Yo no sé, no. Para mí el secreto está en la carnada, me decía Pedro, pensando en aquellos días en los que con los pibes del barrio lo llevaban a pescar. A él mucho no le gustaba, porque era de cazar ranas y para la pesca de pescau no tenía paciencia. Hasta que aprendió, o mejor dicho, le enseñaron sus amigos.

Cuando jugaba al fútbol y lo mandaban arriba, como no era muy hábil siempre estaba a la pesca, ahí cerca del área contraria. Y no le fue mal, aunque tardó en llegar a los goles. Años más tarde, cuando arribó a Central el Pampa Orte (aunque con otras características como jugador) y tardó seis meses en hacer un gol, él decía: hay que tenerle paciencia, ya van a llegar los goles del Pampa.

Y en las primeras salidas, que fueron los sábados a algún asalto en la casa de alguna del colegio, o de otro lado de la vida, cuando iba cruzando las vías, alguno de los más grandes le decía: ¡Ah, Pedro, qué empilchau salís de cacería! Y él respondía: Salgo de pesca. Y esa noche era ir a la pesca de alguna mirada, alguna sonrisa de aquellas que a él le parecía que con sus miradas, sus sonrisas, estaban cazando. Y más de una vez le dio resultado decirles, casi al oído: Te pesqué tu mirada, o tu sonrisa, según el caso.

Una noche en el bar que estaba en la esquina del Superior de Comercio, 3 de febrero y Balcarce, se le acercó a una trosca amiga y casi al oído le dijo: Te pesqué hablando bien del Peronismo. Lo que a la piba la desarmó, y se sonrojó. Él sabía que estaba la trosca a la caza de peronistas, sobre todo de aquellos que estábamos enojados con el general. Lo que no sabía esa piba era que, a pesar del enojo, nos sentíamos más peronistas que nunca.

Ahora Pedro me dice que la tarea que se nos viene es convencer fundamentalmente a nuestros cuadros más jóvenes. Que hay que volver a la pesca, con paciencia, y no sólo de más compañeras/es/os, sino también de ideas, de demandas de algún sector social, y más cuando estemos de nuevo en el gobierno. Volver pacientes pescadores, generosos y amplios,

porque en definitiva los movimientos populares, como el peronismo, son los únicos que no sólo saben pescar, sino multiplicar lo peces, y repartirlos de la mejor manera para TODOS. Eso me lo dice mientras miramos para donde una vez estuvo el área adversaria, y más allá el arroyo, y un poco más cerca las pibas de Barrio Acindar, y más acá (aunque alejadas en el tiempo) las sonrisas que aquellos compañeros, que de seguro nos estarán acompañando en lo que se viene, faltan. Ya somos “nostálgicos del futuro”, frase pescada a Germinal Terrakius.

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