Mantené los 2 metros de distanciamiento - Provincia de Santa Fe

 

Yo no sé, no. De muy pibes, mientras vivíamos por Zeballos entre Callao y Rodriguez, cuando veíamos un hornero (nido), nos deslumbrábamos. Más allá de haberlo visto en alguna publicación, contemplarlo ahí, como vecino, era como ver una verdadera fortaleza.

Cuando nos fuimos más al sur de la ciudad, empezamos a descubrir todo tipo de nidos, desde las construcciones del hornero hasta los precarios nidos de las torcazas.

Yendo por la Vía Honda, cerca de Uriburu, en una lagunita rodeada de árboles había un paraíso con un montón de nidos. Eran demasiados y parecía que cuando uno los contaba, y al otro dia los volvía a contar, daba la impresión que se multiplicaban. Y por qué eligieron ese árbol distintas aves tan diferentes, nunca lo supimos. Aunque Pedro tenía una teoría: que la Torcaza fue la primera en anidar y cuando vieron que su precario nido aguantó la primera tormenta, los otros pájaros habrán dicho “este es el árbol y este es el lugar”.

A metros, por Uriburu, hubo una arboleda y luego canchitas de 5 y una residencia para adultos. Y también más allá en pleno “Monte Bertolotti”, así lo nombrábamos, había un lugar fantástico para descubrir nidos,. aunque había que tener buena vista porque los eucaliptos eran muy altos. Pedro contaba que en un picnic conoció a una piba que, caminando por ese monte, tenía la destreza de encontrar los eucaliptos con más nidos, como sabiendo desde abajo cuál era el árbol más seguro para anidar. Por lo menos eso es lo que contó Pedro, cuando en un partido quedó “colgado” mirando un gran árbol mientras el delantero contrario lo pasaba. Por suerte no terminó en gol.

Corrían los primeros meses del 73 y ya anidaba en gran parte de la juventud la idea de La Patria Liberada.

A veces, caminando con Pedro por 3 de Febrero, a la madrugada, él me decía que tendría que haber más nidos a la vista, que así se sentiría más seguro.

Hoy, me dice, aunque salgo poco y cerca de mi casa, estoy casi seguro de que los pájaros están construyendo sus nidos en los árboles más alejados de todo peligro. Y es más, creo que estarán haciendo lo más correcto: ir en busca de alimentos y al nido. Ya llegará el momento, me agrega, de salir (nosotros) a remontar vuelo. Y esta vez con la idea de que

quizás la liberación de la Patria comience con la vuelta a aquellos nidos, con vivienda digna para todos, y porque este es el árbol (el barrio) y este es el lugar (la gran Patria).

 

Fuente: El Eslabón

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