La tensión política en la provincia de Santa Fe, en su estado más explícito y menos elíptico, no circula por los despachos de los recientemente designados ministros de Gobierno o de Gestión Pública que –entre otros menesteres– tienen la meta de convertirse en voceros de esas tiranteces, sino que se mantiene en el del titular de la cartera de Seguridad. O, más singularmente, en su cuenta de Twitter. Marcelo Sain utilizó su estilo habitualmente frontal en esa red social para considerar al diario La Capital, nave insignia del más grande multimedios que haya tenido la provincia, como “un partido político opositor” que “fogonea conflictos supliendo al Frente Progresista y a los socios peronistas”. Pareja conviviente a la que suele denominar como “bloque histórico de poder”. También le mandó un mensaje a “Gustavito”, al que le pidió que “no llore ante el gobernador” Omar Perotti. Política y Poder en el verano.

El rol opositor

“El partido político opositor La Capital fogonea conflictos supliendo al Frente Progresista y a los socios peronistas. Hasta mencionan hechos de 2017”, posteó Sain, y adjuntó una nota del decano.

“Hasta le reclaman al Ministerio de Seguridad la falta de juegos en las plazas. Y le pegan a su opositor interno: el intendente de Rosario”, continuó en un hilo de la red social.

También se quejó por el tratamiento que el medio de comunicación –integrante de un grupo con inocultable posición dominante en el mercado– le brindó a “la noticia” de la semana, la persecución de varios policías a un hombre que había robado un celular y escapó –hasta que lo detuvieron– en moto, en un largo raid en contramano.

Sin la filmación de la persecución con la cámara de un policía, el hecho no habría revestido mayor importancia. Su difusión hubiera sido, probablemente, nula. Se trató del robo de un teléfono móvil por parte de un hombre sin antecedentes penales que, además, cometió el delito en su propia moto.

Pero la persecución se grabó y llegó a los medios. El tema adquirió otra magnitud. Y ni hablar de que la tomó cuando el fiscal del caso, Aníbal Vescovo, decidió liberarlo al día siguiente mientras continúa el proceso, por la falta de antecedentes y –presumiblemente– por pereza procesal, una enfermedad laboral bastante frecuente en la actividad judicial.

Sain siguió con su cuenta de Twitter, en una actitud poco habitual en la política santafesina, que ablanda sus tensiones en reuniones privadas y evita la publicidad de las rispideces.

“La Capital, cuando le conviene, es zafaroneana. «El presunto ladrón», «el presunto robo», «el supuesto delincuente»”, cuando todos vieron la flagrancia (en el caso del robo del celular filmado y filtrado a los medios). Defienden ladrones. Y a Vescovo, el fiscal de Traferri”.

La referencia a Vescovo es un tiro a dos bandas: el fiscal quedó expuestos por su decisión procesal en relación al ladrón del celular, y su nombre fue uno de los que el abogado del senador del PJ, Armando Traferri, solicitó para que su cliente se sometiera a proceso en la causa por juego clandestino, en la que quedó involucrado.

Como el sistema no permite a quien es objeto de una investigación judicial seleccionar a su investigador, la mención solo tuvo como efecto la chamusquina del apellido del fiscal.

El rol opositor que el ministro le otorgó al diario La Capital –independientemente de las evaluaciones que cada uno haga– pone el acento en el papel que los medios de comunicación concentrados juegan desde hace algunos años en las democracias del sur de América (aunque no solo en ellas).

Más o menos desinteresados de su función informativa, integrantes de grupos de empresas con intereses y rubros diversificados, el poder comunicacional se ha convertido en parte fundamental del Poder. Representa y difunde el neoliberalismo y su inagotable fábrica de subjetividad; miente; deforma; esmerila; socava; engulle.

No llores por mí

El hilo de twits de Sain incluyó uno más o menos enigmático, destinado al Círculo Rojo: “No llores Gustavito después ante el Gobernador porque te desnudo como operador de la oposición”.

¿Quién es Gustavito? Casado con la contadora Josefina Daminato, una de las herederas de Carlos Daminato, el empresario italiano que construyó un imperio de la mano del negocio financiero y cambiario, Gustavo Scaglione está al frente de las inversiones en medios de comunicación que el grupo realizó en los últimos años.

Daminato Sociedad de Bolsa SA y Daminato Viajes y Cambio SA son las firmas insignia del grupo. Scaglione también participa en las sociedades CSC Media, TVL, Comunicación 3, Multimedios La Capital y Celtis SAS.

En 2015, Scaglione adquirió el 55 por ciento del paquete accionario de Televisión Litoral, conformado por Canal 3, Radio Dos, las FM Vida y Frecuencia Plus y el diario digital Rosario3.com.

En marzo de 2018 dio el salto en el mercado de los medios cuando en sociedad con Nahuel Caputto (diario El Litoral) y otros aportantes menores, adquirió el 60 por ciento del paquete accionario del Multimedios La Capital, integrado por el diario homónimo, la radio AM “La Ocho”, las FM Del Siglo y La Red, el diario digital Uno de Santa Fe y la firma de publicidad estática en vía pública Metrópolis.

Junto a los medios y empresas que están en manos de El Litoral (Cable&Diario, Artes Gráficas Litoral, Mirador Provincial de Santa Fe y Paraná, LT9, Puerto Negocios, Notifé, la agencia de publicidad Arcadia, entre otros) se conformó el mayor conglomerado comunicacional de Santa Fe, propietario de las firmas con posibilidad de llegar a la mayor cantidad de audiencia.

Contra ese poder confronta Sain cuando se refiere a “Gustavito”, a quien considera “operador de la oposición” a través del diario La Capital.

Si bien El Eslabón desconoce por qué el ministro le solicita que “después no llore ante el gobernador”, sí conoce una anécdota que permite trazar un perfil de los coyunturales contendientes.

El año pasado, Sain recibió un llamado telefónico. El accionista de medios de comunicación parecía preocupado. Quería aclararle que él no tenía nada que ver con el lavado de bienes ni de dinero, a pesar de provenir –antes de ingresar al negocio de la comunicación– de un sector dispuesto a esos delitos. Y de haber crecido notablemente en los últimos años en la adquisición de empresas, lo que podía llamar la atención.

Unos días antes, el ministro había brindado una entrevista a la radio Aire de Santa Fe en la que dijo que el dinero originado en el narcotráfico suele terminar en manos de empresarios “exitosos”.

“Muchos de estos tipos se dedican a los medios. Han comprado medios para protegerse y para extorsionar al poder político. También tendremos que prestar atención a ellos”, había dicho Sain. “¿Medios de comunicación?”, preguntó el periodista.

“Medios de comunicación, por supuesto”, repuso el ministro, para agregar: “Ya vamos a ir por ellos. Tiempo al tiempo”.

Tras cortar la llamada con el accionista de empresas comunicacionales Sain sonrió: no se había referido a él en la entrevista, sino a uno que por entonces tropezaba ¿involuntariamente? con el gobernador en estacionamientos.

 

Fuente: El Eslabón

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