El Plan Nacional de Lecturas promete reactivar la industria editorial en el país. Así lo augura el titular de una editorial local y librero José “Perico” Pérez, con 40 años de trabajo en el sector. Para su afirmación se apoya en los resultados conseguidos con el programa anterior (aplicado entre 2003 y 2015), cuando se desarrolló una iniciativa federal, diversa y plural que benefició tanto a las grandes editoriales como a las más chicas. “Si dudas, se reactivará la industria editorial”, dice Pérez, también integrante de la Cámara Argentina del Libro (CAL). En los años de Cambiemos, esta industria cayó un 50 por ciento en su producción.

El 2020 comienza con la buena noticia para la educación argentina del lanzamiento del Plan Nacional de Lecturas. En plural. O bien un relanzamiento de lo que fue un programa exitoso de los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, cuando se distribuyeron 96 millones de libros en todas las escuelas del país. Un plan que el gobierno de Cambiemos desarticuló y dejó caer.

La novedad era esperada y la transmitió el propio presidente de la Nación, Alberto Fernández, acompañado del ministro de Educación, Nicolás Trotta, y la coordinadora del Plan, Natalia Porta López, entre otras autoridades. El programa está destinado a 10 millones de niñas, niños y adolescentes de todo el país, también a acompañar el trabajo de docentes y bibliotecarios. Además de las metas educativas, busca “reactivar la industria editorial argentina, considerablemente afectada por la actual crisis económica”, según señalan desde Educación. En ese sentido, el presidente de la Cámara Argentina del Libro (CAL), Martín Gremmelspacher, valoró la noticia de que el Estado nacional ya proyecta la inversión en este programa de unos 400 millones de pesos para el primer semestre de 2020 -tal como se lee en la página oficial de la CAL-.

Más lecturas, más trabajo

En charla con el eslabón, el titular de Editorial Homo Sapiens (que lanza obras desde Rosario con alcance internacional), “Perico” Pérez, asegura que la puesta en marcha del Plan Nacional de Lecturas beneficiará la difusión de nuevos autores y será un aporte valioso a la educación.

¿Cómo recibiste la noticia del lanzamiento del Plan Nacional de Lecturas?

Como nos pasó a todos los que estamos en el mundo del libro desde hace tantos años: es una alegría porque es donde hay que apostar. La mayor apuesta en lo que venimos haciendo es la de promocionar la lectura en todos sus niveles. Y que el Estado impulse y lance este plan es muy auspicioso y hace al objetivo central de donde se debe trabajar para mejorar el tema educativo.

 

 

 

¿Qué balance hacés del plan anterior de lectura (aplicado entre 2003 y 2015)?

 

Con el plan anterior, y en lo que nos compete a nosotros en el mundo editorial, se habían logrado formar bibliotecas en las diferentes escuelas del país. Era un plan bien federal, este también promete serlo. Los libros llegaban a Buenos Aires, a la Quiaca, a Tierra del Fuego, a Corrientes… al lugar que se te ocurra. Las lecturas eran muy plurales y diversas. No se compraban libros a una sola editorial ni solamente de Buenos Aires, sino de todo el país y tanto a la más chica como a la más grande. Eso es muy valioso y colaboró a un desarrollo de la industria nacional: con los libros que compra el Estado se ayuda a que las editoriales puedan editar otros títulos, al desarrollo de diferentes temáticas, que de otra manera sería muy difícil. El balance entonces es muy positivo.

 

Eso también se reflejó en la difusión del trabajo de escritoras y escritores de todo el país, no sólo de los más conocidos.

 

Cuando hay que hacer una selección es más fácil que se le compre a un escritor más conocido, que a otro que no lo es tanto o recién publicó su primer libro, y que encima no es de Buenos Aires. Pero en este caso era muy diversa la compra. Se compraba mucho de los más consagrados pero también de quienes publicaban por primera vez. Se desarrolló mucho la literatura infanto-juvenil, porque al estar la posibilidad de esas compras en cantidades importantes, determinaba que las editoriales comenzaran a publicar más autores. Era el mismo Estado quien hacía la selección y compraba a las editoriales. Y por lo que está planteando Natalia Porta López –la coordinadora del nuevo plan- la idea es que ahora también sea plural, diverso y no solo los consagrados. Además, el programa tenía en cuenta la literatura regional, eso ayudaba a difundir los títulos tanto del norte de Santa Fe, como del sur de Córdoba o del Chaco. Creo que ahora –entre otras sugerencias- sería importante tener en cuenta la literatura para pueblos originarios. Siempre hay generalidades que son para todos, pero las especificidades también ayudan a la pluralidad de lecturas.

 

El relanzamiento de este plan, ¿genera entonces esperanzas para la reactivación de la industria editorial?

 

Se va a reactivar la industria en general y en todos los aspectos. Uno apuesta a eso. En el caso específico de la industria editorial, sin dudas se reactivará. En los últimos años se compró casi nada de libros. Hace más de dos años que las Bibliotecas Populares, a nivel Nación, no compran como pasó durante muchísimos años, en forma ininterrumpida y donde también había un plan federal. En todo el país son unas 1.500, es muy difícil y muy poco lo que pueden adquirir sin la ayuda del Estado. Entonces terminan comprando los 20 libros más conocidos porque se los piden la misma gente que van a las bibliotecas. Con un plan del Estado se logra que el abanico temático y de editoriales sea mayor, más diverso y no quede en las más grandes que además son las que tienen más publicidad. En ese sentido, también es una alegría el lanzamiento del plan porque se van a recuperar las bibliotecas populares. También sabemos que está la intención de desarrollar libros para la formación docente, académicos (no sólo de promoción de lectura). Hay muchas expectativas. No solo debe ser la política del Estado en esto, sino estar en sintonía y apoyar solidariamente. Tienen que estar todas las patas: el Estado pero también la comunidad en general, los entes privados como las editoriales y los libreros, para poder hacer un plan de lectura eficaz y que llegue a nuestras alumnas y alumnos.

 

¿Cómo afectaron a las editoriales y libreros las políticas del macrismo?

 

En el caso del libro, hubo una caída de más del 50 por ciento de la publicación de libros. Las tiradas de libros fueron más chicas, y las reediciones ya no se hicieron de a miles sino de a 300, 500, a demanda. Cerraron editoriales y muchísimas librerías. Lo que ahora estamos viendo con los colegas es que hay optimismo y esperanza en lo que va a venir. Pienso que esa esperanza no puede ser solo que te compren un libro más o menos, y ¡ojalá nos compren muchos!, sino que tiene que ver con el compromiso, la solidaridad, el respeto a otros y la inclusión. Esas cuatro palabras son fundamentales, sobre todo llevarlas adelante con hechos.

40 años

Este 2020, la librería y Editorial Homo Sapiens cumplen 40 años. Su creador y titular, “Perico” Pérez anticipó a este medio que ya proyectan innumerables festejos con la comunidad “para devolver tantos años de trabajo juntos”. En esas iniciativas, hay charlas, congresos, debates temáticos además de donaciones de bibliotecas a escuelas, hospitales, distritos municipales y Facultades de la UNR. “La idea es hacerlo en conjunto, solidariamente”, dijo el editor local. Y recuerda que en las fiestas de fin de año regalaron ocho mil libros, sin obligación de compra alguna.

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