Desde el Instituto Nacional de la Música se pidió más difusión de música argentina en las radios y la tevé argentina; y desde el Qubil, -Músicos Independientes de Rosario- se recordó la vigencia de Ley de Medios en torno al porcentaje obligatoria de música independiente.

“Estamos al horno”, dice Valentina Druetta, del espacio cultural La Bartolina. La compositora que comparte actividades con talleristas, músicas y bailarines, afirmó: “A nosotres, los autogestivos, nos jodió bastante económicamente este parate, y en particular nos agarra con la renovación del contrato de alquiler. Y si se extiende la cuarentena, aún peor. Vamos a ver incluso si seguimos o si no le ponemos una pausa y volvemos a arrancar cuando se normalice la situación”. Aunque no pone en duda la militancia cultural y autogestiva:  “Queremos seguir haciendo esto, pero no sabemos cómo. Re triste lo que te cuento, pero ya lloramos”.

“Se sale” con política

El Sindicato Argentino de Actores Delegación Rosario, le reclamó en una carta abierta al intendente Pablo Javkin, un plan de contingencia para trabajadores actores/actrices.

“Somos trabajadores de cercanía y nuestra actividad se basa en la realización de funciones, lo cual nos vemos impedidos de realizar”, expresaba el documento, y se pedía cancelación de deudas con artistas, acciones para sectores vulnerables, y la liberación de presupuestos, convocatorias y subsidios (Fondo Municipal de Cultura).

“Hablamos más de 10 minutos y coincidimos en varias cosas”, le explicó a El Eslabón el delegado general, Christian Álvarez, y detalló: “El intendente se comprometió a trabajar con celeridad el tema de la deuda, lo que se facturó tanto desde actores como de compañeros por su cuenta”.

Con el correr de los días, se recibió un pago de la deuda y luego una asistencia en alimentos. Álvarez también contó que hubo un contacto con la Provincia, por la situación de 300 trabajadores, y fue optimista con los anuncios nacionales “para el sector informal y monotributista, donde en general estamos comprendidos la mayoría”.

Por la pandemia cerraron más de 15 salas independientes y medias, y se cancelaron trabajos diarios en escuelas, centros comunitarios, jardines de infantes, parques y plazas.

La cultura como cercanía

Joel Natali, del centro cultural QTP, explicó que el aislamiento obligatorio por la pandemia significó hasta el momento un corte casi total en los ingresos entre encuentros musicales, muestras, presentaciones, y festejos patrios.

“Nuestra concepción de la cultura no estuvo nunca atado a las cuestiones técnicas artísticas sino que nuestro funcionamiento es una propuesta de cercanía y de encuentro con el otro y la otra, para generar o compartir actividades artísticas, sociales o de formación”, remarcó el Piojo.

Natali contó que para paliar la crisis apelaran al aporte de socixs, compañerxs, familiarxs, y amigxs. “Generamos un dispositivo virtual para darle una mano a los y las talleristas, ya que ellos también se ven muy afectados como trabajadores de la cultura”. Desde un video que publicó el QTP en las redes sostienen que “la organización vence al tiempo”.

La comunidad

“Nosotros venimos trabajando en grupo desde hace 25 años, y luchando contra un sistema muy individualista, tratando de que se valore y se trabaje por el otro”, afirmó María de los Ángeles Oliver, del grupo del teatro El Rayo Misterioso.

“Vivimos de esto de la mañana a la noche, entonces el parate es medio fulminante. El cambio de gobierno es un viento a favor porque se ha lanzado una serie de ayudas a los trabajadores del teatro”.

“Las actividades con público van a tardar muchísimo. Esto es un transformación enorme que nosotros consideramos necesaria, al fin y al cabo los seres humanos estamos obligados a cambiar”. remarcó la actriz y directora.

“Tenemos esta pequeña ventaja: siempre funcionamos de una forma medio extraña para esta sociedad, almorzamos y merendamos juntos, tenemos un fondo común, no tenemos sueldos, los integrantes sobreviven de allí. Hay todo un sistema que nos permite funcionar, porque de otra forma no podríamos”.

Del día a día, Oliver cuenta “cada uno está en su casa, pero muchos comparten vivienda. Hacemos reuniones de concejo por videoconferencia, y cada integrante sigue con su entrenamiento diario”.

“Sabemos que dependemos literalmente de los socios, de la revista, de las entradas a sala, y del buffet. Estamos sobreviviendo con todo el abastecimiento que el grupo pudo hacer. Ahora sale ayuda del Instituto de Teatro, acorde con la política del gobierno, y vamos a sortear el mes que viene. Y después se verá. Hemos sobrevivido a tantas crisis, que ahora no nos vamos a asustar”.

 

Fuente: El Eslabón

Sumate y amplía el arco informativo. Por 300 pesos por mes recibí info destacada de Redacción Rosario todos los días, y los sábados el semanario de papel El Eslabón.
Suscribite en este enlace:
Redacción Rosario + El Eslabón.

  • Amor nuestro

    Sabrina y César son docentes y bailarines. Filmaron un video interpretando una chacarera p
  • Las cocinas de la crisis

    La conmoción por la muerte de la dirigente de la villa 31 en CABA sacó a la superficie el
  • Velocidad y resistencia

    Las leyes de reforma policial, ralentizadas en debates de intrascendentes foros ciudadanos
Más notas relacionadas
Más por Juan Pablo de la Vega
  • Amor nuestro

    Sabrina y César son docentes y bailarines. Filmaron un video interpretando una chacarera p
  • Las cocinas de la crisis

    La conmoción por la muerte de la dirigente de la villa 31 en CABA sacó a la superficie el
  • Velocidad y resistencia

    Las leyes de reforma policial, ralentizadas en debates de intrascendentes foros ciudadanos
Más en El Eslabón

Dejá un comentario

Sugerencia

Amor nuestro

Sabrina y César son docentes y bailarines. Filmaron un video interpretando una chacarera p