Mantené los 2 metros de distanciamiento - Provincia de Santa Fe

Roberto Navarro peleaba cabeza a cabeza los ratings televisivos y radiales con las grandes cadenas desde C5n y Radio 10, pero de pronto, en 2017, en pleno cerrojo macrista, fue eyectado del aire. Se refugió en las redes y en los medios digitales autogestivos y hoy es un puntal de las experiencias alternativas. Desde allí, en medio de los nuevos tiempos políticos hablo con El Eslabón y Redacción Rosario y reflexionó sobre la llegada de Alberto Fernández, su relación con los medios tradicionales y sus primeras medidas de gobierno. Asegura que su radio es la más escuchada por internet en todo país, más que Cadena 3. Además, sigue con El Destape en la web, con la modalidad de suscriptores “para no depender ni de la política ni de las empresas ni de nadie”.

“Cuando los directivos de los medios producen deliberadamente mensajes que no concuerdan con los elementos reales de la existencia social, se convierten en manipuladores de cerebros”. De este modo prologaba Herbert Schiller su libro Los manipuladores de cerebros (The mind managers), en 1973. En la misma introducción, el autor cita a Paulo Freire: “La manipulación es uno de los recursos mediante los cuales las elites dominante tratan de hacer que las masas se amolden a sus objetivos”, decía el educador brasileño, un teórico de culto para los aires de aquella década. Cuatro décadas después, el regreso del neoliberalismo al país y a Latinoamérica implicó como nunca el recurso descripto por Schiller y Freire. ¿Cómo? No muy distinto al resto del mundo. A través de lo que Pierre Bourdieu llama “intermediarios culturales” en la construcción de representaciones e imágenes sociales, utilizando como soporte la ultra concentración de medios, y con plena conciencia de la matriz subjetiva de quienes los consumen. Ergo, periodismo como una de las formas de construcción y legitimación de poder, comenzando por el económico. La reacción, como en física, no se hizo esperar y a la acción de los llamados medios hegemónicos, con el goteo de zócalos malintencionados, cuando no falaces, el periodismo alumbró otras formas de gestión, como el cooperativo y las suscripciones para sostener y fidelizar el discurso crítico. En esta última versión, Roberto Navarro, cierra el año con postas más que exitosas.

“Nuestra radio es la más escuchada por Internet del país, nos escuchan 50 mil personas, la segunda es Cadena 3, con 25 mil oyentes. Ahora compramos FM 107.3, además estamos en AM 1050 y en la web de El Destape, siempre con el método del aporte mensual de nuestros suscriptores, entonces no dependemos ni de la política ni de las empresas ni de nadie”, comentó. Alternativas que puso de pie, después de que, en septiembre de 2017, lo echaran de C5N y Radio 10, por la presión del poder de turno.

Para Navarro hoy el trabajo de los medios hegemónicos en su tarea de construcción de sentido, está debilitado y les cuesta mucho más. 

“El presidente Alberto Fernández ha logrado cierta relajación en la sociedad, no tenemos la tensión de hace unos meses, el hecho de que pongan títulos rimbombantes no significa que estén afectando en este momento, obviamente hay un goteo, que en un momento de debilidad del Gobierno, que puede ocurrir, puede hacer efecto”, enfatizó.

“Hoy los veo mal”, apuntó Navarro con respecto a los medios, Y puntualizó la percepción. “Voy siguiendo el rating de la televisión y la radio todos los días, los que mantienen un discurso que no cambió, por ejemplo, Alfredo Leuco y Luis Majul, no los ve nadie, es impresionante ver a TN midiendo 0,5 puntos, nunca lo había visto en mi vida, es decir hoy esa terquedad les cuesta mucho”.

¿Cómo se posicionan frente al presidente (Fernández) esos medios? “Alberto es un hábil negociador, puede ir a jugar de visitante, juega bien no todos los periodistas se le animan tanto, tiene una personalidad distinta a Cristina Fernández, claro que está menos golpeado que ella, que pasó la posta, habla de las situaciones más importantes, teoriza, no está en el día a día en el que Alberto está más fresco para sobrellevarlo”, sostuvo. Y dijo que por ahora no le preocupan los golpes de los medios ya que “están más concentrados en (el gobernador de Buenos Aires) Axel Kicillof, que es un hombre del que sí desconfían terriblemente, porque es muy distinto a la política tradicional” (risas).

“Tengo confianza, me parece que los primeros pasos del gobierno son buenos, hoy los medios perdieron potencia, que la pueden recuperar sí, pero la foto de hoy es positiva, pero también puede cambiar”, comentó. Y relató una anécdota. “Hace dos días vino Evo Morales a mi radio, estuve bastante tiempo con él, pero hay que pensar que dos meses atrás era uno de los presidentes más poderosos y lo veía ahí, conmigo, exiliado, lo que demuestra el vértigo que tienen hoy los hechos, nada es seguro por mucho tiempo”, fundamentó.

Coalición sui generis

Para Navarro, la nueva coalición de gobierno se desmarca de todo lo conocido, desde el regreso de la democracia. “No habíamos tenido una coalición tan amplia, si bien todos son peronistas, había sido tan fuerte la división de los últimos años que hay espacios que estaban bastante bien delimitados; no es un partido como los que gobernaron tradicionalmente sino una coalición”. Y lo que encontró es tan sui géneris como su formato: situación social y aparato productivo muy deteriorado y una deuda de situación complicadísima, explicó.

¿Por qué la situación es especial? “Porque en el default del 2001, la pobreza era del 25 por ciento, ahora es mucho más, y si llegás a tener un default ahora subiría aún más, sería dramático para el país, el gobierno no aguantaría un golpe así”, consideró. “No nos podemos caer, no es una decisión que pueda estar dentro de las opciones para tomar una definición; por un lado el gobierno tenía que salir a paliar las situaciones más complicadas y por el otro evitar el default y esto hizo”, opinó.

¿Cómo? “Subió los impuestos que en estos años les habían bajado a los que más tienen, retenciones o derechos de exportación, impuestos a los bienes personales, cargas patronales y un capítulo que tiene que ver con el dólar que sirve para las dos cosas, para recaudar impuestos a quienes hagan compras de bienes y servicios en el exterior o viajen, y también para evitar que se utilicen, invitar a la gente a que viaje en Argentina y no afuera”, describió.

Las medidas citadas permiten “recaudar 8 o 9 mil millones de dólares, la mitad lo usan para ayudar a quienes lo necesitan como el Plan de Tarjeta Alimentaria y a la vez congela tarifas, a la gente que estaba con problemas, sale a salvarla, a los que más tienen, a los grandes ganadores de los últimos cuatro años, le saca algo, y parte de esto lo usa para calmar a los acreedores”.

Los cambios

¿Vimos resultados estos días? “Sí, acreedores más tranquilos, claramente bajó el riesgo país y subieron las acciones y la gente haciendo cola para recibir un bono para pasar las Fiestas un poco mejor, otros con la tarjeta para alimentarse más saludable, sin tarifazos por seis meses”. En la lista incluyó al sistema jubilatorio que en los próximos seis meses tendrá una suma fija que será un aumento grande para los que menos cobran, un aumento similar a la inflación para quienes cobran una jubilación intermedia y por debajo de la inflación para los que ganan 40, 50 u 80 mil pesos”,

“Si tuvimos un gobierno anterior que concentraba la riqueza y acrecentaba la injusticia, hoy tenemos un gobierno que desconcentra la riqueza e intenta buscar una sociedad un poco más igualitaria, cuidándose al mismo tiempo de no caer en el default”, dijo Navarro, en lo que definió como una primera aproximación de lo que se hizo hasta ahora.

La batalla cultural

Claro que el cuadro de situación también incluye tensiones, para instalar, por increíble que parezca, a la oposición como una fuerza ya expectante hacia el futuro, a pesar que en las últimas elecciones debieron ceder el poder político, el económico no lo pierden porque lo encarnan.

“Una cosa es ganar una elección un día, y otra cosa es ganar el sentido común de una sociedad, y es aquí donde todavía estamos atrás, aún está muy difundido que el dinero que entra al Estado es para la corrupción para los planeros y los vagos, entonces a la resistencia natural que existe en los ciudadanos de cualquier lugar del mundo, de pagar impuestos, en Argentina se acrecienta”, argumentó.

En ese marco, consideró como una protesta “muy menor, sin envergadura, más para la foto”, al último intento del campo por lograr la adhesión de la gente a su resistencia a disminuir un parte de la rentabilidad. 

“El gobierno de Alberto Fernández es un gobierno enormemente poderoso, al que hoy estos sectores no se le animarían.

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