Con caras largas e increpando a los fotógrafos y cronistas, los militantes de Juntos por el Cambio esperaban los datos oficiales la noche de este domingo, sin globos amarillos y de mal humor.

El clima que se vivió en el búnker del macrismo, ubicado en Maipú y San Lorenzo, era de sonrisas forzadas pero que con el paso de las horas se tornaron en muecas de tensión, fastidio y bronca.

Las actas electorales en manos de uno de los fiscales agotado por la faena. Foto: Manuel Costa.
El horno no estaba para bollos en la sede local del macrismo. Foto: Manuel Costa.

El referente local Federico Angelini recién salió a hablar con la prensa pasada las 22 y luego de eso, el salón ya en silencio absoluto, con el sonidista que ya ni siquiera ponía música y sólo se dedicaba a ver su celular, la mala onda comenzó a explotar cundo los reporteros gráficos buscaban tomas de los presentes. Un grupo de jóvenes militantes se opuso a ser fotografiado y amenazaron a algunos periodistas, entre ellos, al cronista y al reportero gráfico de Redacción Rosario.

Antes, Angelini sostenía que sus mesas testigos arrojaban una diferencia de 5 a 6 puntos en contra. “Se estaba pensando que iban a ser 8 puntos, así que es una mejor elección de lo esperado”, dijo Angelini.»Falta llegar a octubre. Tenemos dos meses y, como en 2015, vamos a revertir el resultado en Santa Fe y a nivel nacional. En el interior nos fue mucho mejor. En la ciudad de Santa Fe fue parejo. En Rosario en los barrios del centro nos va bien y en la periferia un poco peor», dijo a la prensa.

El revés electoral en la sede de Juntos por el Cambio. Foto: Manuel Costa.
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