Cuando se lee rápido y al pasar un enunciado, alcanza una sola palabra para que se produzca el malentendido. ¿A qué remite el sintagma obra reunida sino a obra total, a obras completas? Si no fuera porque muchos de los libros que contiene Transgénica obra reunida son inconseguibles, cualquiera podría flashear un retiro medio punk, como Rimbaud, por ejemplo. Pero nada que ver. Lo de punk sí, bah, pero de retiro ni hablar. Porque estamos hablando de Gabby de Cicco (Rosario, 1965) y de su último libro publicado por Baltasara Editora en la colección Andrómeda. “Lo peligroso de la poesía es el futuro”, dice un poema del libro (es una cita de Aldo Oliva) en cuya última página, Joe Strummer sentencia en absoluta soledad: “the future is unwriter”. Con este mensaje preñado de porvenir, vamos a leer este librazo que contiene lo escrito y publicado durante 32 años por De Cicco. Un volumen que contiene libros y los indicios de tantos otros (el recurso del epígrafe y su potencia hipertextual, son llaves de mil lecturas posibles dentro y fuera de Transgénica). Y además, bien podría armarse un playlist con las citas de las canciones elegidas. 

En orden de aparición, primero están los poemas inéditos bajo el título de Transgénica, que fueron escritos con la urgencia y la emergencia de los últimos años. Luego, le siguen los libros reunidos entre 1987 y 2016: La Tierra de los mil caballos (2016), en homenaje a su chamana personal Patti Smith; Queerland (2011); Diario de esos días (1998); La duración (1994); Jazz me blues (1989), y Bebo de mis manos el delirio (1987), su primer libro, un cover “muy Pizarnik”. 

“Es una lectura con la lógica de un viaje, de un laburo identitario, poético y feminista, que termina de madurar en el libro La duración. No hay Transgénica Obra reunida de Gabby De Cicco sin Gabriela A. De Cicco”, explicó Gabby a Paula Turina, en una entrevista publicada recientemente en Revista Rea, a propósito de la edición de este volumen. Gabby se define poeta lesbo feminista intersex no binarie y su lema es “Lo personal/ poético es político”. Por un lado, afirmando la relación de intimidad, de lo propio, de lo singular con la poesía; y por otro, traducirlo en un gesto político que empieza (aunque no termine allí) en la modificación de su propio nombre. “Abandonar el nombre/ como la propia encarnadura (…) Nombrarse con la historia de lo que vendrá/siempre”. La indeterminación, lo que deviene, lo que está siendo, lo que se mueve, es una posición política ante los poderes no tan “invisibles”: el heteropatriarcado con su disciplinamiento y cercenamiento de los cuerpos según la norma binaria, en armonioso maridaje con el capitalismo depredador del medio ambiente. De Cicco advierte que lo que está en juego siempre es el pellejo. “Somos la tierra yerma (…) Sabemos que estamos muy cerca de convertirnos en carroña”. Junto al Manifiesto Post-Apocalíptico Punk (que explote) y Transgénica, ambos inéditos hasta el momento, y el poema a Pepa Gaitán (la joven cordobesa asesinada en 2010 por el padrastro de su novia, hoy símbolo de la lucha contra la lesbofobia), se intensifica el activismo desde lo poético en el trazado de esta obra reunida. 

Cuando De Cicco público en 1989 Jazz me Blues, el poeta, escritor y crítico Eduardo D’anna, advirtió allí “un lenguaje de pocas certidumbres”, que le atribuyó a toda la generación de escritorxs argentinxs a la que pertenecía De Cicco, que inaugura los 90. Con la obra reunida en la mano y con las dificultades de pensar la relación del lenguaje con la verdad de cada época, podemos seguir de cerca cómo han ido mutando los registros y modulaciones a partir de los cuales Gabby fue abriendo tranqueras, allanando nuevos caminos al galope, recorriendo la intensidad de los territorios. Leer hoy Transgénica es tomar esas pocas certidumbres, como amarras para un viaje a cielo abierto en busca una tierra fértil, generosa. Queerland es testimonio de esa inquietud. En Jazz, la voz poética ruega: “No retrocedas/ e inventa (de espaldas a los dioses)/ otro lugar/ donde poder respirar”. Más tarde, en La tierra de los mil caballos (mi favorito, por lejos) propone en soberana actitud rockera “amar hasta que se acabe el mundo conocido”. Y cuando todo lo conocido perezca, todavía quedará el futuro, lleno de poetas esperándonos. 

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