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En el bicentenario de la vecina provincia, el periodista Juan José Noguera juntó en un libro a atletas entrerrianos que participaron en Juegos Olímpicos. Hay historias de deportistas amateurs, profesionales y hasta militares de la última dictadura.

Un 29 de septiembre, pero de 1820, el caudillo entrerriano Francisco Ramírez –más conocido como Pancho– proclamó en el territorio rodeado por el Paraná, el Uruguay, el Guayquiraró y el Mocoretá (más los arroyos Basualdo y Tunas), la República de Entre Ríos, que en su momento también incluía a Corrientes y parte de Misiones. Lo que jamás imaginó el Supremo Entrerriano –porque estaba ocupado en otros menesteres– fue que de ese suelo surgiría una gran cantidad de deportistas que se dieron cita en distintas ediciones de las Juegos Olímpicos, y que más adelante fueron reunidos en el libro de reciente publicación Entre Olímpicos. Deportistas entrerrianos en la cita de los anillos, de Juan José Noguera, que reparte las páginas entre 46 historias, más la de gurises y gurisas que participaron en los JJOO de la Juventud, y un par de relatos de deportistas paralímpicos.

Defender la República

La provincia de los panza verde celebró, pese a la pandemia, el bicentenario de aquella gesta del caudillo federal, que significó la partida de nacimiento de ese distrito ubicado del otro lado del río Paraná, y que muchos años más tarde daría su primer deportista en participar en los Juegos Olímpicos. Eso ocurrió en París 1924, que coincidió con la primera vez que Argentina presentó una delegación. Y el pionero fue Enrique Thompson, primer encargado de portar la bandera celeste y blanca. El autor, que arranca su obra con ese relato del abanderado nacional, aclara que entre esas páginas encontrarán “historias de vida de aquellos entrerrianos que llegaron a los JJOO, y cuando digo entrerrianos digo nacidos en la provincia y algunos nacidos en otras partes del país pero que se consideran entrerrianos porque desarrollaron prácticamente toda su vida social y deportiva en la provincia”.

Este hombre nacido en Villaguay, el corazón de la provincia, define su trabajo como “un libro de archivo”, ya que “lo primero que hice fue preguntarme cuáles eran los deportistas entrerrianos que habían participado a lo largo de la historia de los JJOO, y a partir de ahí empecé a manejar una lista, en la medida en que iba averiguando por publicaciones periodísticas de la época, programas televisivos, entrevistas, notas radiales, y me iba a enterando de cada vez más, por eso la cifra le sorprende a varios porque son más de 40”. Y aclara: “Esto no quiere decir que no haya más, porque puede que algunos se hayan escapado de la investigación y siempre puede aparecer alguna publicación que nos revele cosas nuevas”.

La llama que llama

No son pocos los deportistas, de élite o amateur, que cuando se enciende el fuego de la antorcha olímpica quieren estar allí representando y defendiendo la bandera argentina. Entre los más conocidos que figuran en el índice de Entre Olímpicos se destacan los futbolistas Gabriel Heinze, Wilfredo Caballero, Roberto Ayala, José Chamot. Pero también son contadas otras vidas menos conocidas. “Me movilizaron mucho –relata este Licenciado en Periodismo y Comunicación– aquellas historias en las que el protagonista quizás no tenía otra opción de destacarse, porque no tenía medios económicos como para sobresalir, y la única chance con la que contaba era su aptitud física, su capacidad para competir”. Y cita algunos casos: “Hay un ciclista oriundo de La Paz que se llamaba Pedro Omar Caíno, que compitió en Los Ángeles en 1984, y que contaba que al principio no tenía ni siquiera una bicicleta para poder andar en su barrio. Empezó con una prestada y le gustó tanto que se convirtió en un experto en armar su propias bicicletas, a tal punto que cuando se retiró de la alta competencia, después de haber sido campeón nacional y de haber recorrido el país y el mundo arriba de una bicicleta, se dedicó justamente a venderlas, en La Paz. Y murió incluso arriba de una bicicleta, hace unos años, cuando atendía su comercio. En horas de la siesta o cuando el trabajo se lo permitía, salía a la ruta, y ahí tuvo un paro mientras pedaleaba”.

Y sigue: “Un caso similar es el del ciclista Mario Mathieu, que compitió en Londres en el 48 y fue incluso Intendente acá en la ciudad de Paraná. Falleció mientras entrenaba en el complejo Arnaldo Sabino Pucheta de la capital entrerriana cuando ya era una persona grande, pero que seguía haciendo su actividad física. En el caso de él, en el 48 no pudo figurar ni siquiera en los lugares que la gente de la época se hubiera imaginado, porque realmente estaba entre los mejores del mundo. Tuvo la mala fortuna de que en su mejor momento, en el que tenía la edad ideal, los juegos se suspendieron” en el 44, debido a la II Guerra Mundial. Así que “compitió recién 4 años más tarde, pero no le fue bien”, según señala Noguera.

Jugar a matar o morir

Pero no todos los episodios del libro son iluminados por la llama de la antorcha olímpica, sino que algunos –los menos– son tapados por la oscuridad de sus personajes. “La idea es mencionarlo porque son deportistas que llegaron a la máxima cita del deporte, que es el tema central del libro, pero no por eso uno tiene que despegarse de la persona que terminaron siendo en algunos casos”, así se refiere Juan José a la aparición de varios militares que después de alcanzar la cita máxima del deporte mundial torturaban y mataban, amparados por la última dictadura cívico militar. “Muchos fueron juzgados y procesados por delitos de lesa humanidad, por haber cometido hechos atroces”, resalta el también presidente del Círculo de Prensa Deportiva de Paraná, y agrega: “Y como el libro cuenta historias de vida más allá de las experiencias olímpicas, uno consideraba justo contar eso”. En este sentido, el cronista del portal Análisis Digital y docente de nivel secundario y terciario, resalta que “la idea del libro no es sólo contar que fueron a un juego olímpico, sino también contar por qué llegaron hasta ahí y cómo fueron sus vidas fuera del deporte”. Y al respecto de los represores, el autor señala que el lector “se encontrará con experiencias signadas por sinsabores, injusticias, arbitrariedades y oscuridad”, ya que aquellos tipos “lejos de igualar lo ejemplar, como ocurre con la mayoría de los deportistas del libro, quedaron manchados por el horror de la dictadura”.

ENTRE REDES. El libro llegaba a Rosario hasta que la pandemia mundial se lo impidió. De todas maneras, se puede conseguir por Internet en el sitio de Ana Editorial –tanto en papel como digital–, o sino en las redes sociales oficiales del libro en Instagram, Facebook y Twitter.

Fuente: El Eslabón

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