Mantené los 2 metros de distanciamiento - Provincia de Santa Fe

“Buscamos proponerles a los jóvenes una herramienta que tiene dos pilares fuertes: la contención social en pos de generar una inserción laboral para que puedan pensarse a partir de ella, proyectarse a partir de ella y, por qué no, tenerla como un proyecto de vida”, define Julia Irigoitia. La joven, de 31 años, militante de la Biblioteca Popular Empalme Norte, es la funcionaria designada para rediseñar la política que hasta hace unos meses se conoció como Nueva Oportunidad y Nexo Oportunidad. En diálogo con El Eslabón, Irigoitia remarca el carácter productivista de este nuevo programa y celebra el compromiso por parte de los y las jóvenes y de las organizaciones de apostar a un programa que busca formalizar las herramientas de formación, contención y militancia barrial.

Un rumor inundó a fines del 2019 los galpones, centros culturales, cárceles, barrios de Rosario y la provincia: el Nueva Oportunidad se corta y quedamos sin nada. Pandemia de por medio, el reclamo de beneficiarios y organizaciones parece muy lejano. Pero no pasó tanto. Lo cierto es que el nuevo Nueva llegó, se llama Santa Fe Más y se planta como algo distinto a lo que se venía haciendo, es una propuesta que retoma lo hecho y se propone mejorarla. Desde diciembre a la fecha, Irigoitia comenta que se mantuvieron múltiples reuniones para sostener esquemas de trabajo que permitieran seguir en contacto con los y las jóvenes, continuar con los convenios, con el pago de las becas. “Muy por lejos estuvimos de cortar este programa”, dice Irigoitia. “Sabemos que es una población que debe ser atendida, que debe ser contenida y en ningún momento se nos cruzó por la cabeza discontinuar el programa. Todo lo contrario”.

 

—¿Qué es Santa Fe Más?

—Santa Fe Más es la política pública que tuvimos la tarea de diseñar por indicación del gobernador. Tiene al Ministerio de Desarrollo Social como autoridad de aplicación, pero busca hacer una política transversal en la cual estén implicadas todas las carteras provinciales. Es una política pública destinada a jóvenes de entre 16 y 30 años, aunque los límites tanto para arriba como para abajo son flexibles, porque pensamos una política que permita abordar a todos los jóvenes que tengan una característica en particular, que sea estar desvinculados desde hace tiempo con algunos circuitos formales sean educativos o laborales. Son los jóvenes a los que algunos les dicen los ni-ni, que ni estudian ni trabajan, que quizá están relacionados con el policonsumo o con la economía delictiva o con la economía informal. Y buscamos proponerles una herramienta que tiene dos pilares fuertes: la contención social, pero en pos de generar una inserción laboral para que puedan pensarse a partir de ella, proyectarse a partir de ella y por qué no, tenerla como un proyecto de vida que el día de mañana les permita desenvolverse en el mundo del trabajo y en los sistemas formales.

 

—Se le dice, todavía, el nuevo Nueva Oportunidad. ¿Cuáles son las diferencias con ese programa? 

—Sí, por ahí se interpreta al Santa Fe Más como la continuidad o el rediseño del Nueva Oportunidad. A nosotros nos gusta hablar de una nueva política pública. ¿Por qué? Fundamentalmente porque tiene una impronta diferente, que básicamente tiene que ver con el paradigma desde el cual se aborda al sujeto destinatario de la política. Nosotros entendemos que tanto el Nueva Oportunidad como el Nexo Oportunidad, si bien en la letra planteaban un equilibrio entre esta cuestión de la contención social y la inserción laboral, en la implementación real terminó siendo una mera herramienta de contención social, que no buscaba una inserción real en el mundo del trabajo y que no proponía trayecto, sino un círculo vicioso de saltar de capacitación en capacitación en lugar de ir planteando objetivos y desafíos por cumplir. Así que, en principio, la diferencia está ahí, en que estamos proponiendo una herramienta que plantea un principio y un fin, con la posibilidad de que los plazos sean flexibles y de ir adaptándose a las particularidades de cada joven y de cada grupo, pero que ellos puedan ir viendo algunos objetivos cumplidos. El objetivo final y definitivo sería esta cuestión del egreso, que no es nada más y nada menos que insertarse realmente en el mundo del trabajo de distintas maneras. Esa es una de las principales diferencias con las políticas anteriores. La otra tiene que ver con ese planteo de generar una política transversal que busca la articulación entre las distintas carteras estatales. No se está pensando en un programa que vaya generando estructuras paralelas sino en una herramienta a partir de la cual ir direccionando las demandas que aparecen en territorio para que cada área las atienda. Vamos a necesitar aceitar ese mecanismo para que no nos coma la burocracia, pero apostamos fuertemente a esta articulación entre las distintas instancias.La tercera cuestión tiene que ver con darle a los espacios formativos una impronta más productivista. Esto, por supuesto, responde a la impronta del gobernador. Pero muchas veces se interpreta esto como que va a dejar por fuera otras propuestas, por ejemplo, las vinculadas con lo deportivo o lo cultural. Para nosotros de ninguna manera hay que pensarlo en ese sentido, todo lo contrario. También entendemos que lograr que las propuestas tengan una impronta productivista lleva tiempo. Por lo tanto, entendemos que es fundamental hacer un abordaje desde lo subjetivo. Y por supuesto que esta intención de darle un perfil más productivista para nada deja por fuera este otro componente de la contención social y el laburo más vinculado con los intereses del grupo, con los intereses de cada uno de los sujetos. Esas serían las tres grandes diferencias con lo que era el Nueva y el Nexo Oportunidad.

Foto: Manuel Costa

—¿Quiénes son los beneficiarios? ¿Cómo va a ser la vinculación con el programa?

—En cuanto a la población destinataria, vamos a absorber a todos los jóvenes que hoy están inscriptos tanto en el Nueva como en el Nexo. Nosotros estamos planteando un solo programa con varias etapas, un trayecto formativo planteado en módulos y una etapa que llamamos de egreso, que tiene que ver con llevar a cabo las prácticas laborales que hoy están enmarcadas en el Nexo. Así que en principio la población que está incluida en esos programas va a ser absorbida por el Santa Fe Más. Después, estamos pensando en distintas etapas de la implementación del programa. La primera tiene que ver con la difusión y con la inscripción en el programa y en ese momento se darán las nuevas altas.

—Les decimos beneficiarios, pero son chicos y chicas que viven en nuestros barrios. ¿Quiénes son? ¿A qué realidad responden? 

—En principio son jóvenes, varones y mujeres de los sectores populares que por distintas cuestiones, estructurales o históricas, están desvinculados de algunos circuitos formales. Cuando nos preguntamos cómo vamos a acceder a la población destinataria, nosotros entendemos que el Estado de alguna manera puede ir identificando algunos jóvenes, por ejemplo, que desertaron del sistema escolar o las beneficiarias de la Asignación Universal por Hijo. Pero después hay un sector que viene hace mucho tiempo desvinculado de las instituciones estatales y a los cuales nosotros creemos que vamos a llegar necesariamente a través de las organizaciones sociales. Por eso las entendemos como nexo y aliado estratégico para la implementación del programa. Es básicamente eso. Nosotros evaluamos también que les cuesta mucho salirse de sus territorios, porque realmente hay una discriminación por parte de la sociedad para incluirlo en algunos ámbitos más formales, hasta la escuela misma los excluye, y son tanto los protagonistas como las víctimas de la violencia, de la más cruda de nuestros barrios y de nuestras localidades. En principio, esa es la característica. Otra población con la que buscamos trabajar son los jóvenes en contextos de encierro, pensando tanto el adentro como el afuera. Porque también ocurre que para esos jóvenes cuando obtienen su libertad hay que ir preparándoles toda una estructura, toda una red que los contenga en el afuera. Son jóvenes que tenemos que igualar en oportunidades con el resto de los jóvenes. Y qué bueno que entendemos que el Estado tiene que estar ahí, garantizando el acceso a esas oportunidades, y que después sean ellos los que decidan cuál es su proyecto de vida, que eso no sea impuesto por una cuestión estructural.

—Y en el mismo sentido, ¿qué se puede decir de las organizaciones sociales y del rol protagónico que toman en estos programas? 

—Yo vengo de militar hace mucho tiempo en una organización libre del pueblo, como nos gusta categorizarla a nosotros. Así que soy una convencida que para construir una comunidad y para pensar en una comunidad organizada, las organizaciones son un eslabón fundamental. Si bien nosotros queremos recuperar la centralidad del Estado, en torno a que el programa no sea una herramienta para meramente transferir recursos y responsabilidades, sino que esté acompañando todo ese proceso, entendemos que sí o sí debemos recurrir a los aliados estratégicos que son las organizaciones del pueblo, las bibliotecas populares, los clubes de barrio, las vecinales, incluso los sindicatos y también al ámbito privado. Nosotros creemos que el ámbito privado debe ser un aliado estratégico en este sentido.

—Había una cuestión sobre que la mayoría de los Nueva Oportunidad en su momento estaban en Rosario. ¿Es así? ¿Hay una idea de ampliarlo al resto de la provincia? 

—El Nueva Oportunidad nace en 2003 en Rosario, es un programa municipal que en 2016- 2017 se provincializa y eso lógicamente deriva en que el 70 por ciento del programa está concentrado en la ciudad de Rosario. No obstante, hay grupos que venían trabajando en el marco del programa, distribuidos en 28 localidades, incluida la capital de la provincia. Nuestra evaluación es que realmente esa provincialización sí tuvo una instancia de planificación y por lo tanto, tanto en la ciudad de Santa Fe como en el resto de las localidades, tiene una lógica de funcionamiento que nosotros evaluamos más interesante en cuanto a la planificación. Nuestra idea es federalizar el programa, estamos reuniéndonos con los senadores, con las comunas, con los intendentes del resto de la provincia para que también les sirva como herramienta. Ellos son nuestros aliados, porque son quienes van a identificar a las poblaciones destinatarias, también quienes van a identificar las demandas del mercado para, a raíz de eso y a raíz de los intereses de los grupos, poder proponer las instancias formativas. Así que sí, tenemos pensado distribuirlo por el resto de la provincia. Para eso el criterio no tiene que ser meramente el número de la población, sino que vamos a mirar los índices de empleabilidad, de inclusión escolar, las problemáticas juveniles con respecto a cuestiones subjetivas. Hay una fuerte determinación en ese sentido, sobre todo porque es instrucción del ministro (de Desarrollo Social) Danilo Capitani, trabajarlo fuertemente con cada uno de los departamentos y pensar cuál es la estrategia de llegada a estos lugares.

—Me imagino que hubo una planificación, y después hubo una pandemia. ¿Tuvieron que realizar algún cambio estructural?

—Sin duda que la pandemia vino a interpelarnos a todos, y si seguimos pensando el mundo como lo veníamos haciendo definitivamente vamos a fallar. Teníamos pensado lanzar el programa en marzo-abril. Frente a la situación de emergencia sanitaria y social, planteamos una estrategia de laburo con las organizaciones. Hoy los grupos que venían trabajando en el programa Nueva y Nexo están todos readecuados en cuanto a números y actividades. Les propusimos que reorganicen al grupo para preservar la salud de los jóvenes y del resto de los actores y que propongan algunas actividades que permitan responder a las demandas que manejan del contexto. La fecha de lanzamiento de Santa Fe Más está pensada para agosto, pero supeditada a cómo avance todo esto. Y en cuanto a las cuestiones más estructurales, lo estamos pensando con el Ministerio de la Producción, porque estas situaciones tan críticas van a repercutir también en la economía. Hay un resurgimiento de todo el laburo en cooperativas y empresas sociales que nosotros entendemos van a estar más destinadas a lo que tiene que ver con el sector de servicios, así que estamos revaluando eso, sobre todo en torno a qué se va a proponer en esa instancia formativa para que el día de mañana no termine representando un fracaso al momento de la colocación del producto del servicio porque no hay un mercado que lo consuma. Así que sí, estamos haciendo un relevamiento de cuáles son los productos que consume el Estado para de a poquito ir viendo si se pueden vincular estos grupos, estas unidades productivas, con las demandas del sector estatal. La idea es que el día de mañana, el Santa Fe Más pueda proveer algunas cuestiones que consume hoy el Estado.

 

Fuente: El Eslabón

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