parece que esa pregunta ya fue, para nosotras y para cualquiera. Lo más normal es fusionar, a no ser que busques lo contrario. Yo igual creo que tenemos un sonido que nos identifica, que podés escuchar la banda y entender nuestra identidad”.

Para las pibas, la definición que mejor le queda a la banda es la que eligieron para sus redes sociales: cumbia, rock y feminismo. Marina agrega: “Cuando me preguntan qué somos, digo que somos un grupo de amigas. Eso es lo que sostenemos y queremos sostener”.

Un disco, muchas pilas 

Té verde es un disco digital de 6 temas, producido y grabado por Chiquita Machado en FRC Estudio, mezclado y masterizado por Ezequiel Fructuoso, y editado con el apoyo de la Editorial Municipal de Rosario. La dirección de arte fue realizada por Voraz Estudio Creativo. “Es un material que nos permite mostrar quiénes somos y qué hacemos. Nosotras no somos una banda redituable económicamente, por lo que el disco nos da muchas posibilidades y ese es un objetivo. También nos abre puertas para concursar, tener beneficios, acceder a subsidios. Es una apuesta muy importante”, explica Marina.

Pero además, el disco es una forma concreta del material producido. Casi como poder palpar las canciones que van sonando fiesta a fiesta. “Es una forma de darle sentido a lo que estás haciendo y de que la banda siga existiendo. Es un forma de registrar eso”, dice Camila Depaoli. Y agrega: “Es también un motor. Grabar te da muchas pilas”. Para Victoria Chenna, tecladista de la banda, el disco le dio un orden a la construcción que la banda llevó adelante en estos últimos años. Esa construcción denota que los años que llevan juntas no se transformaron en aburrimiento, sino en “más entusiasmo, renacimiento y crecimiento musical”.

A pura fiesta

Té Verde, el segundo disco de la banda local Chiquita Machado, se presentará el próximo 9 de agosto a las 21 en Distrito 7 (Ovidio Lagos 790). Luego del recital de las pibas, la movida continuará con un show en vivo de la banda de psicocumbión Madre Chicha. Las anticipadas pueden conseguirse en el local, con cualquiera de las chicas de la banda o en d7entradas.com.ar

Más notas relacionadas
  • Gorda empalabrada

    Alejandra Benz es escritora, lesbiana, gorda y peronista. Hace cinco años salió del closet
  • Consumo libre, responsable y para todas

    La marca de ropa local Efímero le hace frente a la crisis económica y este viernes abre su
  • Por prepotencia del deseo

    Santiago del Estero fue sede del Foro Feminista Popular y Latinoamericano, un encuentro de
Más por Laura Hintze
Más en Cultura

Dejá un comentario

Sugerencia

Diecinueve policías a juicio por el caso Franco Casco

En el marco de la causa por desaparición forzada del joven, el Juzgado Federal Nº 3 de Ros