Rubí del Mar es la primera joven trans de la provincia en ser candidata para presidir un centro de estudiantes, en el nivel superior de la enseñanza. Cursa locución en el Instituto Superior de Educación Técnica (Iset) N°18, está en el segundo año y, más allá de los resultados de las elecciones, asegura que ya lo siente como un logro personal y colectivo. El 73 por ciento de la comunidad trans de la provincia no terminó la educación obligatoria. Los prejuicios y la discriminación, las principales razones.

Son las nueve de la mañana de un día gris, lluvioso, pesado. Rubí camina por los pasillos del segundo piso del Iset saludando a unas y a otros, como si afuera brillara el mejor sol. Hora y media más tarde, mantendrá un debate público con otra joven alumna que también aspira estar al frente del Centro de Estudiantes. Las elecciones son la semana que viene, el 23 y 24 de octubre.

Tiene 31 años, eligió llamarse Rubí del Mar Pérez apenas pudo hacer el cambio de identidad de género, aunque en lo cotidiano la llamen “Rubí”. Apenas ingresó al Iset, se sumó a militar en el Centro de Estudiantes, en la Secretaría de la Mujer, que después se transformó en de la Mujer y Género, y más tarde ella impulsó que sea “la Secretaría de Géneros y lleve la bandera de la diversidad”.

Al momento de la charla tiene una remera celeste con bordes naranja. De un lado dice “GEB”, el nombre de la agrupación política que refiere al líder del partido socialista “Guillermo Estévez Boero”. Del otro lado, la remera lleva la inscripción “Yo defiendo la educación pública”. “Significa defender nuestros derechos, a estudiar cualquier carrera, en cualquier nivel, con cualquier condición de género. Es un compromiso que me motiva y me emociona. Y como creo que creer es crear, no me quedo solamente imaginando, acciono en pos de”, se entusiasma. Otras de las propuestas que impulsa –ya para lo propio del Iset– es revisar los planes de estudio de las carreras que datan de los 90. También, la aprobación de un protocolo para prevenir y abordar las situaciones de acoso y violencia de géneros, en el ámbito de la institución.

Un desafío por delante

Rubí se sumó a esta agrupación invitada por sus militantes, que le ofrecieron primero ser parte y, este año, ocupar el primer lugar de la lista. “Me acerqué y empecé darme cuenta que coincidían más conmigo: a través del diálogo, el consenso, llevándose bien con la dirección; porque la dirección, el instituto, el Centro de Estudiantes son una misma cosa”.

Para Rubí es un reto el que tiene por delante. “Mi cargo es para presidir el Centro. Para mí es todo un desafío ponerme ante un montón de cosas, ante un sistema de educación pública que siempre me excluyó, romper estructuras”, dice de ese compromiso asumido.

La posibilidad de presidir una organización estudiantil –analiza– cobra especial significación en el Iset 18 donde de las seis carreras que se dictan, cuatro están ligadas a la Comunicación (periodismo, fotografía, locución y publicidad). “Verte acá nos cambia el paradigma” o “Vamos a pensar muchas veces lo que vamos a decir antes de dar una noticia sobre la comunidad trans o hacia una persona trans”, algunos de los comentarios que recoge Rubí a partir de lo que significa su presencia para estas orientaciones vocacionales.

“Es algo súper importante que fui logrando con estar, hacerme visible, caminar los pasillos, venir a cursar todos los días”, aprecia. Va por más. Porque ya sabe que hay dos varones y una chica trans que ya planean anotarse en el Iset el año que viene. “Porque los motivo, porque ven que aquí se los va a respetar por su identidad y por su género, porque ven que acá es un lugar amigable”, argumenta a favor.

El comentario obliga a preguntar qué pasa con las demás instituciones públicas de nivel superior de la provincia. Rubí alude entonces a un camino por hacer, por derribar estigmas que van de la mano de situaciones de todo tipo de violencias para la comunidad trans. Su propia historia escolar es un testimonio de esta afirmación. “Yo era una nena de 15 años cuando tuve que dejar la escuela”, dice. En aquel momento cursaba el secundario en una escuela de Zavalla, donde era acosada por sus compañeras y compañeros, con la complicidad silenciosa de profesoras y profesores. A los 18, Rubí se mudó a Rosario, unos años más tarde se inscribió en la Eempa N°1.164 José Pedroni, de zona norte, donde terminó el secundario, esta vez con el respeto y apoyo necesarios.

También fue diferente su llegada al Iset: “Desde que puse un pie acá, siempre fui bien recibida, por los regentes, la directora que es una genia, que me dijo: «Para cualquier cosa, me golpeás la puerta, acá estoy». He traído propuestas, de charlas sobre diversidad, fueron todas aceptadas nunca me rechazaron”.

Derribando prejuicios

Rubí es la primera joven trans de la provincia en ser candidata a presidir un Centro de Estudiantes en un instituto en el nivel superior. Y una de las primeras en los terciarios a nivel nacional. No hay antecedentes en la universidad pública de una persona de la comunidad trans al frente de una organización estudiantil, según aportan desde la Subsecretaría de Diversidad Sexual de la provincia.

“La realidad es que primero soy candidata porque soy estudiante regular del instituto”, marca Rubí la condición principal que la posiciona en ese lugar. También reconoce que ayuda a tomar esa participación ser una buena alumna, que aprueba parciales con 8, con 9, que ha promocionado materias. Datos que suman también para llevarla a ser parte de diferentes espacios de debate, como su participación en la Edufest, en el Congreso Latinoamericano de Educación que se realizó en la Facultad de Humanidades y Artes (UNR) o bien en el reciente Encuentro Nacional de Locutores, realizado en Córdoba.

De acuerdo con datos de la Subsecretaría de Diversidad Sexual de Santa Fe, desde 2017 la provincia tiene un programa de Becas Educativas para personas del colectivo trans. En el primer año fueron 123 las personas alcanzadas por este programa, hoy son 150. Hay que saber –datos de principios de 2019– que el 73 por ciento de las personas trans de Santa Fe no han finalizado sus estudios primarios o secundarios, y que son muy pocas quienes llegan al nivel superior. A septiembre de este año, 997 personas accedieron en Santa Fe al trámite de reconocimiento de identidad de género: 76 por ciento mujeres trans y 24 por ciento varones trans.

“Mi condición de género siempre la viví muy natural. Voy y vengo en bondi todos los días. Cuando hace calor, en bici, caminando. Y más allá de que siempre me quisieron hacer padecer sobre la misma, nunca lo permití. No digo que no haya sufrido, porque una no entiende ciertas injusticias”, confía.

Rubí se define como “cero sedentaria”: “Me gusta salir, gozar de un día de sol. Si hay días grises como estos días, comprarme un churro, una torta frita…. Me gusta eso: pasear, disfrutar de un día de sol, y salir a bailar los fines de semana”. También disfrutar de su familia que vive en Zavalla. “Una vez a la semana es fija que dejo todo y me voy con mis viejos, que súper aprovecho, con mis abuelas, bisabuelas, sobrinos, son una parte esencial para mí en todo esto”.

En cada palabra, en cada anécdota, Rubí le imprime a su nombre una historia de militancia por hacer ver que la diferencia siempre nos enriquece como seres humanos.

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