El club Italiano estuvo en agenda porque supuestamente su sede central corría riesgo de demolición para ser parte de un negocio inmobiliario. Desde la Municipalidad aseguran que eso es inviable. Igual, ante el rumor en una semana se hicieron 400 nuevos socios para salvar la casona declarada patrimonio histórico de la ciudad.

“El club fue fundado el 14 de diciembre de 1914, por inmigrantes italianos que llegaron a Rosario. Surgió, en un primer momento, como lugar de encuentro para poder jugar al casín, una especie de billar que se jugaba mucho en aquellos tiempos en Italia”, contaba en 2012 el secretario Ricardo Garella, entrevistado por el diario digital El Siciliano. “Además de esta sede, la de Buenos Aires al 1200, tenemos un campo de deportes en Alberdi, en la esquina de Álvarez Thomas y Matheu, que en un principio llegaba hasta la orilla del río. Después cuando se hizo la avenida Carrasco se acortó, y ahora llega hasta allí solamente. El campo cuenta con pileta de natación, cancha de básquet, cancha de fútbol, parrilleros”, agregaba, y detallaba: “Actualmente tenemos unos 500 socios y se dan talleres de pintura, yoga, karate, boxeo; y en el campo de deportes, fútbol infantil. Además, le damos lugar a la Asociación Padres Por La Igualdad Rosario (APPLIR), una entidad de chicos con capacidades diferentes que practican dibujo, cocinan y aprenden música, y otra oficina del club la ocupa la Asociación Rosarina de Entidades Deportivas Amateur (Areda)”.

Hoy, septiembre de 2019, la institución está totalmente abandonada y se rumoreó que la casona del centro iba a ser demolida para levantar un edificio. Se vinculó, aunque sin mencionar sus nombres, que detrás del negocio inmobiliario estaban un concejal y un diputado provincial. A partir de la visibilización en los medios, la Inspección General de Personas Jurídicas de la provincia, que desde hacía varios meses había intervenido el club, adelantó que en octubre se elegirá a la nueva comisión directiva y lanzó una campaña de socios que en pocos días sumó 400 nuevos asociados. La comunidad italiana en Rosario también se movilizó en defensa del inmueble que está declarado patrimonio histórico de la ciudad.

Hubo un tiempo que fue hermoso

La noticia que recorrió los medios de la ciudad en la última semana por la posible desaparición del edificio ubicado en Buenos Aires 1252, desnudó también el deterioro institucional que padece el club, que otrora ofrecía una cantidad importante de disciplinas para unos 600 socios, que con el tiempo fueron desapareciendo, como le ocurrió a las actividades y a la vida social de la institución. “Hace bastante que está en esta situación. Hoy sé que hay actividades como futsal o pileta, pero el club está bastante mal”, reconoció el titular de la Dirección de Clubes de la Municipalidad, Emiliano Torno.

Ante esta situación, y como ocurre cada vez que un club atraviesa la misma problemática, la Municipalidad –a través de la Dirección de Clubes– pone en marcha un proceso de normalización, que es como se denomina al procedimiento que “se hace en conjunto con la Inspección de Personas Jurídicas, cuando hay un club que no tiene los papeles en regla, cuando no cuenta con el libro de asociados legalizado”, según explicó el titular de la cartera local que depende de la Subsecretaría de Recreación y Deportes. “Lo hemos hecho en infinidad de clubes, en más de cien desde que estamos acá en la gestión”, aclaró.

Foto: Manuel Costa

En este sentido, el funcionario detalló en diálogo con el programa radial Poné la Pava, que lo que hace este proceso “es poner en crisis la autoridad de ese club porque no se sabe quiénes son los socios legítimos, ni las autoridades”, y que cuando eso sucede “se realiza esta regularización para que se pueda empadronar la gente”. Lo que explica la inmensa cola que hubo en las puertas de la institución en los días previos al vencimiento del plazo para asociarse. “Después, como en cualquier entidad democrática, se establece un plazo para presentación de listas, impugnaciones, y finalmente la elección de autoridades”, informó el titular de la Dirección de Clubes.

De esta manera, serán los 1.444 nuevos socios los que decidirán, como corresponde, sobre el futuro del Italiano. “Es una medida excepcional (que los flamantes asociados puedan participar de las elecciones de autoridades), ya que los clubes grandes se rigen autónomamente, son independientes y ellos eligen sus autoridades, porque tienen un padrón de socios legalizados. Cuando eso no sucede, se abre el padrón y se puede asociar cualquiera que cumple el requisito, y pueden formar parte de la Comisión Directiva o elegirla el día de la asamblea, que todavía no está fijada”, indica Torno.

Siamo fuori

Si los interesados en reemplazar un club de barrio por un negocio inmobiliario aún persisten en su idea, la fuerte movida que se generó en los últimos días le atajó la chance. “Tenemos que llevar tranquilidad porque más allá de quienes sean electos como autoridades del club, a partir del año pasado se lanzó una resolución que dice que para vender inmuebles se tiene que tener una mayoría especial aprobada en una asamblea y requerir la autorización de Inspección de Personas Jurídicas, con lo cual es imposible que hoy en Rosario un club pueda ser vendido. No va a suceder, sea quien sea la autoridad”, aseguró el funcionario local, y añadió que “nunca nos ha pasado de que algún interesado reúna una cantidad específica de personas para que se asocien (ya que es libre) y se quede con el lugar. Por lo general se dan procesos genuinos, gente que quiere al club. Y en caso de que alguno haya hecho esto, después también es difícil que las personas vayan el día de la asamblea y voten, con lo cual no es garantía”.

Más allá de la polémica y repudio que se generó contra los posibles negociados, Torno subrayó que “lo interesante de estos procesos, más allá de la regulación de los papeles, es que se genere un movimiento de mucha gente que por mucho tiempo estuvo alejada del club, porque quienes lo administraban no abrían las puertas. Y así se empiezan a acercar y le dan vida al club. Los procesos de democratización generan una reactivación importante”.

“Así que esperamos que con este movimiento –concluyó Emiliano–, cuando haya una comisión directiva que resulte electa, le pueda dar mayor vida, que crezca como fue en otra época o más”.

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