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El club Sportivo Constitución se fundó en 1929 en el corazón del barrio Luis Agote, próximo a la Terminal de Ómnibus Mariano Moreno, y desde sus orígenes tuvo al básquet como su deporte principal. Hay quienes dicen que la primera sede estaba ubicada en la calle que le da nombre a la institución y otros que aseguran que quedaba por Tucumán. Lo cierto es que desde principios de la década del 40 echó raíces en Urquiza 3762, que es donde se encuentra en la actualidad. 

Tras padecer, al igual que la inmensa mayoría de las instituciones barriales, los avatares de los distintos gobiernos de turno, llegó a quedar en manos de particulares que pasaron a utilizar sus instalaciones para reuniones y fiestas privadas. Hace un par de años, un grupo de viejos socios que supieron atravesar su infancia y adolescencia entre esas paredes, se organizaron para recuperar el club y devolverle la identidad perdida a una de las entidades legendarias del básquetbol local.

“Yo me crié acá, mi papá era socio y me traía prácticamente desde que nací”, asegura de entrada Darío Bosio, actual presidente de la institución, y repasa: “Hará unos doce años el club había quedado en manos de gente que lo utilizaba con fines propios y estaba totalmente cerrado a la gente. Lo manejaban como una empresa. Dejaron de cobrar cuota y lo usaban los fines de semana para venir a comer entre ellos, un grupito de diez personas”.

“Nosotros de chicos nos pasábamos el día en el club”, se suma Román Di Domenica, primer vocal titular, y rememora entre risas: “Me acuerdo que los viejos dirigentes tenían la oficina arriba y nos vivían retando porque jugábamos al fútbol en la cancha de básquet”.

La organización vence al tiempo

Darío había sido parte de la conducción del club pero se fue alejando, cansado de los desmanejes. Hasta que algunos años más tarde, su hermano y un amigo le proponen empezar a pensar en la manera de volver a meterse de lleno en la vida institucional del Constitución. “Mi hermano y Gustavo Martín me propusieron organizarnos para recuperar el club y averiguamos cuáles eran los pasos a cumplir”, cuenta, y detalla: “Primero hicimos la denuncia ante la fiscalía de Estado, y al mismo tiempo nos pusimos a convocar a antiguos socios, gente del barrio que había pasado en su momento por el club, para armar una lista, que tenía que contar con 19 integrantes para poder presentarnos a elecciones. Y por suerte la gente nos acompañó”.

“Vos pensá que había varias generaciones que se habían perdido en el camino, gente que no podía venir al club con sus hijos y que se fueron alejando. Y hubo que convencerlos de que el objetivo era volver a tener un club para todos y todas”, acota Di Domenica.

En diciembre de 2018, el sueño de recuperar el club y abrirlo a la comunidad empezó a tomar forma y se lanzó una convocatoria de socios. “Se hacía durante un período de un mes, un día en la Asociación de Clubes y un día acá, y en un horario bastante complicado para la gente que trabaja, porque era de 10 a 12 y de 16 a 18. Pero las ganas y la fuerza que teníamos nos ayudaron a lograr que se aprobara nuestra lista y que se llamara a elecciones para el 16 de abril”, recuerda con orgullo Bosio. Bajo la nominación de Lista Celeste y Blanca, que son los colores del club, ganaron aquellos comicios justo en el año en que la institución cumplía sus nueve décadas de vida.

Por supuesto que al tomar posesión del club, se encontraron con un sin fin de irregularidades, deudas suculentas y un importante estado de abandono de las instalaciones. Entonces hubo que atenerse a las reglas de juego.

“El básquet ya había desaparecido. La cancha la habían transformado en una canchita de fútbol 5 que estaba concesionada, el quincho se alquilaba para fiestas y reuniones privadas, y el gimnasio de arriba, que es de alto rendimiento y lo utilizan jugadores de Central y Newells, también estaba tercerizado”, repasa con un dejo de bronca el actual titular, y admite: “Entendimos que iba a ser un proceso de transición y que para afrontar las deudas necesitábamos el dinero que entraba de esas concesiones. Lo que sí, regularizamos todo, porque no había ningún papel, ningún contrato firmado con nadie”.

“El bufet, el gimnasio, la canchita de fútbol, tenían un vínculo con el club pero lo hacían en una forma muy irregular”, acota Román. “Lo que hicimos fue normalizar todo eso, darle un marco de legalidad, regularizar ese proceso. Nos vimos atados a mantener todo eso por la situación en que estaba el club y firmamos contratos por dos años. Después de ese tiempo se evaluará cómo sigue todo, pero nuestro proyecto está ligado al deporte, a la contención de los pibes del barrio. Lamentablemente los plazos están atados a lo económico”, concluye. 

La celeste y blanca

La tarea en la que se encomendaron Darío, Román y el resto de la Comisión Directiva, es ardua, pero viene dando frutos. “La plata que ingresa al club, de las cuotas que pagan los 160 socios que tenemos en la actualidad, más las distintas concesiones, y de la cochera que pusimos en funcionamiento, va a parar por el momento a las obras que se están llevando adelante”, aclara Bosio. Esa obras, según el presidente, implican “refaccionar los distintos salones y espacios, hubo que hacer prácticamente desde cero las instalaciones eléctricas, hacer un nuevo quincho con todas las comodidades para que lo disfruten los socios, remodelar los baños y los vestuarios”. Y apuntando a las nuevas disciplinas que tienen en mente, también hubo que invertir dinero y horas de trabajo. “Tené en cuenta que durante décadas no hubo ningún tipo de mantenimiento”, remarca. 

“Otra cosa que hay que destacar es que, en todo este proceso, lo que estamos haciendo es devolverle la identidad al club porque, por ejemplo, estaba pintado con colores que nada tienen que ver con la historia y la idiosincrasia del club”, enfatiza Di Domenica, y argumenta: “Esto era un salón de fiesta, no un club”. 

La cercanía con un lugar emblemático de la ciudad, como la Terminal de Ómnibus, le da un carácter particular al Sportivo Constitución. “La ciudad tuvo un reorganizamiento urbano en las últimas décadas”, analiza el primer vocal titular, y argumenta: “Estamos en el centro geográfico de la ciudad, porque éste es el nodo en el que convergen las zonas sur, norte y oeste de Rosario”, remarca Román. “Es un barrio que está relativamente cerca del río, pero el río hasta hace un tiempo estaba cerrado a la comunidad. Los barrios satélites a éste, como por ejemplo Pichincha, o Refinería, ante la apertura del río crecieron muchísimo y terrenos que antes no salían nada, pasaron a ser los más caros de la ciudad. Entonces, esta zona también se vio revitalizada por esa reurbanización de la ciudad, pero le falta ese valor agregado que es el que nosotros queremos darle. Un lugar de encuentro social, de formación para niños y niñas”, analiza, y añade: “Este es un barrio que siempre estuvo muy atado al ferrocarril, pero a la vez está ligado a la Terminal, con todo lo que eso implica y rodea a una terminal de colectivos. Tiene una composición trabajadora y a la vez de estudiantes de las facultades de Medicina y Odontología, pero también tiene ese otro componente, el de la Terminal, que hace que sea un barrio de día y otro de noche. Y el club tiene que cumplir un papel fundamental ahí, de contención, de formación”. 

Hoy, los 160 socios del Sportivo Constitución, pueden asistir a las clases de yoga y folclore, “pero la idea es que a partir de marzo se sumen actividades como boxeo (las artes marciales), taekwondo y muay thai, y el Taller de la Memoria (destinado a la tercera edad con el objetivo de agilizar el cerebro)”, destaca Di Domenica, pero aclara: “El proyecto más ambicioso es hacer la cancha y volver a tener equipos de básquet, porque este es un club de básquet. El tema es que para poder participar de los torneos hay que tener todas las categorías, desde mini y pre mini, y los costos para construir una cancha que cumpla con todos los requisitos es un gasto muy importante”.

Antes de despedirse, Bosio aclara que “el próximo paso es conseguir la personería jurídica, que ya debería haber salido”, para poder “acceder a subsidios y ayudas del Estado que nos permitan cumplir con el sueño de concretar los proyectos que tenemos”, y adelanta: “El 27 de junio vamos  a hacer la gran fiesta del club. Una cena a la que queremos que venga toda la familia, todo el barrio, para que vean todo lo que hicimos en estos meses y se vuelvan a acercar al Constitución, ahora que volvió a abrir sus puertas para todos y todas”.

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