Mantené los 2 metros de distanciamiento - Provincia de Santa Fe

 

Hace exactamente un año se publicó La muerte duplicada (Homo Sapiens ediciones), el último libro del escritor y periodista Sebastián Riestra (Rosario, 1963). Un poemario que se suma a la liga de la poesía social, política o de protesta. Se trata de una elegía a “la segunda muerte” de militantes detenidos/desaparecidos durante los años 70. Primero, víctimas del terrorismo de Estado; luego, de acuerdo a la mirada del autor/narrador, rematados simbólicamente tras el triunfo de Mauricio Macri en 2015. Riestra masculla un reproche, una querella a la mayoría que puso en el poder, por primera vez en la historia a través de elecciones democráticas, a los sectores de la derecha más rancia y conservadora de la Argentina. Una lectura de la historia reciente que denuncia la traición a la generación diezmada, masacrada por haber luchado por la justicia social, la más generosa que hayamos conocido. “Los muertos dieron la vida, pero nadie se las había pedido. La dieron igual. Sin preguntar nada”.

El libro está organizado en tres partes: I. La primera vez, II. La otra muerte y III. Vienen. Los poemas están escritos en su mayoría con un lenguaje llano, coloquial y sin estridencias. Algunos de ellos son extensos inventarios: lo que comían, lo que fumaban, lo que leían, lo que bailaban, listas que reúnen los gestos simples y vitales de hombres y mujeres comunes, con carnadura, que han sido jóvenes antes del martirologio. Afortunadamente, entre el fárrago de la catarsis, de tanto en tanto aparece una puteada, un insulto que le devuelve al poema su frescura para que las penas no se vuelvan un lamento solemne.

La muerte duplicada marca un antes y un después en la obra poética de Riestra, de la poesía de yo, del registro personal e introspectivo, a la invención del nosotros, una categoría de la poesía política y social. Es que estos poemas fueron escritos a partir del triunfo del macrismo,  que para la progresía argentina significó una derrota en la batalla de ideas. De modo que Riestra encuentra en este libro una forma de metabolizar el enojo visceral y la frustración de un sueño que encarnó la militancia de los 70, cuyas banderas fueron desplegadas en los gobiernos populares de la última década. Digamos que no sólo se trata de una declaración puramente ideológica, pues ya todos conocemos las miserias económicas que sembró el gobierno de los newman boys.

En este poemario, Riestra se pregunta dónde estarán los que quieren cambiar al mundo, como un llamamiento, algo pesimista, a las nuevas generaciones. “¿Estarán jugando con sus smartphones?”. Lo cierto es que en Argentina, como en Latinoamérica, los vientos vuelven, contra todo pronóstico, a soplar en dirección a la Patria Grande. Si fue escrito durante los oscuros años del Macrismo, este libro salió a la luz alumbrando su derrota. Después de todo, la política sigue siendo, con sus vaivenes, la más importante herramienta para transformar la realidad de las mayorías. Allá en los años 80, en tugurios porteños, los Redonditos de Ricota cantaban: “Que un sueño acabó /ya te dijeron/ pero no/ que todos los sueñitos, no”.

Sebastián Riestra es escritor y periodista, publicó El ácido en las manos (1991); El porvenir de los muertos (2002); Clitoriana (2003); Romero (2004); Lunita rosarina (2010) y Rémora (2015). También fue incluido en la antología de la poesía rosarina La única ciudad, a cargo de Eduardo D’anna, y Autopista (2010), volumen que reúne a escritores de Córdoba y Rosario, y la antología de poetas argentinos La Plata Spoon River (2014). También ha participado en numerosas lecturas, coordinó ciclos y dictó talleres en Rosario, Buenos Aires, La Plata, Córdoba y en distintas localidades de la Provincia de Santa Fe. Actualmente Riestra se desempeña como prosecretario de Redacción del diario La Capital y como editor del suplemento de Cultura y Libros del mismo pasquín.

 

Fuente: El Eslabón

 

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