El periodista Nicolás Galliari, oriundo de Roldán e hincha de River, publicó Rosario. Cuna de cracks, libro que intenta abarcar la historia de jugadores y entrenadores que nacieron o se formaron en nuestra ciudad.

Rosario fue y es una cantera inagotable de grandes futbolistas y directores técnicos o formadores. De Gabino Sosa a Messi, pasando por Ángel Tulio Zof, César Luis Menotti, Marcelo Bielsa, el Trinche Tomás Felipe Carlovich y Bernardo Griffa, todos tienen como denominador común a la cuna de la Bandera como el lugar en que comenzaron a dar sus primeros pasos en el planeta de la redonda. El joven periodista Nicolás Galliari, fanático de ese deporte desde que tiene uso de razón, se lanzó a la aventura de condensar esa inmensa cantidad de nombres que se ganaron un lugar en la historia y los volcó en un libro, al que decidió bautizar: Rosario. Cuna de cracks.

Soy de la orilla brava

Nicolás se recibió de periodista en el Iset 18, de Moreno y San Luis, y después hizo la licenciatura en la UAI, aunque aclara que le falta la tesis. Su pasión por el fútbol lo llevó a escribir textos relacionados al juego más lindo del mundo y, pese a sus jóvenes 27 años, se animó a enfrentar el enorme desafío de repasar la historia de jugadores y DTs que nacieron o surgieron en Rosario. “Yo escribo sobre fútbol en la página Cultura Redonda”, cuenta de entrada este roldanense fana de River, y agrega: “Durante el Mundial de Rusia escribía una nota por día, y la gente de la editorial Libro Fútbol, que ya de antes me seguían en las redes, se interesó en esas publicaciones y creo que a partir de ver lo que hacía, me contactaron”.

Entre todas las ideas que le propusieron a Galliari –hacer la biografía de su coterráneo Diego Mateo, ex futbolista de Newell’s, por ejemplo–, se terminó quedando con la más atrayente pero a la vez más difícil de encarar. “De la editorial me llamaron para hacer un laburo sobre proyectos que ellos ya tienen bocetados, cosas en borrador. Y cuando les dije que era de la zona de Rosario, me dijeron que existía la posibilidad de hacer este tema, que me pareció muy interesante porque hay mucho para abarcar, dada la cantidad de jugadores que salieron, así que le di para adelante con eso”, rememora el autor, y continúa: “Ellos me dieron el tema y yo lo fui ordenando. Lo que me propusieron, además, fue hacer un capítulo sobre aquellos futbolistas que no llegaron, de esos jugadores que pintaban con una alta expectativa y no terminaron siendo por ahí todo lo que se esperaba, por diferentes motivos, como Pablo Vitti, Cristian Colusso, Gustavo Billy Rodas y Kurt Lutman, entre otros”.

Lanzado a la descomunal tarea, Nicolás se sumergió en archivos, revistas, recuerdos, testimonios, y le empezó a dar forma al libro que se presentó días atrás en la librería Paradoxa, de Mendoza 923. 

“Muchos nombres uno los conoce porque son contemporáneos, pero yendo para atrás en el tiempo hay cosas de Gabino Sosa, que es de principios del siglo pasado; de Vicente de la Mata, que fue después de Gabino en Central Córdoba, y otros como Poy, Gallego, Valdano, de la década del 70 u 80, hasta hoy con Icardi, Correa, Di María, Messi. Creo que abarqué bastante, porque entre jugadores y entrenadores son como 50 nombres”, detalla Galliari, y aclara: “Algunos, como Juan Simón o Harry Hayes, que fue un goleador de Central en la época del amateurismo, me quedaron afuera. Pero los más destacados los incluí”.

“La idea fue contar la historia de cada uno, trazando perfiles con formas de contarlo diferentes, para que no sea muy monótono –sigue–. Hay varios testimonios: el Indio Jorge Solari, Griffa, Poy, Bauza, Giusti, Mateo, Colusso. Hay periodistas también, como Sergio Faletto, Ariel Gómez, Pablo Montenegro. En total hay entre 20 y 30 testimonios, y hay algunos que me quedé con ganas de entrevistar, porque son inalcanzables, como Bielsa o Menotti, que uno insiste pero no tiene respuesta”. 

El mundo es redondo

Nicolás admite que es un apasionado del fútbol, al punto de confesar que es lo único que mira en la tele y que el libro es una consecuencia lógica de su andar por la vida. “De chico jugué mucho al fútbol, incluso jugué en el club San Lorenzo de Roldán, pero sólo hasta los 12 ó 13 años en cancha de 7”, repasa este hincha del Millonario por mandato familiar, y añade: “Cuando terminé la secundaria empecé a estudiar periodismo y aunque me dediqué al periodismo integral, a la hora de escribir siempre voy para el lado del deporte. Y cuando ingresé a Cultura Redonda, que no es una página de noticias sino de análisis, de historias, de perfiles, me contagie bastante de la gente que trabaja ahí”.

Foto: Iván Jiménez

Desde la infancia, además, le interesó leer todo lo que tenga que ver con el fútbol y “era de tener recortes, de coleccionar revistas viejas. Tengo una buena colección de El Gráfico y de las revistas de Olé, como las guías que salían de los torneos”, fundamenta, y concluye: “Todo eso me sirvió de material de archivo para hacer el libro, como fuente. En internet también encontré muchas notas referidas a las distintas épocas y conocí a Julio Rodríguez, el historiador de Central Córdoba, al que cito mucho en mi libro”.

Además de recorrer las historias de aquellos futbolistas y entrenadores que se iniciaron en Rosario, Nicolás se propuso otro desafío. “La idea también fue encontrarle una explicación a porqué han salido tantos talentos de esta ciudad, ya que esa es la respuesta que busca el libro, no sólo la de ir nombre por nombre. La respuesta queda un tanto abierta porque el fútbol también tiene algo de azar, pero hay 3 o 4 factores, a los que pude llegar como conclusión en la parte final, que podrían develar la incógnita”, indica, y enumera: “Por un lado la alta competencia que tienen los pibes desde muy chicos, ya que en Rosario hay cerca de 62 clubes y unos 1500 equipos entre todas las categorías, que cada año se va renovando. Es decir, que muchísimos pibes empiezan a competir a los 4 años, por lo que van adquiriendo esa dinámica desde muy chicos. Otra es por los grandes formadores que hubo acá, desde Renato Cesarini o Griffa en la década del 70, hasta hoy, con sus nuevas metodologías. Además, hay algo en esta zona de la pampa gringa –que ya se lo había escuchado decir al Tata Martino y también muchos entrevistados me lo dijeron– en la que salen chicos bien formados físicamente. Después el talento se va perfeccionando durante la trayectoria, pero ya tienen esa base. Y por último, todo esto sumado a la pasión con la que se vive el fútbol acá”.

Veo cucarachas en la pared

Entre las más de 300 páginas que le dan vida a Rosario. Cuna de cracks, está la historia de Cristian Colusso, el Chiri Colusso, bah. El relato del ex Central, volante habilidoso que se atrevió en plena Bombonera a tirarle un caño al aguerrido defensor Néstor la Tota Fabbri y que luego fue saludado y felicitado –nada menos– que por Diego Armando Maradona, es uno de aquellos enmarcados jugadores que pintaban para mucho más de lo que terminaron siendo. “La historia de Colusso fue muy interesante, una de las que más me gustó porque había salido de acá como el nuevo Maradona, porque era un zurdo con mucho talento”, arranca contando el escritor, que entrevistó al ex futbolista en Funes. “Sale de Central y lo compra el Sevilla, por dos millones, pero acá se decía que era por uno y medio, así que nunca se supo nada de ese medio millón restante y quedó colgado. El tipo terminó volviendo a la ciudad, después se fue a México, jugó acá cuando estuvo el Patón Bauza en el 99, y no pudo ser más ese pibe que tanto prometía”. Pero la trayectoria de este ex Canaya que hoy sigue despuntando el vicio en torneos de veteranos, no termina ahí: “Después tuvo una lesión de rodilla –sigue relatando Nicolás– vuelve a jugar y se va a Sevilla a entrenar con los pibes cuando ya era profesional y no le dan lugar. Luego empezó a deambular por varios clubes de sudamérica y después se va a Argelia, donde comió pan con cucaracha, le apuntaron con un arma, una historia linda para contar aunque no tanto para vivirla. Y el loco se retiró bastante temprano”.

Entre los testimonios de este manual de jugadorazos y grandes entrenadores, también se destacan figuras de la talla de Jorge Bernardo Griffa, formador y captador de futbolistas como nadie, y que brilló por esa tarea en la Lepra y en Boca. “Con Griffa intenté profundizar con lo que hizo en Newell’s en la década del 70. Priorizó buscar a los jugadores a las provincias, porque en esa época (y mucho más ahora) era imposible competir con los grandes de Buenos Aires. Después lo que hizo con Bielsa a mediados del 80, que salieron por el país a buscar jugadores, previamente se comunicaban con cada municipio para ver quién sabía de fútbol y así ver algún jugador interesante”, señala sobre el Maestro, nacido en Casilda. Y aclara: “Hay muchos de los que están en el libro que no son rosarinos pero surgieron o se formaron acá”.

Por último, Galliari se refiere al fragmento que le toca a la Agrupación Deportiva Infantil Unión Rosario, muchísimo más conocida como Adiur, ubicada a unos 500 metros del Cruce Alberdi: “La editorial también me propuso tratar ese tema, porque el club tiene un convenio con el Villarreal y les interesó. Además, poder hablar sobre la formación de jugadores, la metodología que tienen, la gran infraestructura, con canchas de césped sintético. Tienen la contra de que no compiten en AFA, y muchos chicos se les van porque quieren cumplir otra etapa de su formación, y ahí no pueden dar ese salto”.

A la cancha

Este libro que ya circula entre los amantes de la redonda, jugó de local el pasado viernes 23 cuando fue presentado en Paradoxa Libro. En la librería, el autor estuvo acompañado por el periodista Ariel Gómez, que labura en las transmisiones de Rosario Deportes. “Creo que haremos otra en diciembre porque viene Libro Fútbol, que es la editorial y hace presencia en algunas clínicas de fútbol, pero todavía no está confirmado”, avisa el autor, e indica que ejemplares de su obra pueden conseguirse a través de la página de la editorial.

Por último, este periodista que escribe en las webs Cultura Redonda y en el portal de noticias Roldan Digital, admite las bondades de ser extrapartidario respecto de los dos equipos grandes de la ciudad. “Creo que sí, que me beneficia no ser de Newell’s ni de Central porque me permitió correrme de ese lugar y hacerlo bien equitativo y cuidando el mensaje”.

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Un comentario

  1. Carlos Gustavo

    04/09/2019 en 9:40

    Aclaro que soy hincha de Rosario Central. Pero dejarlo afuera a Juan Simón es un pecado mortal: campeón mundial juvenil 1979, Pelota de oro (Mejor jugador) del torneo 1988/89, subcampeón en Italia ’90 siendo uno de los pocos que jugó los 7 partidos, campeón con Boca de la supercopa 1989 y del Apertura 1992… Y eso sin contar sus años en Francia.

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