Guillermo Knoll es un periodista destacado en la historia y las curiosidades del más popular de los deportes, entre otras virtudes. Ahora se lanzó a una nueva aventura literaria, futbolera y musical, y así puso a rodar la pelota entre pentagramas en su flamante obra La Música y el Fútbol. Dos pasiones sin límites, en la que jugadores despuntan su otro vicio con instrumentos y micrófonos, y músicos de todos los géneros se le animan a la redonda. La lectura se pone a tono y se hace más llevadera haciendo uso de los códigos QR que figuran en las páginas del libro, y con los que se pueden escuchar canciones interpretadas por monstruos de la talla de Diego Armando Maradona, Franz Beckenbauer y Johan Cruyff, entre otros.

Gol cantado

Este buscador serial de anécdotas futboleras y habitual oyente musical condensó sus dos pasiones en su novena obra, que desde hace varias semanas ya se hace sentir en las librerías. “A mí me gusta todo lo que es atemporal y las curiosidades, las anécdotas. Y encontré entre la música y el fútbol un lugar muy especial, habitado por muchos jugadores del planeta fútbol”, remarca desde el otro lado del teléfono el autor de El fútbol es un juego de locos, 100 años de la Copa América, Historias Seleccionadas, Anécdotas y curiosidades de la Copa América, Eliminatorias Sudamericanas en el recuerdo, y Manual de curiosidades mundiales, entre otros.

“En este primer volúmen hay unos 165 casos: hay jugadores de Brasil, Uruguay, Alemania, España, Inglaterra, Bélgica, África, Estados Unidos, una buena mezcla. Por supuesto hay muchos argentinos y traté de hacerlo lo más federal posible”, cuenta el autor deslizando que habrá un segundo tiempo en un futuro no muy lejano, y detalla que todo arranca con “los primeros tangueros, allá en la década del 20, que a la vez que cantaban se dedicaban a jugar al fútbol”, y más acá en el tiempo “con jugadores que cantan bachata, que tocan algún instrumento o interpretan distintos géneros musicales”.

Además, aclara que en las líneas de la reciente publicación no se hace discriminación de equipos ni géneros musicales. “Hay jugadores de todo el mundo, y el estilo no importa para nada. Podés encontrar, menos el jazz –que creo que no hay–, un montón de géneros que son de la anuencia del gran público”, avisa Guillermo, que también se refiere a la novedosa incorporación de los códigos QR, inédito en libros que tienen a la redonda como protagonista. “Se puede escuchar, por ejemplo, un disco grabado por Beckenbauer en 1967. Hubo otro de Cruyff, a fines de los 60. A medida que vas leyendo el libro se pueden escuchar las melodías que grabaron estos grandes jugadores de fútbol”, adelanta el autor, y se ríe: “En muchos casos, el haber jugado al fútbol fue una gran elección”.

Entre la selección de argentinos, destaca: “Está Maradona, obvio, cantando tangos o grabando con los Pimpinela. Está Cacho Castaña, que se ha probado en San Lorenzo, ha jugado de pibe al fútbol. Y Luciano Pereyra, que jugó en inferiores de Boca”. También hay rosarinos: “Está Sebastián Domínguez, que toca muy bien la guitarra y canta. Que en su época de Talleres de Córdoba, donde no pudo jugar por una lesión, se dedicaba a cantar en algunos boliches de la zona. Fernando Belluschi toca muy bien la armónica. Leonel Capitano, el hijo de Salvador, jugaba al fútbol y por una lesión ocular tuvo que dejar de jugar y se dedicó a cantar tangos y a componer. Y también está Julio Elías Musimessi, que es chaqueño pero atajó en Newell’s”.

Y aprovechando su obsesiva capacidad de buscar curiosidades, Knoll menciona la que más le llamó la atención. “Uno de los casos más llamativos fue el de Sting”, líder de la banda inglesa The Police. “Qué tendrá que ver con el fútbol, se preguntarán. Fue profesor de fútbol y de música en un colegio católico, de joven. Le gusta mucho el fútbol, es un acérrimo enemigo de la Fifa por el negocio que hace a costa de los jugadores”, revela el historiador deportivo, y agrega otro caso que atrajo su atención: “Bob Marley. La gangrena que tuvo fue a causa de una lesión que tuvo jugando al fútbol. Jugaba muy bien, pero no se animó nunca a hacerlo profesionalmente porque en su país no había en ese momento tantos jugadores y equipos. El hombre se dedicó a la música, tuvo una vida bastante descontrolada, pero a la vez jugaba muy bien”.

Por último, celebra que “en España van a sacar mi décimo libro, que es otra versión de esto”, y anticipa que en su cabeza ya juega la concreta posibilidad de realizar un volúmen 2: “Ya tengo más de 100 casos reclutados a nivel mundial también, y saldrá el año que viene”. 

Tarde pero seguro

La pasión por el periodismo deportivo se le despertó a Guillermo Knoll ya con 40 pirulos. Pero lejos de considerarlo una dificultad, lo define como “la salvación de mi vida”. Y lo fundamenta: “Yo empecé de grande el periodismo. Poder hacer algo que me guste, que sienta con mucha pasión, algo que hago con mucho gusto, fue más que importante para mí. Después de trabajar unos 20 años en oficinas y en otras actividades, me di cuenta que era mi lugar en el mundo”.

Este trabajador de prensa, escritor y docente desde hace 18 años, confiesa que “un poco el periodista deportivo es un jugador que no pudo llegar” a la Primera de algún club. Y recuerda los intentos que hizo por ser futbolista: “Me probé en All Boys, que es mi equipo. Tuve una prueba en Atlanta, pero nada tampoco. Si ahora es difícil llegar, antes era más difícil aún”. En seguida aclara que “no hay sabor amargo ni mucho menos” por no lograr ese objetivo, y destaca: “Más allá de las limitaciones, uno sabe que hay revancha en la vida, y para mí esto es una revancha, poder escribir y dedicarme a una cosa que me gusta, que me genera mucho goce”. De su época con los cortos puestos, se define como “segundo marcador central, porque soy zurdo”, y se agranda: “Quizá hubiese sido mejor que Ruggeri, porque le pego mejor que él a la pelota (risas)”. 

Este hombre que se dio el gran gusto, como escritor, de debutar con la pluma y el papel como colaborador en dos de los libros que reflejan la vida del Albo, la institución de Floresta que tanto ama, enumera sus referentes en la materia: “Ariel Scher, Alejandro Fabbri, Walter Vargas, que me hizo el prólogo; Enrique Macaya Márquez, que me hizo dos prólogos y con quien tuve la suerte de trabajar en La Deportiva de Radio del Plata”.

A la hora de mencionar sus lecturas preferidas, no duda: “Siempre me gustó leer a Eduardo Galeano. En el libro pongo frases de escritores, músicos, que relacionen a la música con el fútbol. Y Galeano me parece un tipo muy inteligente que sabía muchísimo de fútbol”. Y entre sus favoritos del otro bando, los de la música, cita: “Siempre me gustó el pop, de la década del 70, 80. Me nutro de esa música. Actualmente escucho mucho ritmo latino, que es lo que me llena, como Marc Anthony o Juan Luis Guerra, entre otros tantos”.

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