La flamante titular de la cartera de Igualdad, Género y Diversidad repasó los desafíos de un área de gestión que crece en jerarquización. Ley Micaela, presupuesto con perspectiva y la relación con un movimiento feminista que no para de marcar rumbos.

Celia Arena tenía 18 años cuando empezó a militar. Recién arrancaba los estudios universitarios y formó parte del Centro de Estudiantes de la Universidad Nacional del Litoral, en ese momento presidido por Omar Perotti. “Son muchos años de compartir militancia. De ninguna manera nos imaginábamos en ese momento estar gobernando la provincia”, dice ahora. Arena tiene 56, nació en Sastre, vivió en San Justo y reconoce a la capital provincial como su ciudad. Desde ahí, está al frente del Ministerio de Igualdad, Género y Diversidad en la provincia de Santa Fe, un recién formalizada el jueves pasado, tras ser aprobada por el poder legislativo provincial. Además, forma parte de Hacemos Santa Fe, un espacio político recientemente lanzado y que tiene al frente al gobernador Perotti. 

Para Arena, la construcción política “es una herramienta de transformación para mejorar la vida de las personas”. “Yo lo vivo así. Una expresión de amor por la otra, el otro, le otre”, dice. “Yo empecé a militar en política a mis 18, en 1983, un momento muy fuerte de nuestra historia, y empecé a militar en el peronismo. Siempre me preguntan sobre mi relación con el feminismo y la verdad es que son cosas que fueron siempre a la par, porque para mí el peronismo es disruptivo, es lo que alienta la búsqueda de la igualdad, de la amplitud de derechos. Nunca pude separar feminismo de peronismo”, sostiene en diálogo con El Eslabón

La ministra forma parte de una generación de mujeres que empiezan a ocupar lugares que antes no estaban. Abren puertas, representan gestiones que se ganaron en la calle, y sobre todo responden a esa militancia que las puso ahí. “Yo creo que todas las mujeres que estamos en espacios de decisión ahora y siempre tenemos esa responsabilidad de ir abriendo puertas”, remarca. Para ella, lo mejor de su cargo es que se trata de un logro colectivo. “Por supuesto que siento orgullo de que sea en un gobierno peronista, y me parece que la decisión política del gobernador fue fundamental, pero el logro de estos ministerios es colectivo, es de muchas mujeres que vienen militando desde hace mucho tiempo en el feminismo y en sus organizaciones. Es una gran alegría y sobre todo una gran responsabilidad ir dándole institucionalidad a las políticas de género y diversidad para que sean realmente transformadoras”. 

Foto: Prensa Gobernación

—A lo largo de tu carrera ocupaste distintos cargos, de gestión y legislativos. Asumiste en un momento en que la secretaría –ahora ministerio– iba a recibir muchas demandas. ¿Aceptaste enseguida? 

—Una de las cosas que me gusta de la política y la militancia es que son todo terreno. Así veo las gestiones. La última vez que yo estuve en un ejecutivo provincial fui Directora del Menor, la Mujer y la Familia. Era principios de los 2000 y fue la primera vez que hubo un área de mujer en la gestión provincial. Entonces, si una mira para atrás, ve que evidentemente fue muy intensa la presencia del movimiento de mujeres y organizaciones feministas, porque de eso pasamos a tener un ministerio. Siempre crecimos en presencia institucional. Ojalá llegue el momento en que estas áreas no existan, pero mientras tanto hay mucho por trabajar.

—Hay una idea de que no es necesario un ministerio, sino que las políticas de género y diversidad deben ser transversales. 

—Y sí, la mirada tiene que ser transversal. Desde el inicio nos planteamos la gestión en tres claves. Primero, la institucionalidad. Porque para transversalizar necesitas institucionalizar determinadas políticas, darle lugar en la institución. En ese sentido, yo hago mención en darle importancia al presupuesto con perspectiva de género, porque es poner en el centro de la gestión las cuestiones de la igualdad a nivel institucional y permanente. Por otro lado, la transversalidad de las políticas. Tener un ministerio nos permite poner políticas en un plano de igualdad para poder articular en el mismo nivel sin tanta burocracia. Te decía que tenemos el presupuesto, bueno, son trece programas de ocho ministerios distintos, con la posibilidad de que podamos evaluar cómo impactan esas políticas y el presupuesto asignado en la reducción de las brechas de desigualdad. Y la otra clave con la que trabajamos es la de la territorialización de las políticas. No hay políticas enlatadas, sino programas, líneas de trabajo, de acción y articulación entre organizaciones y gobiernos locales, sobre todo teniendo en cuenta que es una provincia muy grande y diversa, entonces territorializar me parece muy importante. Todo eso se puede hacer porque tenemos un lugar institucional. 

—¿Cuál es la principal preocupación del Ministerio?  

—Esencialmente, y en primer lugar, el abordaje y la lucha contra la violencia de género. Ese es un tema que para este gobierno es central. Desde el año pasado trabajamos en una mesa interinstitucional, porque esto demanda un trabajo articulado con ministerios como Seguridad, Justicia y Gobierno, Educación e incluso el Poder Judicial. Es un tema en el que venimos trabajando intensamente, con la convicción de que no sirve si a la par no trabajamos sobre las desigualdades estructurales que están en la base de esos espirales de violencia y que desde lo institucional tenemos la responsabilidad de apuntar a que no existan más. Por eso, a la par trabajamos muchas cuestiones, en la mayoría de los casos articulando con otros ministerios, que tienen que ver con la autonomía económica de las mujeres y con entender que hay un tema muy importante que la pandemia puso en primer plano, que es el tema de las tareas de cuidado. La sobrecarga de las mujeres impacta negativamente en los territorios, no solamente los laborales sino en los proyectos de vida de las mujeres. Esas son las cuestiones que trabajamos a través de los diferentes programas que tenemos: ver dónde podemos construir políticas específicas que ayuden en la reducción de brechas de desigualdad. 

—¿Y cómo es la relación de ese trabajo con los otros ministerios e incluso con el gobernador?

—Excelente. Para el gobernador y para el gobierno la lucha contra la violencia y las desigualdades es central. Es así, y por eso podemos llevar adelante las líneas de trabajo. Si no hubiera una convicción, no podríamos avanzar. Hay otra cuestión importante y es la Ley Micaela. Su instrumentación, para nosotras y para el gobierno, es una bandera muy importante. No lo entendimos como una cuestión formal de hacer un curso, sino como una cuestión de interpelación a nuestras propias prácticas para que eso nos permita ver que las decisiones que tomamos desde el ámbito de lo público y de cualquier lugar que tengamos, pueden contribuir a una sociedad sin violencia por razones de género y una sociedad sin brecha de desigualdad. Micaela, para nosotros, es fundamental en clave de perspectiva de derechos humanos. Es de los hechos más importantes en políticas públicas de género, producto de una enorma tarea de Yuyo y Andrea, los padres de Micaela, y también de la movilización popular feminista. Lo entendemos así y por eso le damos tanta importancia a su mirada de derechos humanos desde una matriz no punitivista. Lo que vamos recogiendo de la capacitación es maravilloso, porque muchas personas por primera vez debaten sobre estos temas y salen cosas muy fuertes. 

—Cuando se armó el gabinete en 2019 había mucha expectativa respecto a quién iba a ocupar el cargo que finalmente ocupaste vos y a su mirada respecto a la legalización del aborto. Finalmente te tocó ser funcionaria con la sanción de la interrupción voluntaria del embarazo. ¿Cómo lo tomaste siendo militante y funcionaria, y cómo lo vienen trabajando desde tu área?  

—La aprobación de la ley fue otro logro colectivo muy fuerte, ¿no? Y Santa Fe fue la primera provincia que adhirió por decreto del gobernador al protocolo de implementación de IVE. Es una cuestión de política pública de salud y venimos trabajando en el consejo que se creó en el Ministerio de Salud para la implementación tanto de la IVE como de la ley de los mil días, y está ahí el compromiso de trabajar y profundizar en este sentido. 

—¿Esperas que este año se apruebe la ESI en la provincia?

—Es muy necesaria, y entiendo que se va a discutir y aprobar este año. Estamos trabajando con el Ministerio de Educación en algunas cuestiones concretas, como los espacios educativos para personas de la diversidad, apuntando a también a que todos los espacios sean inclusivos. Lo que permite realmente desandar, prevenir y garantizar derechos es una instrumentación clara de la Educación Sexual Integral en todos los niveles, por eso entendemos que es fundamental la sanción de la ley. 

—Hace pocas semanas se lanzó el espacio Hacemos Santa Fe, ¿qué creés que puede aportar este espacio al peronismo? 

—Es una cuestión de darle formalidad a algo que hace tiempo venimos trabajando. Somos un grupo de militantes que venimos trabajando en conjunto desde hace tiempo y que busca consolidar un espíritu de hacer política, reconociendo el liderazgo político de Omar Perotti más allá de su lugar como gobernador. Muchas personas y espacios lo ven así, nosotros planteamos la identificación con una forma de gestionar colectiva y muy territorial. El ánimo de este espacio es pensar desde el territorio. Para mí, es importante todo lo que tenga que ver con la construcción política, creo que es muy importante.

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