Este jueves, a las 18.30, presentarán en la facultad de Humanidades un sitio web en donde se podrá acceder a las ediciones desde 1916 a 1928 del histórico órgano político socialista.

“Vanguardiadigital.org es un sitio web donde, en principio, se podrá acceder a la colección digilitalizada del diario La Vanguardia, órgano oficial del Partido Socialista (PS). Digo en principio porque si bien la digitalización de este medio de prensa es el puntapié inicial de este proyecto, la idea es poder ir incorporando, paulatinamente, otros archivos”, afirmó Laura Scoppetta una de los integrantes del equipo de historiadores –Sabrina Asquini, Emiliano Fagotti, Martín Gabiniz, Paulo Menotti, Antonio Oliva, Alex Ratto y Pablo Torres– que están rescatando fuentes históricas para ser usadas en nuevas investigaciones.

En esta oportunidad, este equipo de trabajo que forman parte del Centro de Estudios Históricos de los Trabajadores y las Izquierdas (Cehti), se dieron la tarea de digitalizar el centenario diario de los socialistas, es decir capturar su imagen, llevarla a un formato adecuado y subirlas a internet para uso público.

La primera parte del trabajo comprende las ediciones que van desde 1916 a 1928. Cabe recordar que La Vanguardia fue fundado como periódico por Juan B. Justo en 1894 y se convirtió en diario en 1905.

La página de internet estará a disponibilidad del público tras su presentación este jueves, a las 18.30, en la facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Rosario, UNR, de Entre Ríos 751. Ésta, contará con la participación de Hernán Camarero y Diego Ceruso (Cehti), entre otros.

La profesora Scoppetta subrayó la importancia de recuperar documentos de nuestro pasado. “Me parece importante remarcar que la vanguardiaditigital.org es producto de un esfuerzo colectivo, de un trabajo que venimos sosteniendo desde hace tiempo, y que tiene como uno de sus principales objetivos socializar el acceso y poner al alcance de todo el mundo uno de los grandes reservorios documentales de la cultura obrera y de izquierdas en la Argentina”, afirmó la historiadora.

La iniciativa surgió cuando Cristian Sebastiani se puso en contacto con dirigentes y militantes del Partido Socialista Auténtico (PSA) y les propuso digitalizar el material que tienen en su biblioteca en Buenos Aires para su preservación. Fue entonces cuando el grupo comenzó a implementar una instalación de tipo casera, dado que los equipos que se utilizan para esta labor cuestan miles de dólares.

Silenciadas y silenciados

“Rescatar la historia de los trabajadores y las trabajadoras, además de las izquierdas en la Argentina es adoptar una perspectiva que se construye desde abajo hacia arriba, posando la mirada e intentando reponer la voz de aquellos y aquellas que han sido silenciadas y silenciados en las grandes narraciones históricas; es rescatar aquellas experiencias que en el pasado han desafiado al orden existente, para poder iluminar ciertos aspectos de nuestro presente y proyectarnos hacia el futuro”, expresó la integrante de CehtiI.

Durante la década del 90, con el triunfo del neoliberalismo en nuestro país, se puso en pie un paradigma entre los historiadores que señalaba que había pasado la moda de hacer la historia de la clase trabajadora y que los intereses de los investigadores debían orientarse hacia otros sujetos sociales. Sin embargo, tras la crisis del 2001 no se detuvo el auge de estudios históricos sobre trabajadores y, en estos últimos años, se hizo presente la necesidad de examinar el pasado de las trabajadoras.

Volver a las fuentes

“Las fuentes son aquellos indicios que nos permiten iniciar una tarea de reconstrucción o de reflexión sobre el pasado. De alguna manera, las fuentes son las que posibilitan el anacronismo a partir del cual es posible iniciar el trabajo historiográfico. Las fuentes no hablan por sí solas, sino que nos invitan a que, desde nuestro presente, las llenemos de preguntas y de interrogantes que nos habiliten a esbozar nuevas interpretaciones sobre el pasado”, aclaró Scoppetta.

Los pobres, las clases bajas tanto de nuestro país como en el mundo no cuentan con muchos registros de su paso por la vida. Hasta no hace mucho, apenas cincuenta años, nadie se preocupó por reflejar la historia de las y los pobres de nuestras sociedades. Sin embargo, en los últimos años se comenzó a recuperar material que viene a completar ese espacio vacío en nuestra historia.

Archivo, ¿para qué?

“De esta manera, y como ya lo vienen haciendo otras experiencias de archivos digitales, nos proponemos facilitar la tarea de historiadores e investigadores, que muchas veces se ve dificultada por los obstáculos para acceder a las fuentes. Creemos que poniendo este material a disposición de una mayor cantidad de gente se abre la posibilidad de que surjan nuevas perspectivas y se construyan nuevas miradas para revisitar un pasado que no se encuentra nunca clausurado”, señaló Scoppetta.

En estos días, la Dirección del Archivo Histórico de la provincia de Buenos Aires Dr. Ricardo Levene, realizó una declaración de defensa del acervo histórico que, según esta institución, está siendo abandonado por la gestión de María Eugenia Vidal.

La Asociación Civil Archivistas en la Función Pública Argentina (Afpa) denunció su profunda preocupación por la decisión del gobierno de la provincia de Buenos Aires de suprimir –mediante el decreto 1345/19 fechado el 17 de octubre pasado– a la Dirección del Archivo Histórico Provincial Dr. Ricardo Levene de la estructura orgánico-funcional del Ministerio de Gestión Cultural de la Provincia. En ese sentido, para Afpa“esta medida constituye un golpe muy serio para uno de los Archivos más importantes del país, que pierde estatus, capacidad operativa y manejo presupuestario para gestionar el patrimonio documental histórico de la provincia de Buenos Aires”.

“Se trata de un retroceso alarmante en la ya endeble política estatal hacia los Archivos, que contradice una vez más las demandas de políticas públicas de calidad para la protección del patrimonio documental y el acceso a la información, que son las propias de una sociedad democrática”, expresó Afpa y agregó: “Sin archivos no hay Historia, memoria institucional ni garantía de derechos”.

 

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