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La mentira es tan vieja como el mundo, pero el uso de la expresión inglesa “fake news” (traducible por “noticia falsa”) se incrementó el 365 por ciento desde el triunfo de Donald Trump. Los diccionarios Oxford y Collins la consideraron la “expresión del año”. Y si bien nadie le puede negar a Trump un lugar destacado en la larga historia de las falsedades, no hay que olvidar que este magnate no bajó de una nave espacial. Es el resultado de un proceso histórico-social y político de larga data, el emergente de un estado de cosas en EEUU y a nivel mundial y, sobre todo, un monstruo creado por los hipócritas y pseudo-progresistas gobiernos demócratas, que una vez más se presentan como alternativa (fake) para las elecciones del 3 de noviembre. Trump no es más que la expresión más brutal, frontal y sincera de un imperio que siempre, en toda su historia, dependió en gran medida de la mentira, el fingimiento y las acciones encubiertas para mantener su poder.

Autoatentados para justificar guerras, armas nucleares que no existen para justificar guerras, la CIA disfrazada de ONG para violar soberanías: EEUU es el imperio de la simulación, la puesta en escena, la farsa.

Y en tiempos de campaña electoral todo esto se incrementa y se altera, tanto en cantidad como en calidad. Del drama o la tragedia se pasa a la ópera bufa, o a la opereta, en cuestión de minutos. La presunta enfermedad de Trump, su aparente cura, rápida y milagrosa (que el mandatario tomó como una señal de Dios) existen en ese esquivo mundo paralelo que crean las noticias falsas. La “era de la posverdad” no solo es un eufemismo para decir mentira. Es además un intento de naturalizar el borramiento del límite entre verdad y mentira, y los criterios de verificación. El académico inglés William Davies señala en su libro de 2018 Nervous States: How Feeling Took Over the World (Estados nerviosos: Cómo las emociones se adueñaron de la sociedad, en su versión en castellano) que “las sociedades globalizadas y tecnificadas son más vulnerables, no tienen anticuerpos contra las manipulaciones, están inmunodeprimidas para defenderse de las tácticas virales de propagación de contenidos falsos”.

“Esta noche, la primera dama y yo hemos dado positivo por Covid-19. Empezaremos nuestro proceso de cuarentena y recuperación de inmediato. ¡Juntos lo superaremos!”, dijo Trump en las últimas horas del jueves 1° de octubre a través de su cuenta de Twitter

En EEUU, utilizar barbijo significa ser opositor a Trump y quien lo haga puede ser víctima de ataques de grupos de ultraderecha que apoyan al mandatario. El magnate pasó meses minimizando la gravedad del brote que ya mató a más de 250 mil estadunidenses y llegó a decir “el fin de la pandemia está a la vista” poco antes de ser hospitalizado. En la era de la posverdad, todo es posible.

Trump fue trasladado al Centro Médico Militar Walter Reed. Allí se produjo un verdadero milagro (o una gigantesca “fake news”) como para confirmar el relato que señala a EEUU como un pueblo elegido por Dios. Porque al tercer día se levantó, victorioso vencedor del Covid-19, una suerte de Superman, o algún otro superhéroe yanqui (hay para elegir). Los simples mortales padecen la enfermedad 14 días o más.

“El presidente Trump permanece de buen ánimo, tiene síntomas leves y ha estado trabajando durante el día”, indicó un comunicado de prensa publicado por la secretaria de Prensa de la Casa Blanca, Kayleigh McEnany. La noticia se conoció después de que Sean Conley, el médico presidencial, reportara que el mandatario se encuentra “fatigado pero de buen ánimo”.

Conley informó también que Trump recibió un tratamiento experimental con “anticuerpos policlonales” de la compañía farmacéutica Regeneron, y que, además, ha estado tomando “Zinc, vitamina D, melatonina y una aspirina diaria”. Con respecto a Melania Trump, quien también dio positivo, dijo que “continúa en buen estado y solo tiene tos y dolor de cabeza”.

Luego Conley reconoció que había mentido, y que el estado de Trump había sido más grave de lo que informó. “Conley reconoció en una conferencia de prensa que Trump tuvo «fiebre alta» y que sus niveles de saturación de oxígeno en sangre bajaron transitoriamente en dos ocasiones, el viernes, antes de ser traslado al hospital militar Walter Reed, y el sábado. Conley admitió también que Trump recibió oxígeno en la Casa Blanca, un dato que se había negado a confirmar el sábado, otra revelación que alimentó el escándalo por la desinformación oficial alrededor de la salud del magnate”, señaló el diario argentino La Nación.

 

El covid no es como la gripe

Tras abandonar el hospital, Trump, que sigue abajo en las encuestas para las elecciones del 3 de noviembre, siguió la campaña para ser reelegido, y también la campaña contra la gravedad del virus. Se sacó el barbijo y se paseó entre sus partidarios. Todo esto pese a que hay más de 20 funcionarios, colaboradores, oficiales, militares y jefes de campaña contagiados.

Trump suele usar uno de los argumentos que más prende en el mundo fake: que el Covid-19 es comparable con una gripe. Una mentira que patentó Jair Bolsonario, y que costó cientos de miles de vida en todo el mundo. Toda la comunidad científica de EEUU y el mundo (universidades, revistas especializadas y los más eminentes virólogos) salieron a refutarlo. El Covid es más letal que la gripe. En el caso de EEUU, según un informe de la cadena estadounidense NBC, que incluye la opinión de varios especialistas, “este virus ya mató más gente, en siete meses, que las últimas cinco temporadas de gripe”. Además, el ser humano tiene más anticuerpos y está más preparado para la gripe común, que además produce síntomas más leves y no deja secuelas. Asimismo, ya hay vacunas para la gripe común. Son argumentos sólidos y bien fundamentados, o sea que no importan, y hasta son rechazados con odio, en el mundo de la posverdad.

Facebook y Twitter, esta vez, dieron caza a la tortuga, y no dejaron pasar las peligrosas mentiras del presidente estadounidense. Trump usó ambas redes sociales para escribir: “¡Se acerca la gripe estacional! Muchas personas cada año, a veces más de 100 mil y, a pesar de la vacuna, mueren a causa de la gripe. ¿Vamos a cerrar nuestro país? No, hemos aprendido a vivir con eso, al igual que estamos aprendiendo a vivir con Covid, ¡en la mayoría de las poblaciones mucho menos letal!”, escribió.

Pero en el mundo ajeno a la posverdad, donde los datos cuentan, la realidad es otra: la gripe estacional causó en EEUU entre 22 mil y 51 mil muertes anuales en las últimas cinco temporadas.

Facebook retiró el mensaje completo. “Quitamos información incorrecta sobre la severidad del covid-19, por lo que quitamos su post”, dijo la red social. Twitter, en tanto, dejó el tuit pero le agregó un mensaje para señalar que Trump estaba rompiendo las reglas sobre “información engañosa y potencialmente peligrosa relacionada con el covid-19”, y agregó un link con información confiable.

Una encuesta de la CNN publicada el martes, da a Joe Biden una ventaja a nivel nacional de 16 puntos sobre Trump: 57 por ciento de intención de voto para el demócrata, contra 41 por ciento para el magnate de las fake.

Fuente: El Eslabón

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