El rojinegro no da pie con bola en ninguna de las competencias que lo toca disputar: casi afuera de la Sudamericana, ahora se despidió de la Copa Argentina, tras perder 1 a 0 ante Sarmiento de Junín, en 16avos de final, en el estadio Único de San Nicolás. Benjamín Borassi anotó el gol del triunfo. Cristian Lema y Julián Fernández se fueron expulsados.

El equipo dirigido por Germán Burgos no hace pie en ninguno de los campeonatos que le tocó afrontar en el semestre. No tuvo ni chances en la Copa de la Liga Profesional, en la Copa Sudamericana solo un milagro le permitirá seguir con vida, y la nueva frustración se dio en la Copa Argentina, eliminado en manos del Verde de Junín.

El partido era parejo en el inicio, con mucha movilidad y con llegadas en ambos arcos. Más allá de las imprecisiones que padecían los dos, el encuentro tenía dinámica e intensidad. Yair Arismendi avisó para Sarmiento con un remate que Alan Aguerre desvió con sus piernas, mientras que Jonathan Cristaldo respondió con un disparo similar –aunque antes debió sacarse dos marcas de encima– pero encontró bien parado al arquero Manuel Vicentini.

Después tuvo la suya Ignacio Scocco a través de un tiro libre en el borde del área grande. Nacho, de flojo partido, le pegó fuerte al palo del arquero, que no se movió de su lugar y alcanzó a rechazarla tras una linda volada.

El partido se rompió a diez minutos del final de ese primer tiempo, con un gol que vino desde el banco. Es que hacía poco que Benjamín Borasi había reemplazado al lesionado Gabriel Alanís, cuando a los 35’ le ganó la posición a un confiado Cristian Lema, y sin ángulo colocó la pelota por el único lugar posible, entre el cuerpo de Aguerre y el palo.

Ese no iba a ser el único error del alto zaguero rojinegro, que a los 10’ del segundo tiempo, fue expulsado por doble amarilla. A la Lepra todo se le hacía muy cuesta arriba, y Sarmiento tuvo sus chances para liquidar. Más difícil aún se le hizo cuando a los 36’ también vio la roja (directa, en este caso) Julián Fernández, por una fuerte patada.

Borasi, cuyo ingreso imprevisto cambió el partido, falló dos posibilidades en una misma jugada, en la que primero se la tapó Aguerre en el mano a mano, y en el rebote Milton Leyendeker le ahogó el grito al despejar en la línea.

Los del Mono Burgos no tuvieron respuestas ante la adversidad. Le faltó juego colectivo, y los innumerables cambios de un partido a otro (e incluso de un tiempo a otro) ponen de manifiesto la disconformidad con el funcionamiento de su equipo, que se despidió temprano del torneo local, que no depende de sí en la Sudamericana, y que ahora también se fue rápido del certamen federal.

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