En el marco nacional de la crónica de un “reperfilamiento de deuda” anunciada, los ediles locales recordaron que hace dos años el Palacio Vasallo ayudó al municipio a evitar caer en una trampa millonaria en dólares.

El gobierno nacional descubrió que el poder es tripartito y, siguiendo el conocido apotegma de que la mejor manera de distribuir una carga es extender la superficie, convocó al Congreso para sostenerla. El encargado de hacer llegar el convite al Legislativo fue el flamante ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, y la misión a compartir será el proyecto de ley que difiere los pagos de la deuda. Mochila lítica, botas de goma en el río y fierro caliente abarajado. Las bancas de la Nación anticiparon que los días por venir serán aciagos. Dos años atrás, el Concejo de Rosario abordó una situación similar, cuando en un debate extenso y áspero, no convalidó el pedido del Ejecutivo Municipal de tomar deuda en dólares, con Tribunales de Estados Unidos, en eventual litigio. El Eslabón articuló ese recuerdo y la actual coyuntura; distintas en envergadura, pero la misma incumbencia. 

La edila del Frente para la Victoria, Norma López, evocó: “Creo que la intendenta Mónica Fein debe estar agradeciendo al interbloque Nacional y Popular, no sólo en términos personales sino también políticos, porque no acompañamos ese endeudamiento insólito que pedían, más de 200 millones, que no se sabía para qué eran”, evocó la edila. Y dijo que ya en 2017, la discusión concluyó un año después, habían advertido “que el dólar iba a tener una disparada increíble y que iba a terminar sojuzgando todo”. La incumbencia legislativa está a la vista, señaló. 

Para López, el mensaje de Lancuza, en forma y fondo, “fue de una provocación absoluta a las economías regionales y a los ciudadanos que con tanto esfuerzo tienen que sostener su canasta familiar, sólo por mencionar alguna de las situaciones”.   

Y detalló. “Lo que hizo fue burlar permanentemente, hacer de los Decretos de Necesidad y Urgencia (DNU), no una excepción sino algo permanente, porque no le gusta el debate político, que es justamente para no llegar a estas situaciones”.

“Existe un andamiaje legal como para poder sostener las estructuras económicas, políticas y jurídicas, pero permanentemente ha sorteado todo lo que signifique institucionalidad, constitucionalidad y transparencia del Estado, ahora bien, dicho esto, los diputados y senadores nacionales verán cómo analizan el paquete que envía el Gobierno”, sostuvo López. 

A la incumbencia legislativa también aludió la concejala María Fernanda Gigliani. “Si es una atribución. En la ciudad de Rosario la intendenta Mónica Fein hizo lo correcto, deseaba endeudar la ciudad y envió un mensaje al Legislativo local, no tuvo el consentimiento y por lo tanto no tomó la deuda”, evocó. 

Y fue por la coyuntura: “La tomada de pelo del gobierno de Macri, es que endeudó a todos los argentinos de manera descomunal, sin consultar con el Congreso y ahora que las papas queman le piden a la oposición que ayude a pilotear la situación en la que está el país, lo que me parece absolutamente irresponsable, no cree en la democracia ni en las instituciones, lo que quiere ahora es repartir culpas”.

Desde Ciudad Futura, la concejala Caren Tepp fue categórica. “Claramente los poderes legislativos, que tenemos una instancia de contralor, tenemos competencia para cualquier tipo de endeudamiento por parte de los Estados, lo que estuvo mal por parte del Gobierno Nacional es haber tomado una deuda que compromete a generaciones de argentinos”.

Según la edila, cuando el Palacio Vasallo abortó el proyecto de endeudamiento local, su posición fue: “No queríamos que, como venía sucediendo siempre en todos los temas estructurales el oficialismo y el PRO, acuerden así que nos metimos en la discusión y planteamos dos debates, por un lado el para qué un Estado toma deuda, la propuesta del Ejecutivo era para pagar deuda, y el otro planteo era que se aplicara a la deuda social que Rosario tenía con los barrios populares y también planteamos con qué mecanismo se iba a tomar, no es lo mismo el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que el Fondo Monetario Internacional (FMI)”, relató. Y calificó como “muy preocupante lo que pasó a nivel preocupante porque ahora, que se le están quemando todos los papeles al Gobierno, quieren pedir el salvavidas al Legislativo”. 

El concejal del PJ, Osvaldo Miatello, consideró muy difícil analizar medidas que se toman en una “situación de desesperación y diría casi terminal, es un proceso de años de desmanejo de la economía, entre otras cosas, que condujeron a esta situación; en otro contexto quizás podría haber sido, porque plantear extender los plazos es razonable pero es muy difícil en esta situación y sobre todo con la pérdida de poder político impresionante que tuvo Macri, veo difícil poder enderezar el barco”.

Con respecto a las medidas anunciadas por el gobierno de Macri, Miatello dijo: “A dos meses vista de las elecciones generales y de finalización de mandato, tienen que hacerse cargo ellos mismos de lo que proponen y ojalá acierten porque la verdad que en esta situación se hace muy difícil convivir”. Aunque no pasó por alto otra lectura: “Me da la impresión que la maniobra de tirar el tema al Congreso, tiene que ver con buscar un grado de complicidad, por decirlo así”.    

En tanto, desde el bloque Cambiemos, Renata Ghilotti, avaló la decisión del gobierno nacional. “No es necesario haber ido antes al Congreso, el presidente tomó la deuda dentro de las funciones que le da la Constitución, ahora lo que está sucediendo es una instancia extraordinaria, en un momento muy complicado del país y también dentro de un proceso electoral que se está dando y por situaciones macroeconómica que estamos conociendo”.

Para la edila, lo que hace el gobierno nacional es “tomar decisiones para poder paliar la situación y lleva estabilidad a todos los argentinos y a los mercados para generar una estabilidad cambiaria principalmente y también de confiabilidad, para poder transitar los meses que quedan hasta la elección o el presidente que sea reelecto”. Además dijo que el Congreso debe participar “para que todos estemos en un marco de discusión”.

El Titanic parece haber escorado. En la cubierta sigue habiendo cotillón y mientras bajan los botes no son pocos los que creen percibir un atajo del calendario. Quién lo hubiera dicho. Estamos en el segundo semestre.

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