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El juez federal Nº3 de Rosario, Carlos Vera Barros, indagó este lunes al teniente coronel (re) del Ejército Argentino, Alberto Aquilino Ortega, por una serie de delitos de los que fue acusado por el fiscal Claudio Kishimoto y su superior, Claudio Palacín.

 Para los representantes del Ministerio Público Fiscal, el oficial retirado incurrió instigación a cometer delitos contra la salud pública, desobediencia, atentado al orden constitucional y a la vida democrática, sedición, intimidación pública e incitación a la violencia.

 Semejante acumulación de logros la obtuvo con un video de 2 minutos y 19 segundos de duración que grabó con su teléfono móvil y difundió por la red de mensajería Whatsaap.

 Se trata de un mensaje dirigido al presidente Alberto Fernández el 2 de abril pasado en el que lo insulta y les pide a sus “camaradas” que “salgan de un vez” y que inciten y digan “a la población que hay que liberarse de estos parásitos, lacras, roñas que nos están haciendo vivir cada vez más esclavizados”.

 En el video, Ortega describe un poco frecuente proceso de esclavización nacido del poder de las urnas, pero aclara que quienes eligieron a Fernández como presidente son jurídicamente incapaces. “Descerebrados”, los califica.

 “Realmente usted es una mierda, con todo respeto se lo digo”, avanza el oficial de la Revolución Libertadora Virtual (RLV), para agregar que “lo habrá votado la gran multitud de descerebrados, de idiotas útiles que ustedes permanentemente han hecho y han ayudado a que se genere”. Se puede conjeturar que el grupo que describe es el que las ciencias políticas llama adherente al Partido Justicialista.

 Pero sería un error conjetural. Pues es otra cosa. Sigue Ortega hablándole al presidente: “Métame preso si quiere, no le tengo miedo al coronavirus. Prefiero morir de coronavirus antes de seguir subyugado bajo su histeria, consolidada (sic) de ser un estatista, un totalitario, un comunista, maoísta, subversivo hijo de remil puta”.

 “Espero que esto sirva para mis camaradas salgan de una vez, se dejen de boludear, y tomemos no el poder, incitemos y digámosle a la población que hay que liberarse de estos parásitos, lacras, roñas que nos están haciendo vivir cada vez más esclavizados”, abunda.

 Locuaz en las redes, el teniente coronel Ortega se quedó mudo este lunes frente al juez Vera Barros, ya que según informaron fuentes judiciales, se abstuvo de declarar.

 Los fiscales Palacín y Kishimoto señalaron que los dichos de Ortega -que encuadraron en los tipos penales de instigación a cometer delitos, a la violencia e intimidación pública- “deben ser valorados en el marco de la situación de emergencia sanitaria que vive el país y el mundo”.

 Los representantes del MPF puntualizaron que hay estado de sospecha de delitos, independientemente de la responsabilidad disciplinaria en la que habría incurrido Ortega.

 Explicaron que “el derecho a la libertad de opinión o expresión no es absoluto” y que “los agravios personales -si bien autónomamente podrían constituir delito de acción privada- no pueden desligarse del contexto en el que fueron efectuados y difundidos a través de su envío, lo cual otorga seriedad e idoneidad a la incitación”.

 Palacín y Kishimoto entendieron que al ser un miembro de las Fuerzas Armadas, Ortega pretendió formalizar un movimiento organizado de personas que disponen de armas, para alcanzar algunos de los graves objetivos que el tipo penal agrupa como elementos subjetivos de la figura.

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