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El Canaya le propinó una goleada a la Lepra en la primera edición del derby con coronavirus mediante. Fue 3 a 0, en el Gigante de Arroyito, con goles de Marco Ruben, Nicolás Ferreyra y Luca Martínez Dupuy. El premio además para el auriazul es que sigue con vida para avanzar a la siguiente fase.

Triunfazo auriazul por donde se lo mire. Una vez más se adueñó del clásico de la ciudad, en casa, y a una fecha de finalizar la fase de grupos de la Copa de la Liga Profesional mantiene latente las posibilidades de avanzar a los cuartos de final. Los del Kily hablaron más en la cancha de lo tanto que se habló en la previa por la organización.

Un drone sobrevolando el Gigante de Arroyito, con una bandera colgando, le dio la bienvenida al encuentro, cuando apenas iba un minuto de juego. El fin del vehículo aéreo no tripulado se lo dieron entre Lucas Gamba, que lo bajó a tierra con un manotazo, y Pablo Pérez, con un pisotón le propinó el tiro de gracia. Y que sigue el juego…

Cuan combate de boxeo, los rivales usaron los primeros minutos para estudiarse. La tensión que se vivió en la previa (con el horario del partido y la sede, y hasta la posible suspensión) parecía jugar fuerte en el inicio, en el que apenas hubo un disparo de Franco Negri al capturar un rebote, que encontró a un Jorge Broun bien parado.

Y como todo derby trabado, sólo un gol puede abrirlo. Y el que golpeó fue Rosario Central, merced de una buena jugada colectiva, que arrancó bien desde el fondo en los pies de Emiliano Vecchio, pasó por los de Gamba y Damián Martínez –entre otros menos trascendentes– y terminó a los 16’ con una gran definición de Marco Ruben, que lejos de ponerse nervioso en el mano a mano, la tocó suave arriba.

A partir de ahí, al Canaya se lo vio más suelto, y llevó peligro con una peinada de Gamba, de espaldas al arco de Alan Aguerre, que pasó apenas por arriba del travesaño. Luciano Ferreyra, de buen primer tiempo, complicó mucho por su banda, y estuvo muy cerca del gol un rato antes de meterse en los vestuarios, cuando hizo lucir a Aguerre, que necesitó de una buena volada –más una leve ayuda del palo– para impedir la segunda caída en su valla. 

El duelo estaba bastante caliente, se jugó con pierna fuerte y mucha discusión. Un tumulto en el medio terminó con amarillas para Maxi Rodríguez, Emmanuel Ojeda y Nicolás Ferreyra. Pablo Pérez también tenía amarilla, lo que le valió ser reemplazado en el entretiempo. En cuanto a llegadas rojinegras, hubo otro tibio remate desde afuera de Negri, y una del juvenil Luciano Cingolani, la más clara, que bajó con calidad un pase largo, pero que luego tapó muy bien Fatura Broun, que tenía el ángulo a su favor.

A jugar el complemento tampoco salió Facundo Nadalín, que tuvo muchos problemas para controlar los avances del Pupi Ferreyra. Por el eterno amonestado Pérez ingresó Julián Fernández, en tanto que por el lateral entró Manuel Capasso. Y como en los primeros minutos el trámite del encuentro no cambiaba demasiado, el entrenador Germán Burgos también metió a Justo Giani e Ignacio Scocco, que reemplazaron a Cingolani y a la Fiera respectivamente.

Pero cuando Nacho aún se acomodaba la cinta de capitán que le dejó Maxi, el auriazul gritó el segundo. Fue a los 15’: Vecchio sacó fuera del área un tiro de esquina, dirigido a Lautaro Blanco, quien de primera buscó el arco desde las inmediaciones de la media luna, y la pelota encontró en el camino al pelado Ferreyra, que la desvió con un taco (al mejor estilo Germán Herrera), y a cobrar. 

El encuentro se rompió, y el conjunto dirigido por Cristian González tuvo chances para estirar la ventaja: el chaqueño Ferreyra siguió haciendo de las suyas, ahora con Capasso como víctima, pero Aguerre le volvió a ahogar el grito. Después fue Ruben el que desperdició su oportunidad por una mala decisión, y más tarde fue Diego Zabala, cuyo remate fue desviado por los pies del arquero leproso.

El que no perdonó fue el ingresado Luca Martínez Dupuy, que a los 35’ recibió un pase del Pupi –a quien le llegó la pelota por un regalo de Scocco con una mala entrega hacia atrás– y el mexicano definió entre las piernas de Aguerre, la pelota dio en el palo, y a festejar.

Los del Mono Burgos se entregaron, ya sin respuestas a la vista. Central ganó con justicia, fue más de punta a punta, y no se baja de la pelea del parejo Grupo A, que tendrá una fecha atrapante el próximo fin de semana. Tras el partido entre semana por Copa Sudamericana, el Canaya cierra su zona ante Platense, por un lugar entre los cuatro primeros que le permita avanzar a cuartos de final del torneo local.

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