El detallado informe fue publicado en el blog El Cohete a la Luna, y lleva la firma de la periodista Alejandra Dandan, quien de entrada señala que “el gobierno argentino supo con seis días de anticipación que se preparaba el golpe en Bolivia”.

Según la autora del artículo, titulado “Macri lo supo una semana antes”, Camacho “convocó a una reunión a los representantes diplomáticos de los consulados de Santa Cruz de la Sierra. La reunión que originalmente iba a hacerse el viernes 1° de noviembre pasó al lunes 4”.

El referente de los golpistas mantuvo un encuentro “con los representantes locales de la Argentina y de España”, asegura Dandan, quien agrega, otorgándole una inusitada gravedad al episodio: “Pidió asilo al consulado argentino ante un eventual fracaso de lo que llamaba insubordinación civil. Asilo que el consulado no podía brindar porque la atribución le correspondía a la embajada en La Paz. Pero en ese contexto, les dijo que 48 horas más tarde las Fuerzas Armadas iban a entrar en la casa de gobierno”.

Sobre la reunión y el contenido de la misma no caben demasiadas especulaciones, puesto que la periodista asegura que “la información quedó volcada en un cable que el consulado argentino envió a la Cancillería. Y de acuerdo a información de primera mano obtenida por El Cohete A La Luna, los dos cónsules buscaron disuadir al fanático empresario de lo que consideraban una locura. Bajo esa perspectiva quienes intervinieron del encuentro creyeron haberlo convencido”.

La previa al golpe

Dandan consigna que “hasta un mes antes de este tsunami, los representantes de los consulados extranjeros en el oriente rico de Bolivia no conocían a Luis Fernando Camacho”. Y añade que “uno de los detonantes que observa el cuerpo diplomático en esta furiosa movida comenzó a preanunciarse en septiembre con los incendios de Chuquisaca”.

Para la autora del informe, algo parece claro: “Ellos creen que en aquellos sucesos de incendios en la zona de la Amazonía boliviana hubo una mano negra que acicateó a la oposición de un país sin crisis económica, con 75 por ciento de su población entre los sectores de clase media”.

El perfil de Camacho

La nota brinda también un perfil del golpista: “Camacho es conocido en Santa Cruz como empresario. Es un abogado de 40 años, con posgrado en Barcelona que proviene de una de las familias económicamente más poderosas de la región más rica del país con inversiones en negocios de seguros, sistema financiero e hidrocarburos”.

Y agrega un dato que por conocido no deja de tallar fuerte en la configuración del golpe de Estado: “La elite a la que pertenece hoy representa el 5 por ciento de la población, que en realidad también pueden pensarse como supervivientes del esquema de poder que menguó hasta quedar reducido durante el gobierno de Evo. Ese universo de empresarios, sin embargo, no es homogéneo. Entre ellos existe un sector que creció económicamente con el gobierno y con el que el masismo (por el partido de Evo Morales, el MAS) contaba como retaguardia”.

Otro aspecto de Camacho que aborda Dandan es su condición de liderazgo como “presidente del Comité Cívico de Santa Cruz de la Sierra, una organización que nació en los años 50 de la mano de los petroleros y empresarios de hidrocarburos que disputó por regalías con el Estado”.

En ese sentido, la investigadora precisa que el Comité Cívico “nuclea actualmente a una veintena de asociaciones diversas con apoyo de sectores medios blancos y ramas más radicales como la Unión Juvenil Cruceña, con formación falangista, conocida en los últimos días por la virulencia de los ataques racistas”.

Cómo fue la reunión de Camacho con los cónsules

Dandan realiza un apasionante relato de cómo se fueron dando los hechos para “entender qué discutió Camacho ante el Consulado”, y apunta la siguiente cronología de los movimientos del golpista: “Ese 1° de noviembre, ya exigía vía Twitter la renuncia de Morales. Poco después lo emplazaba a tomar una decisión con plazos perentorios. Tiene 48 de plazo, decía. Y luego, sólo le quedan 24 horas. Finalmente el día 5 de noviembre anunció a qué se refería con esa línea de tiempo: dijo que tenía escrita una carta de renuncia de Evo Morales. Y que él mismo se encaminaba a llevarla al Palacio del Quemado”.

En el marco de esa cronología, “los cónsules se reunieron el 4 de noviembre. Hubo un café. Por la Argentina estuvo Roberto Dupuy y por España Agustín Uña Rodríguez. En favor del diplomático que se desempeña como cónsul argentino en Santa Cruz de la Sierra, la periodista indica que “Dupuy es radical. Cree en los procesos democráticos. Y tal vez sirva decir que en la página web del Consulado se lo ve dando clases en escuelas con proyecciones del Simón Bolivar de Zamba”.

Lo cierto es que “Dupuy avisó a la Cancillería que iba a hacerse esa reunión. Y también le avisó a su jefe político, el embajador argentino en La Paz Normado Álvarez García, otro radical, amigo de Gerardo Morales”.

Según El Cohete a la Luna, “la reunión se hizo a instancias de Camacho. Y el cónsul argentino no dio apoyo sino que intentó disuadir”. También se reseña que “la agenda tocó por lo menos dos temas:

  • Asilo. Camacho pidió asilo al consulado si fracasaba en el avance contra el Gobierno. Como se dijo, el consulado volcó el pedido en uno de los varios cables que emitió. Y le dijo que el asilo sólo lo podía otorgar la embajada, que no estaba en Santa Cruz sino en La Paz.
  • Fuerzas Armadas. Supieron que se preparaban para intervenir militarmente 48 horas más tarde. Es decir, el 6 de noviembre. Ese primer intento de golpe es aparentemente lo que, si esa versión es como dicen, ellos lograron demorar. Y que terminó con un golpe de otras características, y la renuncia de Evo”.
Foto: Cancillería argentina

Amazonia en llamas, la visita de Ivanka y la Usaid

Cuando comenzaron a expandirse las llamas en la Amazonia boliviana, Dandan refiere que “los orientales responsabilizaron erróneamente a Evo por los incendios”, al tiempo que recuerda que las quemas son “una práctica naturalizada en la Amazonía como parte de los mecanismos de expansión de la frontera agraria. Alrededor de los incendios hay otras hipótesis. Pero en Santa Cruz creen que los blancos de la clase media achacaron la responsabilidad a los desplazados de occidente, los recién llegados, los cabecitas negras bolivianos”.

Y la autora señala: “La campaña para salvar la selva y paliar el fuego se propaló en las redes sociales. Camacho, cuyo padre había encabezado un intento de golpe diez años antes, emergió con voz aglutinadora en ese contexto”.

En el artículo se destaca que “la Argentina envió brigadas especializadas en control de fuego”, y que “también lo hizo Gerardo Morales”. Y en ese punto, Dandan aclara: “Esta semana se habló de esa ayuda para ligar a Morales con el golpe. Morales desmintió todo y, pese a la tensión que mantuvo con Evo, encuadró los sucesos en Bolivia como golpe de Estado”.

Pero la autora del informe subraya que “hay una escena en la que vale la pena detenerse. No por Morales, sino por la foto”. Y recuerda que “Morales envió brigadistas y fue a buscarlos el 4 de septiembre” de este año. “Ese mismo día a la noche –consigna la periodista– llegó a la provincia de Jujuy la hija del presidente Donald Trump. Ivanka viajó a apoyar la acción de una ONG llamada Pro-Mujer, creada en los años ’90 en Bolivia. A partir de este año, esa organización cuenta con financiamiento de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo, Usaid. Eso explica la participación en primer plano de celebridades del Departamento de Estado de Estados Unidos en una foto tomada al pie del cerro de los siete colores en Purmamarca”.

En aquella oportunidad, la comitiva que acompañó a Ivanka estuvo constituida nada menos que por el subsecretario de Estado de los EEUU, John Sullivan; el jefe interino de la Corporación Privada de Inversiones en el Extranjero (Opic), David Bohigian; la subsecretaria interina de Asuntos del Hemisferio Occidental, Julie Chung, y el administrador de la Usaid, Mark Green.

En la foto, además, pueden verse al embajador yanqui en la Argentina, Edward Prado; el canciller argentino Jorge Faurie, Ivanka Trump, y el gobernador Morales junto a su nueva esposa, Tulia Snopek.

Dandan, por último, remarca la larga historia de la Usaid como brazo financiero del Departamento de Estado, y que esa organización, históricamente “canaliza fondos de acuerdo a sus prioridades programáticas”.

Por ese rol de la Usaid la periodista rememora que “los líderes progresistas latinoamericanos la denunciaron en diversas ocasiones como mascarón de la CIA y usina de financiamiento para proyectos de desestabilización. Lo hicieron Hugo Chavez, Rafael Correa y en 2013 Evo Morales. El presidente de Bolivia echó a sus representantes y acusó a la Usaid de interferir en los asuntos internos y «seguir conspirando» contra su gobierno”.

Fuente: El Cohete a la Luna | Edición: Horacio Çaró

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