Francisco abrió la cumbre con críticas al sistema de poder imperante. “El fuego que ha devastado la Amazonia, no es el del Evangelio”, indicó, al tiempo que hizo una autocrítica por el rol de la Iglesia. Ya lo acusaron de hereje.

Una batalla subterránea se desarrolla en Roma desde este sábado, y amenaza agudizarse de acá al 27 de octubre, cuando finalice la Asamblea Especial del Sínodo de los Obispos para la Región Panamazónica.

No es un conflicto con sordina, pero pocos en el mundo han puesto el foco en las consecuencias del mismo. En la Argentina, los avatares de la campaña camino a las elecciones presidenciales, que precisamente se realizarán el mismo día en que concluya el sínodo citado, ha impedido que se tome nota de que el papa Francisco está jugando con cartas muy fuertes una partida en la que sus contrincantes ya no hablan de otra cosa que de “cisma” y “herejía”.

Con el centro del encuentro de obispos situado en el corazón de Suramérica, convendría a las próximas autoridades nacionales prestar atención a las conclusiones a que se arribe, porque el ex cardenal Jorge Bergoglio, argentino, plantea una discusión en términos de poder global, y parte de la capacidad de fuego que ostenta el polo que lo enfrenta es la misma que se pondrá en juego cuando la nueva administración tenga que negociar la deuda que deja el criminal régimen macrista.

¿Herejía en el documento del sínodo de la Amazonia?

La Asamblea Especial del Sínodo de los Obispos para la Región Panamazónica, conocida también como Sínodo de la Amazonía, se desarrollará en el Vaticano hasta el próximo 27 de octubre, y que buscará poner el énfasis en la “evangelización y la ecología”.

Según adelantó el Vaticano, tendrá una participación récord de 35 mujeres, además de expertos y padres sinodales llegados desde todo el mundo. A todos ellos les habló este domingo el Papa durante la misa de inicio. Entre los presentes estuvo también el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina y obispo de San Isidro, Oscar Ojea, quien será parte de la reunión.

Según publica El Periódico de Catalunya, el sínodo “pasará a la historia como el encuentro en el que se decidió, por primera vez en varios siglos de catolicismo, que personas casadas puedan ser sacerdotes y tal vez las mujeres diáconos, un paso previo a ser curas. Es decir, poniendo en discusión el celibato eclesiástico, que es sólo una norma, y acercar a las mujeres al sacerdocio”.

Pero el punto más criticado por los sectores más conservadores de la Iglesia es que en la cumbre se planteará la posibilidad de “un cambio radical de la geopolítica católica”, puesto que uno de los tópicos centrales pone en discusión si el catolicismo debe entenderse en forma permanente y en todo el mundo como una teología que se apoya exclusivamente en la cultura romana y latina, o bien ésta puede contemplar –sin negar a Roma o a Occidente–, la revisión de ese centralismo para llegar a otras culturas. Como dijo Bergoglio en sus viajes: “Dios se manifiesta en todas las religiones”.

Esto generò reacciones, algunas furiosas, como la del cardenal alemán Walter Brandmüller, quien ya en agosto pasado dirigió una carta a sus pares sosteniendo que “algunos puntos del borrador de trabajo (del sínodo) no sólo están en disonancia con la enseñanza auténtica de la iglesia, sino que son contrarios a ella”. Lo cual equivale a calificarlos de heréticos.

El cardenal germano, en su misiva, llegó a preguntarse: “Cómo podemos reaccionar a eventuales afirmaciones o decisiones heréticas del sínodo”.

Otro cardenal, el norteamericano Raymond Burke, que el medio catalán recuerda que es el “mentor católico de Steve Bannon, el ideólogo de los soberanistas europeos”, también se despachó con una carta a los otros cardenales, en la cual asegura que (en el borrador de trabajo) “no solo se oscurece, sino que se niega” la encarnación de Dios en su Hijo, Jesucristo, según creen los católicos. Y la razón es que, en lugar de imponer esta verdad, conformando las distintas culturas del mundo a ella, se haga al revés. “Una gran amenaza a la iglesia en el momento presente”.

El portal ultramontano Adelante la fe llegó a proclamar que “la ofensiva de la izquierda que se está preparando a través del sínodo de obispos sobre la Amazonia presagia una verdadera revolución, no solo respecto a la forma de considerar a la iglesia, sino con reflejos apocalípticos para todo el orden mundial”.

Incluso el historiador y autor italiano ultracatólico Roberto de Mattei escribió, en ese medio un artículo titulado “¿Será un sínodo cismático el de la Amazonía?”, que el mismo “corre el riesgo de volverse un sínodo abiertamente cismático, como lo fueron el filoarriano de Milán (355), el monofisita de Éfeso (449), el nestoriano de Constantinopla (553), el conciliarista de Basilea (1438) y el jansenista de Pistoya (1786)”.

Desde días antes de la realización del sínodo, los corresponsales de medios de todo el mundo en el Vaticano vienen siendo bombardeados con análisis y comunicados sobre la inminente “herejía” que está por producirse en el Vaticano. Francisco respondió: “No me gusta, pero no me preocupa”.

Foto: Télam

La homilía de Francisco

El pontífice, durante la misa en la Basílica de San Pedro que abrió la reunión que convoca a 283 participantes en el Vaticano, planteó: “Dios nos guarde de la avidez de los nuevos colonialismos. El fuego aplicado por los intereses que destruyen, como el que recientemente ha devastado la Amazonia, no es el del Evangelio”.

Francisco cuestionó los “nuevos colonialismos” en la Amazonia y, en la misa con la que inauguró el Sínodo de obispos dedicado a la región que durará hasta el 27 de octubre, señaló con tono autocrítico “cuántas veces ha habido colonización en vez de evangelización”.

“Cuántas veces el don de Dios no ha sido ofrecido sino impuesto, cuántas veces ha habido colonización en vez de evangelización”, lamentó durante la homilía, en lo que se leyó como una autocrítica por el rol de la Iglesia en la región considerada el “pulmón verde” del mundo, pero también en torno del núcleo de poder hegemónico.

“El fuego de Dios es calor que atrae y reúne en unidad. Se alimenta con el compartir, no con los beneficios. El fuego devorador, en cambio, se extiende cuando se quieren sacar adelante sólo las propias ideas, hacer el propio grupo, quemar lo diferente para uniformar todos y todo”, agregó el obispo de Roma.

Contra los “funcionarios” de la Iglesia

Francisco cargó también contra la burocracia católica al proclamar: “Hemos recibido un don para ser dones. Un don no se compra, no se cambia y no se vende: se recibe y se regala. Si nos aprovechamos de él, si nos ponemos nosotros en el centro y no el don, dejamos de ser pastores y nos convertimos en funcionarios: hacemos del don una función y desaparece la gratuidad, así terminamos sirviéndonos de la Iglesia para servirnos a nosotros mismos”.

Apelando primero al Evangelio de Lucas, y luego al de Mateo, y dando vuelta la interpretación respecto de lo que son los “siervos inútiles” a que se hace referencia en el primero, el Papa razonó: “Nuestra vida, sin embargo, por el don recibido, es para servir. Lo recuerda el Evangelio, que habla de «siervos inútiles» (Lc 17,10). Es una expresión que también puede significar «siervos sin utilidad». Significa que no nos esforzamos para conseguir algo útil para nosotros, un beneficio, sino que gratuitamente damos porque lo hemos recibido gratis”.

Por los mártires de la Amazonia

Francisco cerró su homilía con una emotiva y vigorosa invocación a los mártires de la Amazonia: “Muchos hermanos y hermanas en Amazonia llevan cruces pesadas y esperan la consolación liberadora del Evangelio y la caricia de amor de la Iglesia. Muchos hermanos y hermanas en Amazonía han entregado su vida”.

Acto seguido, relató: “Permítanme que repita las palabras de nuestro amado cardenal (Claudio) Hummes, cuando llega a las pequeñas ciudades de la Amazonía, acude a los cementerios, a buscar las tumbas de los misioneros. Un gesto de la Iglesia por aquellos que han entregado la vida en la Amazonía. Y luego, con un poco de picardía, dice al Papa: «No se olvide de ellos. Se merecen ser canonizados»”. Y cerró: “Por ellos, por aquellos que han dado su vida, con ellos, caminemos juntos”.

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