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Asumió el presidente de Ecuador, Guillermo Lasso, y en su discurso ante el Parlamento dejó claro que quiere alinearse con la Alianza del Pacífico para promover el libre comercio, las privatizaciones y una relación privilegiada con EEUU.

“Es un momento de renovación, porque el nuevo gobierno tiene ante sí la responsabilidad de liderarlos hacia un nuevo siglo de republicanismo ecuatoriano”, dijo el presidente de Ecuador Guillermo Lasso en su discurso de asunción ante el Parlamento. El mandatario recordó que el 24 de mayo se conmemora la Batalla de Pichincha, fundamental para la independencia, y relacionó esa victoria con “el inicio de la vida republicana en Ecuador”.

La batalla de Pichincha ocurrió el 24 de mayo de 1822 en las faldas del volcán homónimo, cerca de la ciudad de Quito. La contienda se dio en el contexto de las Guerras de Independencia contra España.

Las tropas independentistas estaban bajo el mando del mariscal venezolano Antonio José de Sucre y en el ejército realista estaba al frente el comandante Melchor Aymerich. La derrota de las fuerzas españolas condujo a la liberación de Quito.

El tiempo y sus acciones de gobierno acaso aclaren y desambigüen cómo concibe el banquero y millonario este concepto “la República”, últimamente tan utilizado con significados muy diferentes que se van adecuando para cada ocasión.

También el tiempo dirá si es posible imaginar, o siquiera concebir dentro de un mismo discurso, las palabras de Lasso (y sobre todo su historia y carrera política), con la referencia a Sucre, máximo prócer del Ecuador y compañero de armas de Simón Bolívar, cuyo nombre ha vuelto a surcar estas tierras en las últimas décadas.

“¡Soldados!, de los esfuerzos de hoy depende la suerte de América del Sur; otro día de gloria va a coronar vuestra admirable constancia. ¡Soldados!: ¡Viva el Libertador! ¡Viva Bolívar, Salvador del Perú!”, arengó Sucre a sus soldados antes de la batalla de Ayacucho, que fue decisiva en el proceso emancipador a partir de la efectiva unidad latinoamericana y en la que lucharon codo a codo oficiales de Venezuela, Colombia, Ecuador, Panamá, Argentina, Perú, Bolivia, Paraguay, Chile, Uruguay, Guatemala y México.

“La batalla de Ayacucho es la cumbre de la gloria americana, y la obra del general Sucre. La disposición de ella ha sido perfecta, y su ejecución divina. Las generaciones venideras esperan la victoria de Ayacucho para bendecirla y contemplarla sentada en el trono de la libertad, dictando a los americanos el ejercicio de sus derechos, y el imperio sagrado de la naturaleza”, escribió Bolívar en su obra de 1825, Resumen Sucinto de la Vida del General Sucre.

Y son esas “generaciones venideras” las que hoy escuchan el discurso de Lasso. Sería muy interesante analizar si lo hacen “sentados en el trono de la libertad y dictando a los americanos el ejercicio de sus derechos” o bien apoyando las asentaderas en sitios más modestos y, sobre todo, preguntarse sobre los derechos y la unidad continental.

Lasso aseguró que “en el tiempo más corto posible” Ecuador intentará formar parte de la Alianza del Pacífico (formada por Chile, Colombia, Perú y México). Resulta hoy muy difícil relacionar los ideales de los Libertadores de América y sus luchas por la integridad regional con esta iniciativa dedicada a promover el libre mercado, el neoliberalismo, el alineamiento incondicional con EEUU y el acoso al proyecto bolivariano de Venezuela.  

El presidente de Ecuador ya dio sus primeros pasos para hacer de EEUU su principal socio comercial. Nombró como canciller al diplomático Mauricio Montalvo, quien estuvo al frente de la embajada ecuatoriana en Australia hasta el 10 de mayo. Y a Simón Cueva, economista y ex representante del FMI en Bolivia, como nuevo ministro de Economía y Finanzas.

Al frente del ministerio de Energía y Minería designó a Roberto Salas, empresario de un conglomerado agroindustrial e inmobiliario privado sin experiencia en el sector petrolero. La idea es aumentar las exportaciones de petróleo (un ingreso clave para Ecuador), impulsar la minería, privatizar todo lo que se pueda y entregar a la iniciativa privada lo que hoy maneja el Estado.

“El modelo empresarial-neoliberal que siguió Lenín Moreno, que revivió porque regía en los años 80 y 90 en Ecuador, agravó no solo las condiciones de vida y trabajo de una amplia población, sino la misma economía porque no se articuló un tipo de políticas que incluso permitan el fomento privado. Los dineros salieron fuera del país para esconderse en paraísos fiscales y no existieron inversiones en Ecuador”, explicó el historiador Juan Paz y Miño en declaraciones a Página 12 en una nota publicada bajo la firma de Guido Vasallo.

Hombre de acción con 49 empresas fantasma

“Los ecuatorianos me conocen como un hombre de acción, saben que mido todo por los resultados que muestra la realidad. Porque sólo esta nos revela si hemos tenido el coraje de poner en práctica aquella tarea que nos encargaron los fundadores de nuestro Estado”, dijo Lasso en su primer discurso como presidente.

Un breve repaso por su carrera lo confirma como “hombre de acción” y deja en claro, además, a favor de quiénes se ejecutaron esas acciones. En cuanto a la tarea que encargaron Sucre o Bolívar, resulta difícil encontrar relación alguna con la carrera empresarial y política de Lasso, hombre de las grandes corporaciones, el Opus Dei y el Imperio.

Lasso siempre actuó como fiel servidor de los poderes económicos más concentrados Además, al mismo tiempo, se las arregló para no dejar de lado sus negocios privados, los de sus familiares y amigos.

Impune evasor, Lasso apareció en los Panamá Papers y posee 49 empresas fantasmas en el exterior. Durante la crisis de 1999, mientras buena parte del pueblo de Ecuador sufría hambre y desocupación, Lasso multiplicó su fortuna a costa de la desgracia de las grandes mayorías: de poseer un millón de dólares pasó a acumular 31 millones.

En 1984, Lasso se desempeñó como vicepresidente de la filial de Coca-Cola. En 2017 un informe de la Superintendencia de Bancos de Panamá, al que tuvo acceso el diario argentino Página 12, reveló que Lasso está asociado a 49 empresas offshore en paraísos fiscales y que entre 1999 y 2000 aumentó su riqueza en 30 millones de dólares.

La nota de Página 12, firmada por Cynthia García, se publicó el 15 de marzo de 2017 y se titula “Lasso, el magnate de las offshore”. La investigación da cuenta de que el banquero dueño del Banco de Guayaquil intentó emprolijar su patrimonio antes de las elecciones. Pero aclara que “dejó huellas en los paraísos fiscales de Panamá, Caimán y Delaware con 49 empresas offshore con nombres de fantasía que ocultan su identidad y la de familiares”.

Fundó en 2012 el Movimiento CREO, liberal, conservador y de derecha, y ya había sido candidato a presidente en las elecciones de 2013, en las que perdió ante Rafael Correa, y en las de 2017, en las que ganó Lenín Moreno. El candidato se presentó esta vez a partir de una alianza entre CREO y el Partido Social Cristiano.

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