El fundador e integrante del Equipo de Antropología Forense, Luis Fondebrider, se refirió a la postulación de su agrupación al Premio Nobel que lanzó recientemente el espacio de Clacso y la Universidad de Quilmes.

En diálogo con el programa Poné la Pava,  el fundador y uno de sus integrantes, el antropólogo Luis Fondebrider, afirmó que desde el Equipo de Antropología Forense “estamos gratamente sorprendidos y muy agradecidos porque nos hayan postulado”, y sostuvo que “si bien la postulación es nuestra, hay mucha gente y organismos de la sociedad civil comenzando por las Abuelas de Plazo de Mayo que creo que representan toda esa nominación. Es muy importante para los movimientos de Derechos Humanos de la Argentina y de América Latina en general”.

Sobre los orígenes del trabajo en conjunto, Fondebrider contó que la experiencia nació en 1984, “en un momento en que la sociedad estaba muy movilizada reclamando y queriendo saber qué había pasado con los desaparecidos y en ese contexto llegó un antropólogo forense norteamericano el doctor Clyde Snow, que muy azarosamente lo encontramos y nos brindó su ayuda, y después poco a poco sin ningún plan predeterminado nos fuimos involucrando más y terminando la carrera universitaria, y fundamos esta institución con el apoyo de casi todos los organismos de derechos humanos y de la justicia y seguimos trabajando primero en la Argentina y después en otros países del mundo que solicitaban nuestra tarea.

Luis Fondebrider contó que no tenía un historia personal o familiar con los desaparecidos: “Yo era un estudiante de antropología y acompañaba como todos en esos años las marchas contra la dictadura, las protestas y si bien yo no tengo ningún familiar desaparecido estábamos en esa época todos muy movilizados por lo que estaba pasando y se nos ofreció la oportunidad a pesar de lo que estábamos estudiando, de hacer algo muy concreto”.

“Los primeros tiempos fueron complicados -continúa el antropólogo- éramos seis personas casi desconocidas y comenzamos a trabajar en un ámbito como es el Poder Judicial y en el área forense que son muy conservadores pero quizás el primer logro fue que el juez Ramos Padilla, padre, haya confiado en nosotros y cuando empezamos a hacer lo que hacíamos que era recuperar cuerpos y nos dimos cuenta de cómo lo hacía policía, nos dimos cuenta de la diferencia, que lo que nosotros hacemos es importante para las familias y para la justicia. Es más que nada con una forma diferente de hacer ciencia, buscando transparencia y credibilidad en lo que hacemos explicando por qué se hace y cómo se hace con una relación de respeto mutuo. Creo que nosotros hicimos ciencia en todos estos años en modelo que es un poco diferente a lo que sucede habitualmente en la ciencia forense argentina

El desempeño del Equipo Argentino de Antropología Forense provocó en principio admiración y también curiosidad: “El trabajo tiene que ver con lo que es una investigación criminal, desde investigar con documentos y testigos qué pasó con una persona, quién, cuándo, dónde y por qué desapareció una persona; buscar dónde pueden llegar a estar esas personas, recuperar su cuerpo, tratar de identificarlo y saber cómo murió. Para eso usamos algo que es bastante novedoso en la Argentina que es lo que se llama un enfoque multidisciplinario, otras disciplinas que participan de la antropología para investigar desde diferentes ángulos el caso y hacer una integración al final que nos permita hacer un informe integrado que es entregado al juez o al fiscal que lo solicitó”.

Reconocimiento internacional

Junto a los avances tecnológicos y la experiencia recabada durante años, este grupo de antropólogos participó de numerosos congresos científicos contando su trabajo en casos de lesa humanidad. “Nos encontramos con contextos muy diferentes desde la guerras en Guatemala y El Salvador con un fuerte componente étnico, hasta el conflicto en los Balcanes pasando por África y Medio Oriente. Son conflictos que no sólo han tenido un componente político sino también étnico, religioso que los hace más complejos y ya hace unos diez o quince años que estamos trabajando con casos de femicidios donde las mujeres son asesinadas por el hecho de ser mujeres, con migrantes, lamentablemente la violencia se expande y no retrocede y seguimos siendo llamados para dar una ayuda desde la ciencia”.

En contexto dramáticos con los antes descritos hay momentos y logros que valen la pena: “Cada vez que le podamos dar la noticia a un familiar que le encontramos un ser querido es una satisfacción, no puedo decir que es un momento de alegría porque no es alegre, pero sí lo que nos dicen los familiares es que mitiga un poco la angustia y la incertidumbre y los ayuda a lo largo de la vida. Creo que eso es lo más importante para el Equipo y también cuando nuestra evidencia científica colabora con la sentencia que hacen los jueces y en algunos casos permiten probar que si es una persona es culpable o no de los hechos”.

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