Mantené los 2 metros de distanciamiento - Provincia de Santa Fe

 

«Como base del florecimiento humano,
el trabajo es clave para el desarrollo espiritual.
Según la tradición cristiana,
éste es más que una simple labor;
es, sobre todo, una misión.»
Papa Francisco.
De la Populorum Progressio a la Laudato Si.

El día 27 de noviembre de 1943 mediante decreto ley 15.074 se creaba la Secretaria de Trabajo y Previsión, desde donde se reconoció la suprema dignidad del trabajo y de los trabajadores, al movimiento obrero organizado como custodio de los principios y valores de la revolución nacional, constituyendo la columna vertebral de lo que fuera la mas alta cumbre de la civilización americana: La Comunidad Organizada.

El viejo Departamento Nacional del Trabajo creado en 1907 y que dependía del Ministerio del Interior dejaba de existir y sus funciones pasaban a ser absorbidas por la Secretaría naciente.

En los considerandos del decreto ley se justifica la creación de la Secretaría en los siguientes términos:
«Que los problemas relacionados con el capital y el trabajo deben merecer una preferente atención de parte del gobierno, por su directa vinculación con el bienestar general y el desenvolvimiento económico de la Nación»; «Que para ser más eficaz la función de las reparticiones encargadas de velar por el cumplimiento de las leyes obreras, es necesario crear un organismo que centralice y controle esa actividad estadual, propiciando oportunamente las medidas adecuadas para una mejor armonía entre las fuerzas productoras»; «Que la experiencia recogida en los países que han centralizado los distintos aspectos de la actividad social del Estado, demuestra la conveniencia de adoptar dicho sistema»; «Que se conseguirá con ello fortalecer la unidad nacional, mediante el imperio de una mayor justicia social y distributiva, propósito éste fundamental e irrenunciable del actual gobierno, que traerá consigo el reconocimiento práctico, en todos los ámbitos del país, de la suprema dignidad del trabajo…”.

Cinco días después del decreto Pedro Ramírez nombraba al Coronel Juan Domingo Perón al frente del nuevo organismo.

Imagen: GL

Perón, en su primer discurso como secretario, el 2 de diciembre de 1943 decía: “…. El Estado se mantenía alejado de la población trabajadora. No regulaba las actividades sociales como era su deber. Sólo tomaba contacto en forma aislada, cuando el temor de ver turbado el orden aparente de la calle, le obligaba a descender de la torre de marfil de su abstencionismo suicida… Con la creación de la Secretaría de Trabajo y Previsión se inicia la era de la política social argentina…”.

Trabajo y Previsión fue el lugar donde “todo comenzó”, desde la Secretaría se ordena el modelo sindical, se crean los Tribunales del Trabajo, innumerables Estatutos profesionales, la Administración Nacional de la Vivienda y la División del Trabajo y Asistencia a la Mujer, asumiendo por primera vez el Estado la construcción de viviendas para sectores postergados y siendo la primer oficina del Estado Nacional dedicada a la mujer.(1)

La significativa intervención del Estado en materia social promovió el acceso de sectores históricamente marginados (paradójicamente los mayoritarios de la población urbana y rural) a beneficios sociales, a una mayor participación y una ampliación en el campo de los derechos. Bien lo sintetizaba el cartel ubicado al frente de la Secretaría de Trabajo y Previsión en el primer aniversario de su creación, que decía: “Secretaria de Trabajo y Previsión. La casa de los trabajadores al servicio de la justicia social”.
Creada la Secretaria de Trabajo y Previsión se dio inicio a un proceso que estuvo acompañado por una serie de reformas en materia laboral entre las que se destacan las siguientes:
– El estatuto del peón rural: Instrumentado mediante el decreto ley 28.169/44 propuesto a Farrell para su aprobación por la Secretaria de Trabajo y Previsión el Estatuto del Peón Rural significó un desafío a los sectores empresarios agrarios, ligados a prácticas semiserviles y paternalistas heredadas incluso de la época colonial.

Los trabajadores del sector vivían sin ningún tipo de protección laboral. Dirá Perón el 9 de noviembre de 1944 con motivo de la instauración del Estatuto: “Hace pocos días se ha puesto en ejecución el que, probablemente, sea el más extraordinario y trascendental de todos los estatutos del trabajo, el del hombre más humilde: el del peón de campo, que hasta ahora era algo así como un paria en la Patria, en condiciones inferiores a la propia esclavitud, ya borrada por la magna Asamblea de 1813, aunque no creo que estos hombres que trabajan por 15 o 20 pesos por mes tengan muchas ventajas comparándolos con aquellos esclavos, por cuanto a éstos los amos debían mantenerlos en la vejez, mientras que el peón, cuando llega a viejo, se lo arroja para que se muera en el campo o en los caminos”.

De esta manera, se establecieron salarios mínimos, descansos obligatorios, obligaciones del empleador sobre las condiciones de alojamiento, provisión de alimentos, higiene del trabajo, asistencia médica y farmacéutica, ropa de trabajo, asistencia social, vacaciones anuales pagas y licencias remuneradas. Asimismo se estableció la estabilidad en el trabajo a los obreros que contaban con una antigüedad superior a un año los que no podían ser despedidos sin causa.

El Estatuto generó el odio de los terratenientes y hacendados del país hacia la figura de Perón y hacia todo el proceso histórico que comenzaba a gestarse.

Imagen: GL

– La creación de los tribunales del trabajo: Una medida absolutamente revolucionaria fue la conformación de los Tribunales del Trabajo, profundizando el rol del Estado en los conflictos laborales. La medida había generado tal revuelo que los ministros de la Corte Suprema de Justicia se negaron a tomarles juramento a los primeros jueces del fuero laboral en setiembre de 1945 por considerar a los futuros juzgados como inconstitucionales.
– El aguinaldo: Instituido por el decreto ley 33.302/45 el instituto del aguinaldo fue tomado de la práctica común que ejercían algunas empresas privadas las que pagaban a fin de año una especie de bonificación a sus empleados con el propósito de que los trabajadores tuvieran un aporte extra. Con el tiempo se transformó en una conquista laboral que se mantiene hasta la actualidad.
– Las vacaciones pagas: El 23 de enero de 1945 por iniciativa de la Secretaría de Trabajo y Previsión a cargo del entonces Coronel Juan Domingo Perón se dictó el decreto ley 1440 por el cual se habilitó a los trabajadores a gozar de un período de vacaciones pagas y consecuentemente la obligatoriedad de su otorgamiento.
– Mejoras salariales e indemnizatorias: Así así mediante el decreto ley 33.302/45 se duplicó el monto indemnizatorio por antigüedad previsto por la ley 11.729, dicha mejora se mantiene a nuestros días conforme el art. 245 de la Ley de Contrato de Trabajo.
– El reconocimiento de las asociaciones sindicales: En fecha 2 de octubre de 1945 mediante decreto ley 23.852/45 se reguló por primera vez en nuestro país el funcionamiento de las asociaciones sindicales de trabajadores reconociendo la personería gremial al sindicato más representativo. Las organizaciones sindicales se encontraban dividas en varias corrientes de pensamiento o partidarias, y se encontraban expresadas en dos C.G.T., la Nº 1 y la Nº 2, un alto número de trabajados no estaban agremiados y lo único que producía este fenómeno era enorme debilidad reclamacional frente a los poderes económicos de turno. Perón procuró mientras estuvo al frente de la Secretaría de Trabajo y Previsión la unidad de los sindicatos de actividades o labores afines bajo una organización madre, así a finales de 1944 y después de solo un año de labor había una sola CGT y alrededor de 40 organizaciones sindicales se hallaban encuadradas dentro de ella. Se había dado inicio al “modelo sindical argentino” el que regirá en el país hasta nuestros días.

El decreto ley precitado colocó en la mesa de negociación al sindicato con personería gremial por ser éste el único representante de los intereses colectivos, se firmaron centenares de convenios colectivos de trabajo fijando salarios justos y dignos y empezaron a vigilarse rigurosamente las condiciones de trabajo, higiene y seguridad.
– La protección de la mujer trabajadora: el trabajo de la mujer adquirió entidad propia al crearse el 3 de octubre de 1944 en la Secretaría, la División del Trabajo y Asistencia de la Mujer lo cual fue sumamente revolucionario y de avanzada -para una sociedad a la que en aquel entonces le eran ajenos dichos debates- al pretender regular la situación de las mujeres en la incorporación al mercado de trabajo, la tutela específica de las trabajadoras fundadas en su condición de género y la búsqueda por la igualdad de trato en el empleo entre hombres y mujeres.
– Asimismo miles de obreros fueron sumados al sistema previsional. En 1944 mediante el decreto ley 29.176/44 y la creación del Instituto Nacional de Previsión Social (INPS) se organizó el sistema jubilatorio argentino.
Posteriormente en 1949 la reforma constitucional convirtió a Trabajo y Previsión en un Ministerio.

La obra social cumplida y las conquistas sociales alcanzadas fueron incuestionables. La adecuada interpretación del momento histórico y la valentía para realizar las transformaciones que el país demandaba sirvieron de base para el surgimiento de una doctrina que iba a privilegiar por sobre todas las cosas a los trabajadores.

Se puso en crisis todo el proyecto político previo sostenido por las élites conservadoras de fines del siglo XIX en búsqueda de alcanzar la justicia social y el bienestar económico y social de los sectores populares.

La Secretaria de Trabajo y Previsión dio inicio a un proceso caracterizado por la incorporación de las grandes masas y la necesidad de contrarrestar y superar la recesión, el estancamiento y el desorden que generaba el liberalismo del laissez faire laissez passer.

El Estado dejaba de ser concebido como gendarme y exclusivo protector de los derechos individuales para convertirse en garante de los derechos sociales, defendidos y custodiados por las organizaciones libres del pueblo. El Estado no se limitaba a desempeñar funciones de guardián de la propiedad privada y de tutor del orden público sino que por el contrario buscaba hacerse intérprete de valores como la justicia social, la igualdad, la seguridad, el pleno empleo, la democracia social, todos aspectos que el mercado es incapaz de asegurar. Los trabajadores iban de dejar de ser abandonados frente a las impersonales leyes del libre mercado, dado que el Estado iba a asumir el “deber ético-político” de crear una envoltura institucional en la cual ellos estaban adecuadamente protegidos de las perturbaciones que caracterizan y habían caracterizado a la existencia histórica de la economía liberal.

El 10 de octubre de 1945, diría el Coronel Perón sus últimas palabras al frente de la Secretaría, anticipando la gloriosa jornada del 17 de octubre:
“Estamos empeñados en una batalla que ganaremos porque es el mundo el que marcha en esa dirección. Hay que tener fe en esa lucha y en ese futuro. Venceremos en un año o venceremos en diez, pero venceremos.
En esta obra, para mí sagrada, me pongo hoy al servicio del pueblo, y así como estoy dispuesto a servirlo con todas mis energías juro que jamás he de servirme de él para otra cosa que no sea su propio bien. Y si algún día, para despertar esa fe, ello es necesario, me incorporaré a un sindicato y lucharé desde abajo…Para terminar no voy a decirles adiós les voy a decir «hasta siempre», porque desde hoy en adelante estaré entre ustedes más cerca que nunca, y lleven finalmente esta recomendación de la Secretaría de Trabajo y Previsión: únanse y defiéndanla, porque es la obra de ustedes y es la obra ‘nuestra”.

Siguiendo los postulados del primer trabajador, enseña el Papa Francisco que el trabajo es una misión, en donde el ser humano expresa su dignidad, encuentra en el salario justo las posibilidades de su desarrollo espiritual y el acceso a los bienes en su destino común.

Observamos como el progreso tecnológico sumado a un entramado económico-financiero lentamente ha ido reemplazando el trabajo humano sin que logremos discernir la peligrosidad de este rumbo, ya que el trabajo, siendo esencial en el hombre, pues solo existe una sola clase de hombres, los que trabajan, lo que se pone riesgo no es el trabajo sino a la humanidad misma.

En la era de la 4ª Revolución Industrial, el mundo del trabajo se encuentra ante la encrucijada de avanzar hacia un desarrollo humano integral, solidario y sustentable o ser furgón de cola del paradigma tecnocrático. Por esto es que queremos recordar este hito de nuestra historia, por ser el lugar desde donde comenzó a escribirse un proceso caracterizado por la defensa de los derechos de los trabajadores, de los derechos humanos y la justicia social, pero sobre todo porque en esos acontecimientos está cifrado nuestro futuro ya que el porvenir de la Argentina y de nuestra América, se encuentra enraizado en el pasado.

*Abogado Laboralista.
**Abogado Laboralista. Secretario Adoctrinamiento PJ Departamental Rosario

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