Viven una situación desesperante. Reclaman una ayuda salarial de emergencia, que les paguen el proporcional de las vacaciones de 2019 y que no se los excluya de la obra social Iapos. Un reclamo que el gobierno provincial no escucha ni atiende

Mario Soto es maestro de grado. Hasta una semana antes que se decretara la cuarentena obligatoria hacía un reemplazo en una escuela de la zona sur de Rosario. Fueron tres jornadas laborales que todavía no cobró. Tampoco el proporcional de las vacaciones de todo lo trabajado el año pasado. Y por si fuera poco –por su condición de reemplazante sin trabajo- la obra social lo excluye. Se anotó para recibir el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), pero fue rechazado porque en los papeles figura como “empleado del Estado”.

La historia de Mario se repite en las y los cientos de docentes reemplazantes de toda la provincia. Desde el inicio de esta excepcional situación Amsafé viene reclamando al gobierno santafesino que atienda esta desesperante situación. También la Cámara de Diputados se expresó a favor de esta demanda. Pero, a poco de comenzar mayo, no hay ninguna respuesta oficial.

“Estuve trabajando hasta el viernes anterior a la cuarentena, a partir de ese día no tengo un ingreso. Vivo con mi señora que también es reemplazante y está en la misma situación que yo. Estamos en la lona”, comparte Mario con mucha entereza. Hasta esa fecha de marzo daba clases en la Escuela N°117 Islas Malvinas, contento, porque había comenzado el año con trabajo. La vida de quienes viven de los reemplazos es de una constante incertidumbre.

Su esposa, Marian Soto (tienen el mismo apellido), también es maestra. Llevan dos años haciendo reemplazos para hacer carrera, reunir antigüedad y algún día titularizar en el cargo. Claro, también para pagar el alquiler y sostenerse como familia.

“Estamos muy afectados, haciendo recortes, seleccionando qué vamos a pagar y qué dejar para más adelante. Nos mantenemos con el puchito de dinero que tenemos guardado. Pero me preocupa más la situación de muchos compañeros que tienen criaturas, no sé cómo se las arreglan”, se solidariza el maestro.

Los tres días que Mario enseñó todavía no los cobró, porque quienes reemplazan deben esperar dos meses para percibir el pago. “Estamos subsistiendo con migajas”, manifiesta sobre la gravedad de la situación. Y recuerda que cuando se levante el aislamiento y puedan volver a las aulas la realidad no será mejor: “Por ejemplo, si volvemos a trabajar en septiembre, hasta noviembre no vamos a cobrar nada”.

Gabriela González es maestra y también, en lo que va de este año, trabajó tres días de marzo reemplazando en la Escuela N° 6.389 Federico de la Barra, cuyo pago recién percibirá en mayo. Al igual que Mario y Marian, tampoco cobró su proporcional de vacaciones correspondiente a lo trabajado en 2019. Y no accede al beneficio de la obra social.

“Quedé desempleada. Vivo con mi pareja que tampoco, por la situación de la pandemia, tiene trabajo. Me ayuda mi familia. Y como le alquilamos la casa a una amiga, ella me está esperando a que pueda cobrar algo para pagarle”, cuenta Gabriela casi sintiéndose una “privilegiada” por contar con esa “suerte”.

Solidaria, como Mario, Marian y tantas docentes, mira más allá de lo propio y alude a quienes seguro la pasan peor: “Una se las arregla. Me preocupa mucho más quienes están en esta misma situación que yo y tienen hijos. Se hace muy difícil cuando no tenés para darles de comer. Es una situación de desesperación”.

En emergencia

Las y los docentes reemplazantes reclaman que el gobierno provincial se ponga al día con el pago del proporcional de vacaciones correspondiente a 2019. Este pago todos los gobiernos lo han realizado con retraso. Sin embargo, además de ser una irregularidad (por lo menos moral) la situación de excepcionalidad que impone la pandemia de coronavirus obliga a atender esta prioridad. También piden no quedar afuera de la obra social Iapos, a la que solo acceden si se encuentran reemplazando. Y además poder entrar en el beneficio del IFE (Ingreso Familiar de Emergencia) destinado a quienes están sin trabajo o ejercen de manera informal un oficio, o bien recibir una ayuda salarial de emergencia. Lo paradójico del IFE es que las y los docentes reemplazantes no pueden cobrarlo porque –aunque estén sin trabajo- figuran como empleados del Estado, cuando en la realidad están desempleados.

Por otra parte, en tiempos de clases con las escuelas cerradas, el llamado a cubrir reemplazos no se concreta en la provincia. Al parecer la orden bajada a las escuelas es así de confuso: “Sí pero no”.

Siempre, la incertidumbre

A diferencia de otras y otros docentes, Débora Merlo a principio de este año tomó un reemplazo de larga duración en la Escuela N° 79 República del Paraguay y no está afectada a nivel laboral por la pandemia. Sin embargo, no deja de observar que “en este momento soy único sostén de su familia” y la situación de quienes viven de los reemplazos es siempre de inseguridad.

“Siempre estoy con la incertidumbre si la docente que reemplazo va a volver, si estoy en el sistema, si cobraré”, describe desde lo personal algo que asegura vive el colectivo docente que trabaja en esta condición. Desde que se graduó como profesora de educación primaria en 2017, siempre tuvo trabajo. Tampoco cobró su proporcional de vacaciones.

También Débora dice que no se puede mirar para otro lado y se solidariza con el conjunto, que la “está pasando realmente mal”.

Habla de las redes que se tejen para ayudarse entre unas y otras maestras, con lo que se pueda. Y recuerda que a pesar de la precariedad laboral en la que ejercen la docencia por estos días las clases se dan. “Yo sigo planificando, pido tareas, hago un seguimiento de los chicos. A pesar de que este mes no pude pagar mi boleta de internet, y que ese gasto sale de nuestros bolsillos”.

Marcos Raineri es profesor de música. Al igual que Débora, antes que se decretara la cuarentena obligatoria tomó un reemplazo en la Escuela N° 88 Juana Manso. En el año se mueve también dando clases por otras primarias y secundarias. Como los demás, asegura que la condición de docente reemplazante –el camino previo y obligado para la titularidad- es siempre de inestabilidad. Significa estar pendiente de un llamado, ir de una escuela a otra y también hacer otro tipo de trabajos para tener un ingreso seguro y “bancar la olla”. Porque los reemplazos –aun los de larga duración- cesan en diciembre de cada año.

“Ahora con la cuarentena tampoco se pueden hacer esos otros trabajos, como las compañeras que cuidan chicos o quienes ofician de electricistas”, señala Marcos, y habla de la solidaridad indispensable para sostenerse en la emergencia. “Quienes tuvimos la fortuna de que nos hayan llamado a principio de año para un reemplazo (y siguen en el cargo) tenemos la obligación moral de acompañar este reclamo”, recuerda Marcos.

El profesor milita en una agrupación interna de Amsafé –el sector de la juventud de Trabajadores de la Educación- y desde allí encaran un relevamiento de la situación de los docentes reemplazantes en la provincia. “Nos estamos organizando comunitariamente, mientras el Estado provincial no está cumpliendo con sus propios empleados”, resalta, y agrega: “Como docentes jóvenes y militantes queremos que este sea un momento de unidad en el reclamo, para priorizar las necesidades básicas a atender”.

Gobierno ausente

Desde presentaciones legales por diferentes vías, campañas en las redes sociales y hasta una movida de la seccional local de Amsafé en la puerta de la delegación ministerial (cerrada) entran en los reclamos transitados por las y los docentes reemplazantes.

El 19 de marzo pasado el gobierno provincial presidido por Omar Perotti cerró unilateralmente la paritaria con los docentes. Fue un día antes que se decretara la cuarentena obligatoria en todo el país. Más allá de esa medida autoritaria, Amsafé hizo presentaciones para que se reabra y se pague un aumento salarial de emergencia. En esa agenda siempre estuvo presente el reclamo por la situación de quienes trabajan haciendo reemplazos.

El lunes pasado (20 de abril) Amsafé participó junto a otros sindicatos de diferentes sectores de una conferencia con el gobernador Perotti sobre la situación de la pandemia en Santa Fe. En esa reunión, entre otros puntos, la secretaria general de Amsafé y Ctera, Sonia Alesso, le demandó a Perotti por “la difícil situación que atraviesan docentes reemplazantes, la necesidad de que sean convocados a realizar suplencias ya que la tarea pedagógica tiene continuidad; el pago del proporcional de vacaciones adeudado, un pago de emergencia y la cobertura de la obra social”.

En la segunda semana de abril, el diputado provincial Carlos del Frade presentó un proyecto de comunicación en la Cámara de Diputados de Santa Fe para que el Ejecutivo “impulse el pago de un salario de emergencia para docentes reemplazantes, como también establezca una instancia de escucha para solucionar los diversos reclamos que vienen manifestando en todo el territorio provincial”. El proyecto recibió el apoyo de las y los legisladores.

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