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En el Concejo comenzó a debatirse el paquete de normas que busca reemplazar al antiguo Código de Faltas, que data de cuatro décadas atrás. Perspectiva de género y responsabilidad de los menores a cargo de sus padres, entre los principales ítems.

La Municipalidad puso a consideración del Concejo el nuevo Código de Convivencia en el marco de un encuentro que deja abierto el trabajo de análisis y consenso que ahora realizarán los ediles y que llevará varios meses. Las normas actuales tienen cuatro décadas y no sólo era necesario aggiornarla en forma sino también por el fondo: ahora la reflexión y el compromiso son los ejes motivadores.

La presentación fue presidida por las autoridades del Cuerpo y los encargados fueron el secretario de Gobierno, Gustavo Zignago, y la subsecretaria Legal y Técnica, Juliana Conti. La relevancia de volver a pensar y dar forma a las pautas que harán posible vivir en sociedad, convierte al encuentro en uno de los más importantes del año legislativo. La comisión de Gobierno es la depositaria del trabajo pero participarán todos los ediles. Se estima que recién a fin de año podría ver la luz la nueva norma, y 180 días después, entrar en vigencia.

El paradigma del Código de Convivencia es diferente al paradigma del actual Código de Faltas”, enunció Zignago, en diálogo con El Eslabón. La nueva propuesta hace pie en fijar “pautas y acuerdos sociales para tener una convivencia de mayor calidad y mejor estándar de vida, mientras que en el vigente, la mirada está puesta en la persecución de conductas reprochables”. El objetivo es “sistematizar lo que ya lleva cuarenta años e incorporar nuevas figuras”, indicó Zignago, y enumeró “la protección del medio ambiente, la multiculturalidad y en contra de la discriminación, así como formas de sanción que no sólo tienen que ver con penalidad económica sino con remediar a través de trabajo comunitario”. 

Ahora se pone todo en un solo cuerpo con una mirada integral”, dijo, y explicó que la participación ciudadana contempla poner en evidencia circunstancias con faltas que se están cometiendo, por ejemplo, una fotografía que sin ser foto-multa se va a incorporar al análisis y evaluación del caso. Además, se modificó el sistema de penalidades en el tema de medidas fijas o penas pecuniarias, y se incorpora, como sanción, la remediación y el trabajo comunitario.

Incorporamos también la responsabilidad de los menores a cargo de sus padres pero con trabajos comunitarios o pedagógicos de remediación, también destinado a ellos”, señaló. Y anotó entre las novedades el rol de la tecnología en la vida cotidiana que ahora suma a dos vías, a disposición de registración de conductas y hacia adentro de la organización administrativa del municipio para resolver más rápidamente aquellas circunstancias que se den como consecuencia de la aplicación del Código de Convivencia, que tiene 327 artículos. “Nosotros planteamos como principio fijar pautas claras que rijan la vida en convivencia, eso es lo que pretendemos. Estamos viviendo tiempos difíciles con sensibilidades especiales, hay una dicotomía que es necesario recomponer, de la sociedad entre sí y con el Estado, obviamente para mejorar los estándares de vida”, enfatizó.

A la hora de identificar las conductas más conflictivas, Zignago ubicó las muertes por accidentes de tránsito, que marchan primeras en la lista en todo el país. A nivel local, ruidos molestos, convivencia en espacio público y venta ilegal, ocupan lugares en el ranking. Y dijo que el Ejecutivo realizó una propuesta para abordar estas problemáticas “en el juego de la democracia, y el Concejo debe aprobarlo”, aseguró. Y dijo se trata de un trabajo de toda la ciudad, no sólo del intendente Pablo Javkin. “Recopilamos trabajos de mucho tiempo e incorporamos los compromisos asumidos con la ciudadanía, y los sometemos a la discusión y aprobación del Concejo que tiene facultades para incorporar o modificar”, destacó, y concluyó: Celebramos que nos hayan convocado para hacer la presentación”.

Generar convivencia

El Código de Convivencia es lo que históricamente se llamó el Código de Faltas, es decir, como si fuese el código penal, en cuanto a la legislación de fondo, pero en términos municipales. Sabemos que al transgredir normativas locales no se está cometiendo un delito, sino una falta municipal que acarrea distintas sanciones”, enunció la concejala María Fernanda Gigliani, de Iniciativa Popular.

Para la edila, “es interesante no hablar de faltas sino poner en el centro a la convivencia, porque de qué sirve regular actividades y actitudes que tienen que llevar adelante los rosarinos y las rosarinas y cuáles son las sanciones, si no tenemos como mira más importante de acción del municipio, generar la convivencia entre todos los que habitamos esta ciudad”.

Además, estimó que la tarea que ahora deberá realizar el Legislativo no es menor. “Nos esperan meses de mucho trabajo, como el de aggiornar las normas a los tiempos que corren incorporando acciones que en la actualidad cobran relevancia, como la perspectiva de género”, señaló. Y puso otros botones de muestra, como ya no hablar de “moral y buenas costumbres, sino de faltas contra la dignidad humana. Entre los ítems está también lo relacionado a obras particulares que afectan a otros vecinos y un aspecto muy importante relacionado a la flamante ordenanza de alcohol cero, de la que ahora falta discutir las sanciones”.

Los temas de incumbencia del Código implican también los derechos de los consumidores, la seguridad, espectáculos públicos, publicidad, contaminación, tratamiento de residuos, ruidos, vibraciones, arbolado público y tránsito, entre otras. “Diría, para resumir, que aplica a toda la vida de la ciudad, que de alguna forma tiene que estar contenida”, aseguró, y detalló: “Si algo vemos los concejales, es que cada vez hay más problemas de vecindad, de falta de convivencia”. Y agregó que entre los aportes que piensa realizar está el ver de qué manera se pueden considerar como faltas algunas cuestiones ligadas a las nuevas tecnologías, como por ejemplo quien hace un perfil de Instagram o Facebook y publica la localización de todos los controles municipales que se están llevando adelante en ese momento. Esos perfiles tienen hasta 15 mil usuarios, que se enteran al momento para poder burlarlos”.

Las normas son la base de la creación de una comunidad. Se puede organizar a partir de reglas, es la forma que nos dimos los seres humanos, y por eso es importante esta nueva concepción”, enfatizó la edila.

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