trabajo infantil

 

El incremento del trabajo infantil es una de las consecuencias inmediatas de la exclusión educativa ocasionada por la pandemia. Esta es una de las principales advertencias del Informe sobre el impacto de la pandemia en el trabajo infantil y educación en países de Sudamérica, de la Marcha Global contra el Trabajo Infantil. También de un estudio conjunto de la Organización Internacional del Trabajo y Unicef, donde se remarca que a nivel mundial 160 millones de niñas, niños y adolescentes trabajan.

El estudio de la Marcha Global alerta que cada vez más niñas, niños y adolescentes deben trabajar al ser excluidos de la escuela, dada la crisis sanitaria. También se mencionan “los cambios en la asignación del tiempo y funciones entre los miembros del hogar” y “el incremento del trabajo doméstico no remunerado e intensivo de niñas y adolescentes mujeres, que no es captada en las estadísticas”.

El informe señala que “en todo el mundo la crisis empuja a trabajar a niñas, niños y adolescentes, y a quienes ya trabajaban hacerlo más tiempo y en situaciones más difíciles”. Y que por primera vez en 20 años se registra un retroceso respecto de los avances globales en reducción del trabajo infantil. Este panorama se replica en la región de América del Sur.

Entre otras recomendaciones, la Marcha Global propone asumir medidas urgentes tales como identificar y retirar a niñas, niños y adolescentes del trabajo infantil, implementar estrategias para el retorno de quienes fueron excluidos del sistema eduactivo. Además de combatir la pobreza, extender programas de protección y dar mayor financiamiento a la educación y a los sistemas de monitoreo que permitan dimensionar el problema.

Los datos fueron expuestos por Isaac Ruiz, investigador del Centro de Estudios Sociales y Publicaciones (CESIP) de Perú, durante el conversatorio realizado el miércoles 9 pasado, a propósito de conmemorarse este sábado 12 de junio el Día Mundial contra el Trabajo Infantil. La charla virtual se llamó Trabajo infantil y educación en pandemia: análisis, críticas y desafíos en el Año Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil. El estudio reúne informes de la Argentina, Chile, Brasil, Colombia, Ecuador, Paraguay y Perú.

De ese conversatorio virtual -organizado por la Marcha Global- participaron también Valentina Ruiz, quien forma parte de la Agrupación Infantil y Juvenil de Corporación Opción (Chile); Maró Guerrero, directora de Desarrollo y Autogestión Argentina; Andreza Ortigoza, representante de la Fundación Dequeni de Paraguay y Marcela Browne, de la Campaña Argentina por el Derecho a la Educación. La charla virtual estuvo coordinada por Tânia Dornellas del Foro Nacional de Brasil para la Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil (FNPETI).

“Para sobrevivir a esta crisis sanitaria, muchas familias se vieron obligadas a involucrar a niños, niñas y adolescentes en el trabajo, en respuesta a las dificultades que se han presentado a nivel educacional. Hoy es más fácil para algunos atender necesidades financieras antes que los estudios, lo que se trasformará en un círculo vicioso para el futuro”, destacó entre otras ideas Valentina Ruiz.

A su vez, Maró Guerrero recordó que “la educación es una de las mejores herramientas para combatir y prevenir el trabajo infantil”. Además de señalar que en este año, como Marcha Global, se propusieron “una agenda en tres líneas para lograr mayor compromiso en esta coyuntura frente al trabajo infantil: mayor inversión y acción de los gobiernos, reforzar acciones de sensibilización y dar mayor participación y escuchar la voz de niñas, niños y adolescentes”.

Isaac Ruiz también reveló al desarrollar el informe de la Marcha Global cómo la pandemia profundizó las desigualdades sociales ya existentes en la región, impactando fuertemente en los factores causales del trabajo infantil, como la pobreza, el desempleo y la exclusión educativa, entre otros.

El impacto en la educación a raíz del aumento de la brecha digital, -explicó el investigador peruano- también fue un tema a profundizar. En la región se estima que, mientras en zonas urbanas el acceso a internet es de un 67%, en los territorios rurales esta cifra desciende a 23%. Este y otros factores relacionados al Covid-19, dejaron a más de 3,1 millones de niños, niñas y adolescentes fuera del sistema escolar.

Por su parte, Andreza Ortigoza subrayó que este escenario “nos insta como ciudadanía a desnaturalizar el trabajo infantil y a que juntos trabajemos porque la inversión en niñez y en educación sea realmente buena en cantidad, así como en calidad”.

Uno de los problemas más graves en torno al trabajo infantil es la “naturalización” del mismo (“ayuda a la familia”, “no está en la calle”, “aprende de chiquito”, algunas de las frases más escuchadas para justificar la explotación de las infancias).

En términos de oportunidades, Marcela Browne mencionó la necesidad de ahondar de manera integral en las problemáticas de educación, salud y trabajo.

Por otro lado, en Argentina se estima que el 10% de niñas, niños y adolescentes de 5 a 15 años realiza algún tipo de trabajo: la cifra asciende al 19,8% cuando se trata de áreas rurales (Aldeas Infantiles SOS Argentina, 2020).

A nivel mundial

El número de niños en situación de trabajo infantil se eleva actualmente a 160 millones en todo el mundo, tras un aumento de 8,4 millones en los últimos cuatro años, y varios millones de niños más se encuentran en situación de riesgo debido a los efectos de la Covid-19, según se desprende de los resultados de un nuevo informe conjunto de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y Unicef.

En el informe Trabajo infantil: Estimaciones mundiales 2020, tendencias y el camino a seguir, se pone de relieve que los avances para erradicar el trabajo infantil se han estancado por primera vez desde hace 20 años, y que se ha invertido la tendencia a la baja que existía previamente.

También se destaca un aumento sustancial de la cantidad de niños de 5 a 11 años en situación de trabajo infantil, y que actualmente representan algo más de la mitad de todos los casos de trabajo infantil a escala mundial. El número de niños de 5 a 17 años que realizan trabajos peligrosos, es decir todo trabajo que es susceptible de dañar su salud, seguridad o moral, ha aumentado en 6,5 millones desde 2016, hasta alcanzar 79 millones.

En el informe se advierte de que, a escala mundial, nueve millones de niños más corren el riesgo de ser víctimas del trabajo infantil como consecuencia de la pandemia para finales de 2022. Un modelo de simulación ha puesto de manifiesto que esa cifra podría aumentar a 46 millones en el caso de que no dispongan de cobertura de protección social esencial.

Las nuevas crisis económicas y el cierre de centros educativos como consecuencia de la pandemia de la Covid-19 pueden conllevar que los niños que ya se encuentran en situación de trabajo infantil trabajen más horas o en peores condiciones, al tiempo que muchos otros podrían caer en las peores formas de trabajo infantil debido a la pérdida de empleo e ingresos de las familias vulnerables.

Entre las principales conclusiones del informe se resalta:

.El sector agrícola representa el 70 por ciento de los niños en situación de trabajo infantil (112 millones), seguido por el sector de los servicios con un 20 por ciento (31,4 millones) y el sector de la industria con 10 por ciento (16,5 millones).

.Casi el 28 por ciento de los niños de 5 a 11 años y el 35 por ciento de los niños de 12 a 14 años en situación de trabajo infantil no están escolarizados.

.El trabajo infantil es más frecuente entre los niños que entre las niñas, independientemente de la edad. Si se tienen en cuenta las tareas domésticas realizadas por 21 horas o más a la semana, la brecha de género se reduce.

.El trabajo infantil en zonas rurales (14 por ciento) es casi tres veces más frecuente que en zonas urbanas (5 por ciento).

Año internacional

La Organización de Naciones Unidas declaró al 2021 Año Internacional para Eliminación del Trabajo Infantil, con el compromiso de los Estados miembros de tomar medidas y ejecutar acciones que prevengan, concienticen, sensibilicen y pongan fin al trabajo infantil.

En 2002, la Organización Internacional del Trabajo estableció el 12 de junio como el Día Mundial contra el Trabajo Infantil como forma de poner de manifiesto la gravísima situación de los niños víctimas de esta realidad.

La Marcha Global contra el Trabajo Infantil es una red mundial de organizaciones de la sociedad civil, sindicatos y otras instituciones que tienen como misión trabajar para asegurar que todas las niñas, niños y adolescentes puedan disfrutar de todos sus derechos. Como movimiento nace en 1998, con una marcha de 80 mil km que cruzó 103 países y que reunió a miles de personas que se manifestaron juntos para sensibilizar y erradicar el trabajo infantil.

Una de las consignas permanentes desde aquella marcha histórica es la de “¡Ninguna herramienta en manos pequeñas, queremos libros, queremos juguetes!” Ese fue el lema que sacudió al mundo en 1998 y que sigue en pie.

 

Fuentes: Opción por los derechos de las niñas y los niños (opcion.cl), Campaña Latinoamericana por el Derecho a la Educación (Clade), Marcha Global contra el Trabajo Infantil (globalmarch.org) y la OIT (ilo.org).

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