Es una fecha emotiva para Miryan Auyeros y sus compañeras trabajadoras sexuales. Este 27 de enero se conmemora nuevo aniversario del femicidio de Sandra Cabrera. La violencia institucional continúa, la clandestinidad nos mata. Queremos ser reconocidas como trabajadoras que somos”, afirma la actual referente de Ammar.

A 17 años de aquel triste suceso que hasta la fecha judicialmente no está esclarecido, la referente de la Asociación de Mujeres Meretrices de Rosario (Ammar) expresa un cúmulo de sentimientos en otro acto de conmemoración por el femicidio de Sandra Cabrera.

“Y es un día de bronca, porque no se hizo justicia por el femicidio de la compañera. Ella nos enseñó a pelear por los derechos nuestros, eso fue Sandra para nosotras. Y todo los años queremos recordarla, y que las pìbas que están dentro de Ammar sepan quién fue y quién es para nosotras.

También surge el optimismo por las luchas ganadas y los cambios a pasos agigantados de la sociedad, más precisamente de las nuevas generaciones de trabajadoras sexuales, empoderadas.

Cambió muchísimo -siguió Auyeros- si bien no tenemos tofavía los derechos que queremos: ser reconocidas como trabajadoras. La sociedad se concientizó. Se hicieron talleres, visitas a escuelas y centros comunitarios, y a universidades, se fue a todos lugares de toma de decisiones. Eso hicimos nosotras, mostrarnos como somos, personas, madres de familia, que no somos las malas, las brujas.

Y agregó: “Las cabezas de las chicas de ahora no son de una mujer de 60 como yo, que la primera vez en Ammar, entre con la cabeza gacha diciendo soy de la calle.  Hoy las pibas se sientan en canastita en La Toma, que es nuestro espacio, y te dicen, yo soy trabajadora sexual, yo me banco la carrera, yo crío a mis hijos, yo soy puta feminista, yo hago con mi cuerpo lo que quiero, yo soy torta, soy gorda,  soy negra, todo el abanico que abrió el feminismo, yo lo veo dentro de Ammar”, afirmó con orgullo la referente que entró en esta organización en 2001 en plena crisis por social y política.

En cuanto a su valorado rol como referente, Miryan afirma: “me costó abrirme y hablar en un micrófono. Fue gracias a Sandra y a empoderarme y capacitarme. Y me di cuenta que ya lo llevaba en mí. Cuando estaba trabajando apoyada en la columna tenía ganas de hablar,  de contar cosas lindas y feras, de cómo tratar al cliente, cómo tratarnos entre nosotras, de cómo ayudarnos”.

Miryan conoció a fondo a Sandra Cabrera en 2001.

Comenzaban los planes de familia y ella facilitaba de todo eso a las compañeras, además de dar talleres, enseñarnos a cuidarnos de las enfermedades sexuales.  Nos formó como militantes, explicando el porque teníamos que estar en la CTA, porque teníamos que marchar por los jubilados, por los compañeros que se quedaban sin trabajo, por los pibes de la calle”.

Es muy fuerte para mí, pero tengo que hablar y decir porque estoy acá”, reconoce.

La invisibilización de sus problemáticas, la informalidad laboral, y la brutalidad de las fuerzas de seguridad continúan echando sombra al trabajo sexual por estos días.

La violencia institucional sigue estando, tenemos que salir de la clandestinidad, eso nos mata. Queremos ser reconocidas como trabajadoras que somos. Nosotras sabemos que necesitamos.

Este miércoles en conmemoración al femicidio de Sandra Cabrera, se realizarán actividades para mantener viva su figura. A las 10 se colocará una placa en su tumba. A las 18, habrá un marcha desde la Terminal de Ómnibus, y que circulará por las denominadas postas clandestinas por los lugares donde trabajó la referente de Ammar asesinada, un recorrido que terminará en la Casa de la Diversidad en Córdoba y Caferatta.

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