Infancias

 

Más de 65 mil personas murieron a causa del Covid en la Argentina.

El personal de salud informa que es altísimo el porcentaje de ocupación de camas en el sector público y privado. Explican que no sólo se necesitan camas UTI, respiradores y oxígeno, sino también y sobre todo, recursos humanos que no pueden generarse de hoy para mañana. Porque los/as profesionales de la salud requieren de formación especializada para la atención en pandemia.

Advierten que el colapso sanitario es inminente.

Algunos funcionarios, que se disgustan con las medidas de cuidado porque no son convenientes para su electorado, apelan a la Justicia para que intervenga sobre las decisiones que son inherentes al Poder Ejecutivo.

Mientras tanto, algunas familias reclaman las clases presenciales, que fueron suspendidas temporalmente. Muestran preocupación por la salud mental y los aprendizajes de las infancias.

Forzar la cotidianidad de otros tiempos en plena situación de excepcionalidad, negar lo que sucede e insistir como si nada grave estuviera ocurriendo y no tolerar las frustraciones, que impone esta nueva realidad, no colaboran con la salud mental de las niñas y los niños.

Enseñarles que las nuevas normas de convivencia y cuidado pueden no cumplirse, y que un puñado de jueces puede tomar decisiones, que no les corresponden y para las cuales nadie los ha elegido, no constituyen ningún aprendizaje valioso.

Mostrarnos insensibles o sentirnos ajenos/as ante el dolor de tantas personas, que han perdido un afecto o familiar, es una enseñanza que promueve la indiferencia y la crueldad.

No les estamos enseñando lo primordial, que la vida es el bien más preciado y que siempre debemos cuidarnos en comunidad. Es más, les estamos enseñando todo lo contrario a lo que aprenden en la escuela. Allí aprenden que una República es una forma de gobierno a cargo de un Jefe de Estado, elegido por voto popular durante un período de tiempo limitado, para representar los intereses de la ciudadanía.

No estamos cuidando a las niñas y los niños. Tampoco les estamos enseñando nada bueno. Es una pena. Un día lo lamentaremos.

*Fernanda Felice es fonoaudióloga, docente de la Facultad de Ciencias Médicas (UNR) y autora de El tiempo de ser niñas y niños y Cuentos desobedientes para cuidar a las infancias (Laborde Editor)

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