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Cuando Eva Perón se refirió a sus labores solidarias, escribió en su libro La razón de mi vida una frase que al conjunto del peronismo le infla el pecho: “No es filantropía, ni es caridad, ni es limosna, ni es caridad social, ni es beneficencia. Ni siquiera es ayuda social, aunque por darle un nombre aproximado yo le he puesto ése. Para mí, es estrictamente justicia”. Otros tantos, además de parafrasear a la abanderada de los humildes, también ponen en marcha acciones para hacer eso que el común de la militancia peroncha pretende: dignificar. Entre esas, están la artista plástica Sol Fernández y la locutora y actriz Lala Brillos, que pusieron en marcha una campaña de “concientización sobre la solidaridad” que aspira a sensibilizar al público en general acerca de qué donamos cuando donamos.

Para Lala, el objetivo del proyecto artístico es “que la gente lo vea, así como modo random, en redes sociales o en la calle, y se quede pensando de qué manera se compromete con el otro. Si es desde un lugar para lavar culpa por sus propios privilegios o porque verdaderamente tiene el deseo de ayudar. Y, si es así, que se plantee qué tan consciente es a la hora de hacer donaciones y de colaborar con el otre”. Además, la serie de afiches pretende demostrar “la alquimia gastronómica que realizan las mujeres que están a cargo de estos espacios con los pocos recursos que reciben”, debido a que son estas quienes, en su mayoría, “ponen el cuerpo, el corazón, la vida en este trabajo”, y muchas veces deben llenar ollas sólo con arroz, polenta o fideos.

“Queremos decir que nos pongamos las pilas con las donaciones, que no sólo de paquetes de arroz comen les pibes. Que necesitan frutas, verduras, comida rica y de calidad”, escribió la actriz en un posteo de Instagram. En diálogo con El Eslabón, Brillos aclaró que para ellas, donar a conciencia significa ser empático o “por lo menos hacer el ejercicio de intentar serlo”.

Tanto Lala como Sol, consideran que “la manera de donar a conciencia es hablando con el otro, preguntando, interesándose sobre todo en la problemática de cada barrio”. Y recomiendan: “Lo que es necesario, entonces, es que si vas a invertir una guita en ayudar, primero te tomes el laburo de saber si en algún lugar se está necesitando algo puntual. Inclusive medicamentos, pilchas o colchones. Y sino, la idea es que se puedan acercar siempre a algún lugar y preguntar qué es lo que se hace falta”.

Foto: Yazmín Quiroga

El arte de hacer política

Hasta el momento, el dúo multidisciplinar lleva realizados cuatro afiches. “Aproveche todo, señora, y agradezca”, dice uno de los papeles en los que se ve a la actriz vestida con bolsas de arroz. E interpelan: “¿Vos comerías polenta sin salsa? ¿Sin sal? ¿Sin queso de rallar o cremoso? ¿No le agregarías aunque sea un cuadradito de manteca? ¿Entonces? ¿Por qué donas polenta sola?”.

Las piezas en blanco y negro combinadas con los colores clásicos del arte pop, llegaron a las calles rosarinas usando la ironía como recurso persuasivo y como valor argumentativo: “La ironía en realidad es como un idioma que manejamos bastante Sol y yo. Y está buenísimo porque no es el «¡plaf!» en el que le decís directamente al otro «¿qué mierda querés que haga con toda esta cantidad de arroz?». No es eso, pero tampoco es un «che, fijate». Tiene que ver con que hay cosas que te tenés que dar cuenta solo. Apunta a eso, y también un poco a la sorna de «y no sé hasta qué punto no te estás haciendo el boludo». La ironía es como que siempre te toca”, explica la locutora.

Por su parte, la elección del arte como medio de expresión provocador y sugerente surge “porque es lo que tenemos en común Sol y yo”, justifica Brillos. “Yo soy actriz y militante, y aparte de laburar en radio, soy una comunicadora social. Sol es artista plástica y fotógrafa”, dice. Y admite: “Nos une una gran amistad, el peronismo” y también el talento artístico. “Las dos militamos siempre desde las cosas que hacemos: ella con sus retratos, con sus laburos, y yo con las cosas que puedo escribir y con las cosas que elijo actuar. No concebimos, ninguna de las dos, el arte sin política”, argumenta.

Militar para parar la olla

Lala participa en comedores barriales desde hace tiempo. Está en el comedor Copa de Leche (Ayacucho 4020), en el de Barrio Antena, en el de Barrio Gráfico y en San Martín Sur, donde está el comedor/merendero de Clementina. A todos esos lugares, en los que mujeres llenan los platos diarios con grandes porciones de hidratos de carbono y escasos elementos frescos, es que, quienes estén dispuestos, pueden acercar donaciones o consultar qué hace falta.

“Yo milito desde hace mucho tiempo en este tipo de campañas, especialmente desde las inundaciones de La Plata en las que estuve buscando, juntando, recepcionando ropa. Ahí empecé a ver en las condiciones que donaba la gente la cosa. Pensé: esta gente no lo hace de maldad o de hija de yuta, lo hace porque no sabe, desconoce. Acá, con la pandemia pasó lo mismo: empezamos a ver que en los barrios las copas de leche y los comedores empezaron a explotar y a la hora de hacer colecta lo único que se recibía era arroz, fideos, polenta y harina”, comenta.

Con esta movida, las amigas apuntan “al público en general y por supuesto también a nuestros propios compañeros”. “Yo no creo que nadie quiera ser un miserable, pero también digo: nos han enseñado que es así, a que somos buenos cristianos si hacemos ese tipo de cosas”, explica Lala, y agrega que el compromiso “desde este lugar que nosotros tenemos y que intentamos habitar es, en la medida en que se pueda, sumar a que la condición humana desaprenda esas conductas tan miserables”.

La militante sugiere, ante esta coyuntura, estar alerta a los pedidos que los comedores hacen en sus páginas de Facebook. También contactarse con aquellas personas que son voluntarias de los espacios y que pueden guiar respecto a qué hace falta. Además, hace foco en una esperanza que reposa sobre el Estado: “Que se laburen las cuestiones de la nutrición desde un lugar consciente y responsable a la hora de repartir las cajas y los bolsones”.

“Somos lo que donamos”, resume Lala. Dice que Eva quería lo mejor para el pueblo: comida caliente y condimentada. Pasta con queso y salsa. Alimentos frescos y nutritivos. “Nos inspiramos prácticamente en esto de que mucha gente la lee a Evita y flashea. Y nos peleamos también con el gorilaje cuando dicen «pero hacían asado con el parquet» y la mar en en coche”, relata. “Lo que queremos con esta campaña es retomar el ejemplo de Eva, y decir: «Che, mirá, a la capitana no le copaba que vos des esto»”, confiesa.

Fuente: El Eslabón

 

 

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