Edgardo Quintero tiene 39 años y desde hace 5 está encarcelado sin condena. Aprendió derecho y ahora pelea para que se cumpla el fallo de Casación para generar “alternativas” a la población vulnerable ante el Covid-19. Ya analizan más de 400 casos.

Desde Devoto, donde permanece detenido hace un lustro en una causa por drogas, Quinteros se refirió en una entrevista con el programa Poné la Pava, de Radio Rebelde, a la reciente protesta en la unidad penitenciaria porteña. “Me alegra que no haya habido lastimados ni haya habido represión”, dijo el interno. Y alertó sobre el contexto sanitario en el encierro, más aún cuando se confirmó el caso de un interno víctima de coronavirus: “No hay protocolo sanitario en las cárceles”.

“Estar, estamos bien, gracias a Dios nadie fue lastimado, ni personal del Servicio Penitenciario, ni presos”, contó Quintero en el programa radial Poné la Pava, y analizó: “Siempre resultan lastimados los internos, como pasó en Varela, que hubo un muerto, pero por suerte acá no. Venimos de años de denuncias por la superpoblación en la que nos encontramos. Lo han denunciado aun los mismos órganos de control. Y todo lo que confiere a eso va generando una bomba de tiempo que se empieza a detonar”.

En comunicación con la emisora Radio Rebelde, Quinteros remarcó que el fallo de la Cámara de Casación penal, que plantea el arresto domiciliario a personas que se encuentren entre la población de riesgo ante el virus “no se cumple. Acá, la verdad, estamos apilados unos con otros. Estamos en un momento de pandemia en que las condiciones de superpoblación agravan la situación: crean pánico y dan miedo, porque ya hablamos de muertos, y de algo que no se puede controlar ni afuera”.

“Acá la gente tiene diabetes, HIV, tuberculosis, hay personas con problemas pulmonares, de hipertensión, y esto es lo que quiero decir para la sociedad. (El de Casación) no es un fallo para que se vayan todos los presos, esto no es que abren la puerta y salen corriendo, sino que es para a la gente que corresponde, generarle una medida alternativa como puede ser libertad condicional, que le pongan una pulsera electrónica y que se queden en la casa. Y después volverán si lo determinan los jueces”. 

Protesta pacífica 

“Quisimos manifestarnos pero en contra el Poder Judicial”, dijo Quinteros ante una consulta sobre la protesta, y cómo se pasó de la expectativa a la desilusión: “Si bien estamos tranquilos porque no hubo muertos, ni hubo algo duro, pensamos que íbamos a lograr algo bueno, que se cumpla el derecho que los detenidos les corresponde”.

En carne propia manifestó: “Yo tengo tuberculosis, y casi me muero. Ahora hablamos de covid-19, pero acá hay cosas desde antes. Yo estuve internado, el sistema sanitario es precario, en la cárcel no se cumple nada y nadie nos escucha. Por eso hicimos un reclamo pacífico, se tomó el penal y entonces estamos en una negociación; primero para que no nos dejen morir, y después para que se cumpla lo que nos corresponde”.

 

Sobre la polémica que desatan sectores de la sociedad tendientes a no respetar derechos a las personas privadas de la libertad, Edgardo aseguró que nadie pagaría el costo político de “abrir la puerta y que salgan todos”.

“Ningún juez ni el presidente pagarían ese costo porque sería una locura. Pero esto tiene que ver con generar alternativas con respecto a la población vulnerable y sin condena”, dijo.

En esa línea, agregó que “se pusieron a trabajar un grupo multidisciplinario, la Defensoría de la Nación, la Procuración penitenciaria y fiscales para analizar y rever los casos que están en riesgo para que haya alternativas, como la domiciliaria con una pulsera electrónica”.

“El presidente (Alberto Fernández) habló de que primero está la salud por sobre la economía, y ahora está diciendo la vida por sobre la seguridad. Habló de seguridad que se pueda respaldar, no de que abren la puerta y salen todos”, aclaró el interno del penal de Devoto.

“No hay protocolo carcelario” 

De la situación sanitaria agudizada por el caso positivo de coronavirus de un interno, desde la cárcel Quinteros remarcó que el hospital penitenciario no tiene infraestructura. Y afirmó también que “desde que se confirmó el primer caso de Covid-19 se creó más pánico”.

“Nosotros no tenemos medidas de profilaxis, no hay barbijos, no hay alcohol en gel, no hay productos de limpieza. Nos va a comer la mugre acá dentro. Hay pabellones que no tienen agua, luz y gas. Nosotros recién ahora nos reincorporaron la luz. Ahora con un enfermo acá, no tenemos distanciamiento social, es un pabellón con camas a 20 centímetros, y el que está contagiado te contagió”, agregó.

“Ellos no tienen nada preparado –continuó Quinteros sobre el sistema sanitario carcelario– si aparecen más casos, no hay un aislamiento provisorio. ¿Dónde nos va a meter? El Fernández y el Pirovano no nos van a atender. Esto si se dispara es como los geriátricos. Entonces es una problemática, que venimos denunciando hace dos meses, que no hay protocolo carcelario, ningún protocolo”, sostuvo.

Agregó que se está “jugando con la vida de las personas. Dicen «bueno, pero son presos». Pero estamos pagando. El 60 por ciento de la comunidad carcelaria de Devoto no está condenada. A mí me tienen hace 5 años procesado y sin fecha de juicio. Es una locura”.

Totó

Totó, como lo conocen amigos y amigas de hace años, tiene una causa por violar la ley de drogas, la 23.737. “Estoy en una causa totalmente armada, y bueno, acá estoy. Tuve un procedimiento de 3 años y 8 meses, sin fecha de juicio en el Tribunal Oral, y ahora se me prorrogó (la prisión preventiva) por seis meses más. ¡Pará!, hay un tiempo prudencial en la Justicia, es un derecho”, explicó en la entrevista.

“Si vos no me podés llevar a juicio porque hay 200 mil causas, no es mi problema, poné más gente a laburar, poné más jueces, hasta que vos me llamés y me digas «mirá loco, ahora puedo llevarte a juicio». Esto lo tiene que garantizar el Estado. Y si la pandemia sigue ¿qué me van a decir, que me dan otros seis meses? Yo tengo una familia también, tengo chicos chiquitos que no veo hace más de dos años, pero no quiero que pasen por esto, tengo mi mamá, tengo todo mi grupo familiar que también está preocupado, y hay gente que está más tiempo que yo en esta situación”, relató.

Sobre la situación procesal que atraviesa dijo: “Somos inocentes todavía, porque no tuvimos juicio” ni condena. Y pidió “una alternativa, una prisión domiciliaria, una excarcelación”.

La historia de encierro de este rosarino comenzó en la cárcel de Piñero, y luego siguió en Devoto. “Me instruí en el centro universitario en materias como abogacía, economía, y otras más. Mientras te vas instruyendo aprendés las cosas que nos corresponden. Estamos privados de la libertad pero somos personas. Hay muchas injusticias”, contó.

Quinteros explicó que “el mismo Servicio Penitenciario te va marginando, y no te da lugar a nada, para que te quedes callado, para que pidas medicación, para que quedes tirado y no rompas las bolas en la reja. Pero no, acá hay derechos humanos. Yo te digo la verdad, ante estas injusticias no puedo, por eso en este momento pedimos medidas concretas y colectivas”.

“Todo tiene que ver con todo. Capaz que muchas prisiones preventivas pueden ser un negocio. Nosotros decimos que acá se están robando los presupuestos. Esto se tiene que terminar”, contó el recluso, y cerró: “Cuando salga voy a abrazar a la familia, los extraño mucho, y quiero estar en paz, es lo primero que me sale”.

Salidas. Una mesa de diálogo de Devoto comenzará a analizar más de 400 casos: funcionarios y autoridades judiciales acordaron este jueves con los representantes de los distintos pabellones de la cárcel de Villa Devoto comenzar a analizar más de 400 casos de presos que se encuentran en condiciones de acceder a una morigeración de la condena y acelerar el trámite administrativo para priorizar la prisión domiciliaria para los detenidos que integren la población de riesgo ante el contagio de coronavirus, informaron fuentes oficiales.

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