A un mes del cambio de gobierno en Santa Fe, la transición entre el Frente Progresista y el PJ se empantanó. Economía, deuda, salarios y empleo público y atención de la salud en la agenda de debate. “Si no hay un cambio en los hechos, la transición va a tener un resultado neutro”, dicen en el peronismo.

La transición entre el gobierno del socialista Miguel Lifschitz y el justicialista Omar Perotti, iniciada hace casi cuatro meses, padece por estos días, a treinta días de la asunción del nuevo gobierno, de un inusual tránsito lento. El Frente Progresista planteó públicamente esta semana que en los encuentros no se abordó “el tema seguridad”, siempre al tope de las métricas ciudadanas, porque aún no se definió desde el gobierno electo quién ocupará ese lugar en la próxima administración; y que deja una economía “sana”. El peronismo centra sus expectativas, justamente, en las cuestiones económicas y financieras del distrito, fundamentalmente en su déficit, la deuda contraída en dólares, la inversión en infraestructura mediante el Plan Abre y el pase a planta de cientos de contratados por el Estado. La aplicación de la cláusula gatillo para actualizar el salario de los empleados públicos es otro motivo de discusión entre las partes, así como la exigencia de los recursos para abonar sueldos en diciembre y enero y la reciente denuncia de presidentes comunales del PJ sobre el recorte de gastos para atender la atención primaria de la salud.

El Presupuesto 2020 es otro ítem que genera controversia y cruces entre las partes. Durante uno de los dos encuentros que mantuvieron Lifschitz y Perotti luego de que el último ganara las elecciones en junio pasado, el actual mandatario se comprometió a que el proyecto de gastos y recursos fuera enviado a la Legislatura por el gobernador entrante.

La ley indica que el Poder Ejecutivo debe remitir el proyecto antes del 30 de septiembre de cada año. Como consecuencia de aquel acuerdo, el socialista envió sendas notas a Diputados y Senadores solicitando una prórroga para hacerlo.

En medio de la tensión de las últimas semanas, Lifschitz anunció que el proyecto de Presupuesto 2020 lo enviaría él. Y se escudó, para eso, en las respuestas negativas a la prórroga, otorgadas por ambas cámaras. Las olas, entonces, volvieron a agitarse.

Ni para curitas

El último lunes, el PJ contraatacó con una conferencia de prensa, en la sede partidaria de la ciudad de Santa Fe, protagonizada por un grupo de presidentes comunales. Allí denunciaron que el gobierno del Frente Progresista les retacea fondos para los Samco –atención primaria de la salud–, que envía en cuentagotas, en el mejor de los casos.

Y, remarcaron, no corren la misma suerte que sus pares al frente de comunas conducidas por representantes del Frente Progresista.

“A nuestra comuna la semana pasada le depositaron los recursos correspondientes a 2017, porque reclamamos mediante una carta documento. Es un dinero totalmente devaluada, que a las localidades del Frente Progresista le llegan en tiempo y forma”, pataleó el jefe comunal de Zavalla, Guillermo Rajmil.

Carlos Kaufmann, de Santa Rosa de Calchines, aseguró que “el sistema de salud es un bomba de tiempo” ya que “hasta ahora se sostiene por los esfuerzos de las autoridades comunales”.

“No pedimos una ayuda extraordinaria, sino que la provincia pague la deuda que tiene con nosotros”, abundó el jefe comunal.

En qué quedamos

Los últimos días de octubre, el ministro de Gobierno, Pablo Farías, advirtió que el próximo gobierno deberá emplear herramientas financieras para poder pagar el aguinaldo de fin de año y los sueldos de diciembre, que se saldan en enero de 2020.

“Nosotros mes a mes vamos trabajando sobre las dificultades económicas que tiene la provincia. Hasta ahora hemos podido garantizar el pago de salarios, obviamente recurriendo a herramientas financieras y a lo que tenemos disponible, siempre dentro de la ley y sin generar ningún inconveniente a la economía de la provincia”, afirmó ese día Farías.

Agregó que la aspiración del gobierno saliente es que “de aquí a cuando nos vayamos el 10 de diciembre el próximo gobernador no tenga inconveniente en el pago de aguinaldo ni en el pago de los sueldos de diciembre. Pero –remarcó– seguramente también va a depender mucho del rol del gobierno nacional”.

La gestión Lifschitz aguarda la llegada de 5.800 millones de pesos de compensación de la Caja de Jubilaciones que la Casa Rosada debería haber girado en el primer trimestre del año. Pero, como se sabe, pasaron cosas.

También habrá una compensación, menor en este caso, por los recursos que Nación se quedará entre agosto y diciembre en concepto de Iva y Ganancias –que son coparticipables– para financiar las medidas “de alivio” que Mauricio Macri anunció tras la contundente derrota en las Paso frente a Alberto Fernández. Santa Fe pierde en ese período unos 3.500 millones. Se espera que arriben a las alicaídas arcas provinciales una cifra insignificante: 300 millones.

A junio de este año, la masa salarial del total del personal de la administración pública –incluidos docentes y policías, los rubros más cuantiosos– ascendía a 12.665 millones de pesos. A los que había que agregarle 1.439 millones destinados a sueldos de escuelas de gestión privada, 298 millones para el pago de pensiones 5.110, de ex Combatientes de Malvinas y Bomberos; y casi 6 mil millones del “total de pasividades”. En total: 20.342 millones.

Menos pesimista que Farías, el ministro de Economía, Gonzalo Saglione, pintó el domingo 3 de noviembre un panorama espléndido. “Cualquier gobernador de la Argentina que asuma el 10 de diciembre desearía tomar una administración como la nuestra con servicios de salud y educación de calidad funcionando, obras de infraestructura terminadas y en ejecución, con 3 pesos por cobrar por cada peso adeudado y una excelente calificación ante los organismos internacionales”, enumeró.

“El gobierno entrante debería empezar a asumir su responsabilidad de gobierno. Nosotros estamos a total disposición para avanzar en una transición sería y responsable, sin chicanas, como se merecen los santafesinos”, abundó en ese reportaje.

Saglione explicó que los recursos para cancelar los salarios de diciembre y el medio sueldo anual complementario pueden llegar antes del 10 de diciembre o una vez que Perotti asuma. Es decir, la plata no está pero el crédito a cobrar sí.

“Hasta la fecha, el gobierno nacional no ha realizado el aporte que corresponde de Ansés al gobierno de la provincia por 5.800 millones de pesos. Si ese cobro se realiza antes del 10 de diciembre, los recursos estarán en las cuentas”, explicó el titular de Economía.

“Si pasa posterior, no estarán en las cuentas al asumir el gobernador Perotti –continuó su razonamiento–, pero sí en los días que median entre su asunción y el cierre de ejercicio”.

“Esto es así porque está previsto ese aporte en la ley de presupuesto nacional 2019, en su artículo 72, donde se dice claramente que el pago se debería haber realizado en el primer trimestre de 2019, cosa que aún no sucedió”. Trabajo para Alberto Fernández.

Rojo y verde

Como le ocurrirá a Alberto Fernández con el fuerte endeudamiento que le hereda Macri, Perotti deberá lidiar con el gestado por el Frente Progresista. Aunque los recursos solicitados tuvieron –al menos en un principio– fines distintos. Eso también es materia de discusión.

Según los datos del equipo de transición justicialista, no será el primer año del gobierno de Perotti en el que el volumen de la deuda tenga un peso relativo más elevado, pero sí en el tercero y el cuarto.

De acuerdo a las estimaciones oficiales, en 2020 Santa Fe debe cancelar compromisos externos con organismos multilaterales e internacionales por 67,7 millones de dólares, un monto similar a los 65,4 millones en moneda extranjera que se abonaron este años.

En 2021 el monto asciende poco, a 71 millones de dólares, pero al año siguiente casi se triplica en relación al primero de gestión de Omar Perotti.

En 2022 Santa Fe debe cancelar créditos contraídos en moneda extranjera por 181,3 millones de dólares, que en el ejercicio siguiente bajan un poco, a 167 millones.

Para el actual gobierno, se trata de deuda pagable por cuanto no es alta en relación a los recursos que capta el fisco.

Ese escenario se modificó por dos cuestiones: las sucesivas devaluaciones desde abril de 2018 a estos días, que casi cuadriplicó el valor del dólar en moneda local, al pasar de 18 a 65 pesos. La escasez de reservas en el Banco Central, la permanente fuga de dólares y los enormes compromisos externos son signos poco alentadores. Casi el 95 por ciento de la deuda contraída por Santa Fe está expresada en moneda estadounidense.

El otro elemento, señalado en varias ocasiones por los funcionarios de la actual administración, es la constante caída de la actividad y contracción de la economía, con su consiguiente efecto negativo en la percepción de recursos fiscales propios. Y la reducción de las transferencias nacionales en términos reales.

El Frente Progresista defendió la toma de deuda en moneda extranjera con un argumento válido: los dólares se destinaban a obras de infraestructuras que permiten mejorar la vida de los santafesinos y dotar de mayor competitividad a su sector productivo.

Para el diputado provincial del PJ y miembro de la mesa de transición como representante de Perotti, Leandro Bussato, “el déficit no es un problema en sí mismo, sino que la cuestión es para qué te endeudás”.

“Si te estás endeudando para cobertura de gastos corrientes es un tema muy complejo”, dijo el legislador a el eslabón, quien advirtió sobre los riesgos de “tomar deuda para pagar salarios”.

Abre y cierra

Uno de los momentos más tensos de la larga transición se produjo en octubre, cuando la Cámara de Diputados aprobó una ley para extender el Plan Abre –de inversión en infraestructura en barrios de Rosario y Santa Fe– a los denominados municipios de segunda categoría. Que son 56 en total.

El monto que la norma destina a ese proyecto alcanza los 3.500 millones de pesos, que se devengarán del presupuesto 2020. Es decir, cuando gobierne Perotti.

Para eso, el oficialismo impuso su mayoría en la Cámara baja provincial. Que mantendrá luego del 10 de diciembre, con la nueva conformación de la Legislatura.

Ese día parecía que se dinamitaban los puentes entre ambas fuerzas. El diputado Bussato dijo que sus adversarios “están empeñados en anticiparnos los tiempos y dejarnos un campo minado para que el gobernador que viene pague los males que este gobierno ha dejado”.

“El nivel de descomposición de cómo llegamos al 10 de diciembre lo fija Lifschitz”, apostrofó.

Desde la bancada de enfrente, el socialista Rubén Galassi, respondió que hasta esa fecha “vamos a hacer lo que corresponde”. Y agregó que “es una muestra de intolerancia no aceptar que no son mayoría”.

Según explicó Bussato a este semanario, la ley aprobada en esa oportunidad implica darle destino a “16 mil millones de pesos en los próximos cuatro años”, en los que gobernará Perotti.

“La promulgaron en tiempo récord, hay cosas que si no van en otro sentido nos dificulta mucho la transición”, protestó el diputado peronista.

“Eso vale como ejemplo de lo que ha sido la transición. Hay una distancia muy grande entre lo que se dice y lo que se hace del gobernador”, cuestionó el representante legislativo.

“Resultado cero”

 Con la decisión de Lifschitz de enviar el proyecto de Presupuesto y el amague de enviar los pliegos para ocupar los cargos de Defensor del Pueblo en Rosario y Santa Fe, la transición quedó al borde del quiebre. De hecho, hace varias semanas que la mesa de representantes de ambas parte no se reúne.

Para Bussato, “si no hay un cambio reflejado en los hechos, la transición va a tener resultado cero o neutro. No tendrá nada relevante para la provincia, ningún beneficio para los ciudadanos de Santa Fe, que es lo que queremos”.

“Hay posibilidades de recomponer la mesa y que ordene algunos temas, en la medida en que haya gestos concretos del gobierno en sentido contrario” al actual, opinó.

El legislador rescató que los primeros encuentros, las solicitudes de información que fueron atendidas y el diálogo institucional permitió avances, pero luego hubo escollos que lo detuvieron. “El diálogo ha sido bueno, el tema es que cuando va a la práctica se desvanece”, indicó.

También cuestionó los dichos de Lifschitz acerca de que el problema de la transición no radica en la buena predisposición de su gobierno sino en desajustes internos del PJ.

“Ha tenido una visión partidaria de la cuestión: el gobierno está pensando más en cómo posicionarse en términos partidarios que en términos institucionales”, cuestionó Bussato, para aclarar: “La transición es entre equipos de gobierno, no con el PJ”.

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