Mientras decenas de millones de trabajadoras y trabajadores de todo el mundo enfrentan la desocupación y el hambre derivada de la crisis económica por la pandemia. Mientras los hospitales están desbordados y hay gente que muere en la calle. Mientras cientos de miles de pequeños negocios cierran sus puertas. Mientras esas y otras catástrofes sociales se expanden imparables por el planeta, un pequeño grupo de privilegiados no sólo no se perjudica con la desgracia de la mayoría sino que, por el contrario, se beneficia, y mucho, en forma extraordinaria, de una manera obscena aun para la lógica más ferozmente capitalista.

Los datos surgen de un informe del Institute for Policy Studies (en castellano “Instituto de Estudios sobre Política”), organización con sede en Washington DC (EEUU). En un reciente estudio de 24 páginas titulado “Billionaire Bonanza 2020: Wealth Windfalls, Tumbling Taxes, and Pandemic Profitteres” (“La bonanza de los multimillonarios en 2020: vientos de riquezas, impuestos en caída y los que lucran con la pandemia”) escrito por Chuck Collins, Omar Ocampo y Sophia Paslaski se denuncia a las compañías que ganaron más que nunca aprovechándose de la desgracia.

El estudio demuestra con cifras y datos contundentes que los multimillonarios, no conformes con embolsar enormes beneficios extraordinarios gracias a la pandemia, además despiden empleados y militan contra el pago de impuestos (quieren pagar menos todavía de lo que hoy pagan).

Según la revista Forbes, existen en EEUU 607 multimillonarios (en inglés “billionaire”, de “billion” que significa mil millones), o sea personas con fortunas personales de más de mil millones de dólares. El informe señala que los magnates de EEUU aumentaron su riqueza en 282 mil millones de dólares en sólo 23 días, los que van desde el 18 de marzo hasta el 10 de abril.

Entre esos días, además, se produjo el primer repunte grave de la pandemia en EEUU. Mientras los casos de enfermos y muertos se multiplicaban, y mientras se perdían 22 millones de puestos de trabajo, los ricos agregaban ceros a sus fortunas, afirma el Instituto de Estudios sobre Política de Washington.

Entre los más beneficiados se menciona al fundador de Amazon, Jeff Bezos, que entre el 1 de enero y el 10 de abril incrementó su fortuna en 10 mil millones de dólares. El cierre de cientos de miles de pequeños comercios fue una gran oportunidad de negocios para la empresa Amazon, que se dedica a la venta vía Internet.

“El incremento de la riqueza de Bezos no tiene precedentes en la historia financiera moderna y varía enormemente de un día para otro”, asegura el informe.

Pero Bezos parece ser insaciable: “A pesar del dominio del comercio electrónico de Amazon, Bezos ha sido incapaz de proteger a la mano de obra de sus empresas de la covid-19: trabajadores de diez almacenes diferentes dieron positivo a finales de marzo”, según denunciaron sindicatos y otras organizaciones.

En la lista de los beneficiados por la desgracia colectiva sigue Elon Musk, cofundador, entre otras, de PayPal y Tesla, con un incremento en su riqueza de 5 mil millones de dólares.

El informe menciona también a McKenzie Bezos, ex mujer del fundador de Amazon, con 3.500 millones de dólares; Eric Yuan, de Zoom, 2.580 millones; Steve Ballmer, de Microsoft, 2.200 millones; John Albert Sobrato, dueño de la firma Sobrato de bienes raíces y comerciales, 2.070 millones; Joshua Harris, de la firma de inversión Apollo, 1.720 millones; y Rocco Commisso, de la compañía de televisión por cable Mediacom, 1.090 millones.

“Entre 2010 y 2020, la riqueza de la clase multimillonaria de EEUU aumentó en un asombroso 80,6 por ciento, de 1,6 billones de dólares a 2,9 billones de dólares”, agrega el informe al tiempo que hace referencia a la guerra que los multimillonarios le han declarado al pago de impuestos. Los miles de millones de dólares que evaden, añaden sus autores, “están deshilachando la red de seguridad social. Y para completar el insulto, los americanos de la clase trabajadora pagan ahora mayor porcentaje de sus ingresos en impuestos que los multimillonarios”.

Los autores del informe reclaman al gobierno de Donald Trump medidas para combatir esta situación, por ejemplo, el establecimiento de una comisión para supervisar los beneficios económicos en la pandemia y establecer un impuesto del 10 por ciento a las grandes riquezas. Hasta ahora, Trump viene haciendo exactamente lo contrario.

Un impuesto a las grandes fortunas, “aunque sólo afectaría al 0,2 por ciento más rico de los estadounidenses, recaudaría unos 635 mil millones de dólares en diez años y afectaría a los muy ricos que obtienen ingresos sustanciales de las ganancias de capital”, señala el informe.

Collins, uno de los autores del estudio, indica que con la pandemia “se corre el riesgo de que se aumenten todavía más las desigualdades sociales existentes a menos que el gobierno intervenga con medidas audaces para gravar con impuestos a los multimillonarios. Si se sigue actuando como hasta ahora, sólo se acentuará la polarización económica”.

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