Mientras no consigue que el Frente Progresista responda si están los recursos para pagar sueldos y aguinaldos, Perotti enfrenta, antes de asumir, una sociedad entre el gobernador Lifschitz y el senador Traferri.

La preocupación central del gobernador electo Omar Perotti por “la deuda” que el saliente gobierno del Frente Progresista le dejará al entrante del Frente Juntos (peronismo y aliados) se condensó en dos preguntas retóricas: ¿Habrá plata para pagar los aguinaldos? ¿Qué va a pasar con las jubilaciones, los planes y las obras sociales?. La tensa transición santafesina, no exenta de chicanas políticas y extendida incluso al acto de traspaso de mando, encuentra su punto más alto en la caja provincial. Para el socialista, la economía, las finanzas y el presupuesto son “temas muy generales”, sobre los que reclama informes la nueva administración, que contrastan con los “más específicos” como “las colonias de vacaciones para los próximos meses”, en los que pretende concentrar las charlas con el peronismo. Con el diálogo casi cortado, el mandatario electo sostuvo: “Pedimos información pero hay una que no aparece. Cuando hay ruido es para tapar cosas”.

¿Dónde está la plata?

Sobre el final de esta semana, el gobernador que asumirá el 10 de diciembre recibió otro golpe, esta vez combinado con fuego amigo: el socialismo y el bloque de senadores que preside el peronista Armando Traferri le dieron media sanción al presupuesto 2020, sin leerlo.

Perotti perfila su gabinete y el inicio de su gestión en Santa Fe en sintonía con el ingreso de Alberto Fernández a la Casa Rosada. El ex jefe de Gabinete prometió gestionar “con los 24 gobernadores” los próximos cuatro años.

Mientras puntea los últimos trazos de los colaboradores que lo acompañarán en la Casa Gris –en un esquema que reduce de 14 a 12 la cantidad de ministerios–, el todavía senador nacional exige a través de sus voceros que el Frente Progresista deje en las cuentas provinciales el dinero suficiente para cancelar los salarios de agentes públicos correspondientes a diciembre, enero y febrero. Más el medio aguinaldo.

Si los recursos necesarios están disponibles es, por ahora, la pregunta del millón. El ministro de Economía, Gonzalo Saglione, respondió a los planteos del perottismo que Santa Fe posee una serie de acreencias con la administración nacional que, si fueran canceladas ante de fin de año, despejarían cualquier duda sobre los recursos existentes. Pero se trata de un factor en el que el gobierno provincial no tiene incidencia.

Saglione explicó que la deuda nacional con la provincia en concepto de compensación por mantener en la órbita local la Caja de Jubilaciones es del orden de los 5.800 pesos. Un cheque sin fecha que representa cerca del 25 por ciento de la masa salarial y otros gastos mensuales como el pago de pensiones, ex Combatientes de Malvinas y Bomberos, que en junio último ascendía a 20.342 millones de pesos. Aunque es necesario actualizarlo por la inflación de acuerdo a la vigente cláusula gatillo que permite que los salarios acompañen el trote acelerado del índice de precios local. 

Ruido a monedas

“Creemos que esta provincia debe tener capacidad institucional y estar a la altura de lo que está padeciendo nuestra gente. Pedimos información pero hay una que no aparece. Cuando hay ruido es para tapar cosas”, dijo esta semana Perotti al reunir a legisladores, intendentes y dirigentes del Frente de Todos en la ciudad capital de la provincia.

Siguió: “Las preguntas siempre son las mismas y las hace la gente: ¿Habrá plata para pagar los aguinaldos? ¿Qué va a pasar con las jubilaciones? ¿Los planes y las obras sociales? Esas son las respuestas que debe dar el gobierno actual para saber con qué nos vamos a encontrar”. A casi quince días del traspaso de mando, parece un partido perdido.

Lifschitz relativizó esta semana la profundidad de los baches de la transición con el peronismo y dio señales de que no habrá datos precisos sobre el dinero disponible en la caja, la obsesión del contador Perotti.

“Hasta aquí nos hemos contactado por temas muy generales, como los económicos, financieros o el presupuesto, pero hay cuestiones muy concretas como la salud, el funcionamiento de los hospitales, los insumos médicos, la educación, la policía o las colonias de vacaciones para los próximos meses, que requieren a esta altura ya tener un contacto más específico con quienes van a ser los responsables de cada área”, sostuvo el mandatario saliente, que desde el 10 de diciembre ocupará un escaño en la Cámara baja provincial.  

Resultado negativo

El presupuesto 2019 preveía un “resultado financiero negativo” de 6.069 millones de pesos para todo el ejercicio, como consecuencia de una estimación de ingresos del orden de los 271.113.612.000 y gastos por 277.182.629.000.

Sin embargo, a junio pasado el déficit provincial ascendía a unos 9 mil millones de pesos y los equipos técnicos de Perotti estimaban su anualización en 20 mil millones. Casi una masa salarial.

De acuerdo a los datos del PJ, a mitad de años la Casa Gris tenía deudas con municipios y comunas por casi 3 mil millones de pesos en concepto de financiamiento de obras menores, coparticipación por Ley de Financiamiento Educativo y también por la correspondiente a los bonos recibidos por el Tesoro provincial en el marco del Consenso Fiscal.

Además, el gobierno entrante también puso el ojo en el desigual proceso de evolución de los gastos en relación a los ingresos, en el marco de una economía cuyo índice inflacionario no para de batir récords.

Mientras el IPC sufrió una oscilación del 54,5 por ciento entre julio de 2018 y el mismo mes de este año, los ingresos corrientes crecieron el 44,7 y los tributarios el 43. Los gastos corrientes, por su parte, treparon un 53,4 por ciento –acompañando a la inflación–, la remuneraciones un 50,6 y los gastos de capital 53,3.

Triste  

En ese contexto, Perotti sostuvo que “esta provincia termina en estos años con un indicador muy triste. Estamos por arriba de la media nacional en los indicadores de pobreza. Y esto lo tenemos que tener todos muy claro”.

El mandatario electo agregó que “nuestra provincia que tantas veces ha sido definida como rica, con un enorme potencial, hoy termina un ciclo de gobierno que deja este indicador y es un indicador que duele como santafesino”.

Aseguró que “las crisis no se lloran, las crisis se enfrentan y se derrotan” y que “hay gente que la está pasando muy mal y esa gente no la tenemos que ir a buscar en algún lugar del país, la tenemos en nuestra provincia y claramente la tenemos en los desocupados, en la necesidad de los jubilados, en cada una de las barriadas más humildes de nuestras grandes ciudades donde claramente el Estado no debió irse nunca”.

Sobre el cierre de la semana, a los potenciales problemas de liquidez financiera se le sumaron escollos políticos. El bloque de senadores del PJ que preside el representante de San Lorenzo, Armando Traferri, prestó sus votos al oficialismo para que la Cámara alta provincial le otorgue media sanción al proyecto de Presupuesto 2020, que diseñó Lifschitz pero deberá ejecutar Perotti.

Ese fue otro de los temas que dificultó una transición mansa. El actual gobernador se comprometió frente al entrante a dejar que el cálculo de gastos y recursos lo formulara el peronista. Pero, en el medio, pasaron cosas.

Como la norma establece que el proyecto de presupuesto debe presentarse antes del 30 de septiembre del año anterior, Lifschitz solicitó prórroga a la Legislatura para obtener una excepción a ese mandato. No la consiguió, a pesar de que en el Senado el PJ posee mayoría propia.

No sólo eso. El miércoles 20, el Ejecutivo envió el proyecto de presupuesto 2020 a la Legislatura y el jueves 21, sobre tablas –es decir, sin discusión en las comisiones–, el Senado lo aprobó. En 24 horas y a libro cerrado. La aprobación se produjo por la suma de los siete votos del Frente Progresista y los seis que responden a Traferri, quien ungió a la ex jueza Alejandra Rodenas como vice de Perotti. Unas horas antes todos se habían fotografiado juntos en una jornada encabezada por el mandatario electo.

“Es todo muy raro”, dijo sobre la media sanción el senador Alcides Calvo, que responde al gobernador electo, quien votó en contra y aclaró que no llegó ni siquiera a leer el mensaje del Ejecutivo.

Un grupo de intendentes del PJ hizo circular un documento de respuesta consideró “una falta de respeto” que el gobierno saliente diseñe el presupuesto del entrante, sin siquiera tener en cuenta que se votaron partidas para ministerios que dejarán de existir.

“Está claro que este presupuesto armado por el propio gobernador Lifschitz va en sociedad con los senadores Armando Traferri, Rubén Pirola y Felipe Michlig. Entre Traferri y Lifschitz hay más que un acuerdo político”, deslizaron.

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