Redefinir, repensar, refundar, replanificar, reconstruir. Los conceptos, las acciones, los objetivos se repiten una y otra vez durante la entrevista. Bernarda Llorente, directora de la Agencia Nacional de Noticias Télam, va y viene con muchas ideas y reflexiones y tal vez la misma cantidad de respuestas que la mayoría: pocas. La periodista, productora y ex directora de Telefé atraviesa la pandemia del Coronavirus con la misma incertidumbre que cualquiera. Desde el lugar que ocupa, sin embargo, se permite transformar esa angustia en acción y creatividad. “Me siento contenta de ser útil, todo el tiempo estamos inventando cosas y nuevas herramientas. Una de ellas es Confiar”, dice, refiriéndose a la plataforma que busca combatir la otra pandemia, la de la información falsa.

Bernarda Llorente habla con el eslabón y pareciera que tiene todo el tiempo del mundo para la entrevista. Es una época extraña: el tiempo ya no es lo que era y poco importan algunas cosas. Por ejemplo, que sea el mediodía del jueves santo de 2020. Hay una pandemia, estamos en nuestras casas, estamos recluidas y estamos trabajando. “Yo creo que los y las periodistas traducimos la angustia en acción. Y ahora, en mucha acción”, sostiene. “Así que por un lado me siento con esa adrenalina, que es mucha vitalidad. Y al mismo tiempo siento mucha responsabilidad. No podemos cometer errores y trabajo así, sin margen de error. En este momento que la gente está en la casa, nosotros como agencia en vez de hacer uso de los pretextos para trabajar a media máquina, estamos sobreexigidos. Es el momento de llevar los mejores contenidos a una ciudadanía que está ávida de recibir información y otras cosas, incluso poder expresarse, poder tener otras propuestas y poder abrir la cabeza a otras cosas que la saquen de la alienación cotidiana del coronavirus”.

Hace apenas tres meses que Llorente es la directora de Télam. Valga la redundancia: el tiempo ya no es lo que era, y la Agencia Télam que se había proyectado al comienzo de la gestión, tampoco. En ese sentido, Llorente dialogó con este semanario y apuntó a esos desafíos tan dinámicos: lanzar una plataforma, liberar contenidos, volver al periodismo de fuentes, llevar adelante agendas que respondan a múltiples plataformas y audiencias. “Hay que aprender mucho, poner mucha atención. Para ser una buena comunicadora o periodista, lo que hay que tener es capacidad para aprender a aprender, si no somos capaces de eso nos tenemos que jubilar. Y lo importante, siempre, va a ser el contenido. Siempre hay que estar un paso adelante, con la cabeza abierta, la antena parada buscando por dónde van los humores colectivos, y adelantarte antes que la gente se canse o busque otras cosas. En esto, siempre hay ser curiosa, observar mucho. El problema de los medios es ese: cuando sólo empiezan a verse a sí mismos”.

Foto: Manuel Costa

—¿Qué es la plataforma Confiar?

—Es, básicamente, un sitio que busca ser un lugar confiable en medio de tanta información circulando, que no sólo muchas veces no es confiable, sino que puede ser realmente contraproducente, sobre todo cuando hablas de temas de salud que puedan afectar tanto psíquica como físicamente a la población.

—¿Por qué decidieron lanzarla? ¿Cuáles eran sus preocupaciones?

—Desde hace tiempo, una de las grandes preocupaciones, no sólo nuestra, sino del periodismo, de las agencias en el mundo y de los medios en general, es la falsedad o cómo la verdad puede ser un valor en esta época de la posverdad, cómo los sentimientos están por encima de los hechos. Esto venía siendo preocupante a partir de la gran expansión de las redes sociales y de otras plataformas donde se fueron perdiendo criterios básicos y fundamentales del periodismo como las fuentes, la rigurosidad, el contexto, los chequeos, etcétera. En épocas de crisis y de pandemia todo está mucho más de relieve, mucho más exagerado. Y bueno, hablábamos de infodemia, de lo que una ve todo los días, de lo que ocurre, cómo nos llega esta pandemia informativa que termina siendo tóxica, y también nos preguntábamos cómo se pueden dar herramientas a las y los ciudadanos para que puedan defenderse de la información que se usa mal y que puede ser peligrosa. Creemos que es partir de recuperar un determinado tipo de periodismo, de fuente, de chequeo.

—Y eso es volver a lo básico del periodismo, ¿no? ¿Cómo fue el debate a nivel periodístico a la hora de pensar esta plataforma y llegar a esa conclusión?

—Mirá, fue en el contexto del debate de cómo se reconstruía Télam como agencia de noticias. No te olvides que esta gestión recién va a cumplir tres meses y vos sabés que en los últimos años Télam perdió mucha profesionalidad en algunos de sus aspectos y también muchos reflejos. Estuvo paralizada durante dos años, siendo una agencia de noticias que necesita de la mecánica de la celeridad y al mismo tiempo de la rigurosidad periodística. Nosotros no sólo informamos a los ciudadanos sino también a los medios, somos fuente de los medios, por lo tanto la veracidad de nuestra información, la celeridad y la calidad son un tema fundamental, básico. Entonces, veníamos trabajando en cómo reconstruir la agencia hacia el futuro y eso tiene que ver con dar respuestas a un mundo digitalizado donde existen todos los riesgos de la rapidez.

—¿Cómo cuáles?

—Muchas veces los medios, en función de llenar espacios, tener una primicia o del rating y demás, o también empujados por las redes sociales o por otras plataformas, dan informaciones no chequeadas, o sin fuentes, o a medias, o malintencionadas. Y en esto es importante hacer una distinción importante entre las fake y la desinformación. Se habla mucho de las fake news, y en general las fake tienen una intencionalidad: puede ser política, económica, de buscar seguidores o rating. Pero para mentir conscientemente tenes que conocer la verdad, mientras que tenés un universo mucho más difuso, mucho más gris o mucho más a medias de esta intencionalidad donde las noticias pueden ser verdades a medias o descontextualizadas, o en parte desinformadas, o apresuradas, o rumores, que pueden hacer daño de la misma manera pero responden muchas veces más a la ignorancia o a este tipo de dinámicas que a una operación concreta.

—Pienso a los debates en tiempo de cuarentena respecto a la demanda de productividad que tenemos que tener los y las ciudadanas, y que sucede algo parecido en la prensa, ¿no? Siempre tener que estar generando contenido cuando a veces es importante como ciudadanos aburrirse y como periodistas chequear, esperar a que te atiendan el teléfono, empiece la conferencia.

—Ya lo dijeron una vez: si no tenés nada que decir, mejor poné música. Y sí, eso es mucho más saludable. Pero hay una carrera, una maratón, que si otros medios lo están diciendo entonces vos no te podes quedar afuera, y así empieza a correr el rumor, los supuestos off, las supuestas informaciones que terminan alarmando mucho, y este es uno de los principales problemas, el desconocimiento. Y sobre todo en estas situaciones de crisis como puede ser una pandemia. El mayor enemigo suele ser el desconocimiento, porque el desconocimiento lleva al miedo y el miedo lleva a los prejuicios. No se trata sólo de desinformación en cuanto a la enfermedad concreta, sino también en cuanto a qué tipo de sociedad estamos construyendo o vamos a ser capaces de seguir construyendo después del virus. Y esto no es menor. No sabemos lo que trae el virus. Sabemos que trae cosas malas en cuanto a la salud. El asunto es qué cambios trae o qué nuevos sentidos comunes, entre comillas, se van a generar después de esto y cuáles van a ser los acuerdos básicos de esa sociedad. Y por lo tanto, es tiempo de reflexión y de poder recurrir a informaciones que nos lleven a pensar, a pensamientos que nos ayuden a cambiar algunos paradigmas, para salir mejores y dejar de confluir en esta carrera acelerada de información no chequeada y de ver cuál es el último muerto o la situación más catastrófica que está ocurriendo en el mundo.

—Igual de importante que la formación como periodistas es formar a la audiencia para saber reconocer cuándo se trata de noticias falsas o cuándo se está dando una información que no está del todo chequeada, cuán mal hacen los condicionales como los anunciaría, pasaría, sucedería. Hay un desafío en cuanto a la ciudadanía como consumidora permanente de información.

—Es uno de los principios básicos que pensamos cuando hicimos Confiar. Una, obviamente, es poder dar información confiable. Y no tiene que ver con la idea de confiar en la información como lo que yo creo y no importan las evidencias, sino con volver a confiar en las cosas que tiene que confiar el periodismo, que es la palabra autorizada, las fuentes oficiales en los distintos temas, los alcances científicos, etcétera. Pero en medio de todo esto las y los ciudadanos estamos expuestos permanentemente al bombardeo y a un bombardeo que va cambiando. Estamos en un proceso con modificaciones permanentes desde el virus, y con eso cambian las medidas; y también va cambiando el periodismo en general y las redes. Y la verdad es que estamos convencidos de que la mejor forma de tener ciudadanos educados y bien informados es darle herramientas a la gente para que puedan determinar por sí solos. Nosotros podemos dar información, pero lo más importante es que cada uno de nosotros sepa qué hacer frente a una noticia, frente a un WhatsApp y a este impulso de enviar sin saber bien qué es, pero sintiendo confianza porque apareció en alguna plataforma digital, como alguna vez paso con que “si salió en la tele o en el diario es porque es verdad”. Y sí, lo más importante es educarnos, tanto los medios como la ciudadanía, en un contexto nuevo que requiere mucho más esfuerzo para cualquiera de nosotros poder determinar cuál es una información confiable y cuál no y sobre todo ser responsable para no contaminar al prójimo.

—La agencia también tomó la decisión de poner a disposición su producción periodística. ¿Por qué fue esa la primera acción frente a la pandemia?

—Porque hay muchísimos medios que han quedado con serias dificultades después de estos cuatro años y nos parece que la mejor manera de ayudar a la ciudadanía y a estos medios para seguir subsistiendo es con información, que la mejor forma de luchar es poder brindar contenidos. Eso también tiene que ver con una idea democratizadora de esta sociedad, ¿no? Los medios no educan, pero sí informan, y la información sirve para ser mejores ciudadanos y para tomar mejores decisiones.

—Hace tres meses que arrancó esta gestión y me parece que los desafíos de principios de año no son para nada los mismos de ahora…

—El otro día cometí un furcio de decir tres años en vez de tres meses, ¡ya no tengo ninguna noción del tiempo! Al principio lo que nos planteamos fundamentalmente era cómo reconstruir Télam. Era un desafío enorme, con un conflicto adentro que golpeó terriblemente a todos los trabajadores y trabajadoras. Había que hacer desde ahí y con parámetros que no tenían que ver con volver al pasado, porque no tenía sentido en un mundo en el que han cambiado tanto los medios, sino con cómo reconstruir la esencia de Télam y al mismo tiempo hacerla una agencia para adelante, con futuro. Esto tiene que ver con ampliar los contenidos multiplataforma, con hacer contenidos transversales pensando en distintos lenguajes y audiencias, con cómo ampliar la agenda. Hace dos meses te hubiera dicho que la agenda de los nuevos temas tenía que ver obviamente con el feminismo, con el medio ambiente, con la problemáticas de jóvenes y adultos, con los cambios mundiales. Pero todo ha cambiado tanto y tan rápido y con algo que nunca pensamos que íbamos a enfrentar que es el coronavirus. Estamos en un tiempo histórico realmente inédito. Una no termina de darse cuenta. Supongo que a vos también te pasa.

—¡A todos!

—Es como que creés y no creés lo que vivimos. Porque la verdad es que casi la mitad de la población, por lo menos una tercera parte, está confinada en sus casas, recluida. Siempre hablábamos de un mundo globalizado y finalmente es un mundo recluido. Cuando se pensaba que finalmente ciertos parámetros habían llegado para quedarse, hoy están en crisis. Estamos en una agenda nueva con cuestiones importantes: hay que repensar lo que pasó y este presente, y sobre todo un futuro, que va a ser duro, obviamente.

—Y pensando en todo lo que venimos hablando, se trata de ese rol fundamental de crear sentido para pensar y repensar esa sociedad que surja después de esto

—Exacto. Fijate que hace dos, tres meses, muchos discutían todavía el rol del Estado, de un estado fuerte o débil, e incluso el rol de los medios estatales. Ya obviamente había sido muy discutido y definido en Europa y tiene que ver con hacerse cargo de determinadas cosas, de agendas y de una calidad periodística que se ha ido perdiendo. El ecosistema de medios públicos tiene que ser una garantía de determinadas representaciones de la ciudadanía que muchas veces no se representan por acción u omisión. Y bueno, el Estado vuelve a aparecer ahora por su peso por sí mismo. En esta crisis incluso aquellos que militaban una idea en contra del Estado y de los propios gobiernos redefinen el papel del Estado como un actor principal de las sociedades modernas y esto va a influir mucho en cómo seguimos y qué tipo de sociedad va a quedar después del coronavirus.

 

Fuente: El Eslabón

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