“Los jóvenes sueñan con ser abogados, médicos, con estudiar”, dice categórica la educadora María de los Ángeles   Menna, invitada a opinar sobre los dichos de la precandidata a senadora nacional por Juntos por el Cambio Carolina Losada, quien aseguró que en Santa Fe “los chicos sueñan y desean ser sicarios o soldaditos”. Menna alerta sobre la peligrosidad de estos discursos, que estigmatizan y condenan a los sectores más empobrecidos de la sociedad.

María de los Ángeles Menna es maestra, antropóloga, dicta clases en diferentes profesorados de la Universidad Autónoma de Entre Ríos (Uader) e integra los Equipos Socioeducativos del Ministerio de Educación de Santa Fe. Por su trabajo en distintos ámbitos y territorios, conoce de la presencia y la gravedad de la problemática de la droga y las violencias que acarrea. 

“He hablado con familias ligadas al narcomenudeo, donde los chicos te dicen «Yo quiero ser abogado, yo quiero ser médico, yo quiero estudiar». Y las madres hacen un esfuerzo terrible para sacarlos del barrio, para que no queden entrampados en la lógica del narcomenudeo”, dice Menna sobre la experiencia que le da su oficio de educadora. Por eso insiste en subrayar la peligrosidad y liviandad de las afirmaciones como las que sostiene Losada.

“Tuve que buscar quién era”, admite la antropóloga sobre la periodista de A24 y de América radicada en Buenos Aires y que volvió a su provincia de origen para postularse como precandidata al cargo de senadora nacional por Santa Fe, por Juntos por el Cambio. Los dichos de Losada –señala Menna– responden a “un modo de construir que tiene este espacio político. Son muy hábiles en el manejo de la opinión pública, porque todas sus propuestas están vacías de contenido, pero se asientan en el sentido común y en preocupaciones de la gente”.

La problemática de la droga y el consumo en la juventud es una preocupación de la comunidad. “Forma parte de las problemáticas que nos atraviesan y sobre las que todos los poderes deberían estar trabajando desde una mirada multisectorial, colectiva y comunitaria”, expresa la profesora.

La mirada compleja y colectiva sobre estas preocupaciones sociales es lo ausente en el discurso de Losada y el espacio que representa. Menna analiza que las declaraciones públicas de la precandidata “tienen muchas aristas de peligrosidad”. Por un lado, aparecen los estigmas sobre los jóvenes en general y, en particular, sobre los jóvenes pobres. “Además de anclar en una provincia y en ciertas zonas geográficas de algunas ciudades, cuando sabemos que no es así”, apunta la antropóloga. 

La otra cara para analizar –agrega– es la superficialidad con que se hacen esos señalamientos: “Está muy bien que se tome la problemática desde la política, pero no con esa liviandad, sin pensar en el trabajo que se viene haciendo desde hace tantos años”.

Y una vez más antepone otra perspectiva de la juventud que habita los barrios más empobrecidos. “Nosotros, que venimos trabajando con esos sectores sociales, con el dolor de la gente, podemos asegurar que los jóvenes sueñan con ser abogados, médicos, con estar en otro lugar de la sociedad”, muy diferente a estos discursos que los conmina a la violencia como única salida.

Pelea desigual

Hace varios años, cuando el narcomenudeo asomaba en los barrios de Rosario, una directora de escuela secundaria alertaba sobre la pelea desigual y permanente que daban a diario: convencer a las y los estudiantes que estudiar vale la pena siempre, que permite soñar otros futuros, al tiempo que en la puerta del establecimiento se paraban en grandes motos otros jóvenes contraofertando una “salida rápida y con dinero” a través de la distribución de droga.

Un testimonio como tantos otros que marcan los esfuerzos irrenunciables de las comunidades educativas para sostener a las chicas y chicos en las aulas. La educadora María de los Ángeles Menna reconoce lo terrible que estas problemáticas y las violencias tienen en el sistema educativo; y por eso también lo negativo que resultan las afirmaciones públicas como las de Losada. “La escuela no es una isla en la sociedad, es un espacio construido en lo social que se entrama con la vida comunitaria”, expresa Menna, a modo de llamado de atención y de cuidado hacia estas instituciones. 

Habla entonces de la responsabilidad que las personas adultas tienen respecto de las y los jóvenes. “Nosotros somos los responsables de darles la bienvenida a las nuevas generaciones. Entonces el banquete, la mesa servida la ponemos nosotros, que somos los responsables de pensar que tenemos que ofrecerles otras oportunidades de vida, otros futuros que corran las fronteras de lo posible”, dice.

“Y la docencia, en particular –agrega–, siempre tiene que defender esa apuesta a un futuro mejor, a sostener la esperanza”. La afirmación la hace para remarcar lo peligroso de los dichos que se instalan desde el no poder, de no ofrecer otras salidas.

Otro punto que asegura Menna es clave desentrañar de esos discursos de sentido común sobre la problemática de la droga es el de considerar que sólo golpea a los jóvenes de los barrios empobrecidos: “El consumo de droga atraviesa a toda la sociedad, no nos podemos hacer los distraídos. Es una problemática que existe también en las escuelas más céntricas, más allá de que se visibilice o no”. 

Además de considerar que la salida no puede pensarse siempre en términos punitivos y judicializables. “Tiene que ser en términos de pensar la vida en común, de manera colectiva, de cómo un joven se siente o no parte de la sociedad para pensar el futuro”, afirma Menna.

En línea con Vidal

“¿Es de equidad que durante años hayamos poblado la provincia de Buenos Aires de universidades públicas cuando todos los que estamos acá sabemos que nadie que nace en la pobreza en la Argentina hoy llega a la universidad?”. La pregunta la hacía en un discurso público la ex gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, en mayo de 2018. Fue en uno de los tradicionales almuerzos organizados por el Rotary Club de la Ciudad de Buenos Aires. Un discurso emparentado con los dichos de la precandidata al Senado nacional por Santa Fe, por la estigmatizante mirada sobre los sectores más pobres que señala Menna. 

La profesora asegura que “es una manera de construir agenda”, de “tomar las problemáticas de la sociedad desde la superficie”, y de pensar en salidas individuales en lugar de colectivas y comunitarias. 

“En casi todos los profesorados en los que trabajo –comparte Menna– hay una población de gente muy humilde que llega a la formación docente con una esperanza enorme por otro mundo posible. Por eso lo más terrible de estos discursos, como el de Vidal y Losada, es que van mellando esa posibilidad; desde la construcción del estigma van coartando la posibilidad de que las nuevas generaciones se piensen en otro lugar”. 

Para la educadora, este tipo de declaraciones sobre la juventud y la pobreza conlleva “una irresponsabilidad muy grande”, por provenir de quienes participan de espacios de gobierno o de quienes se proponen para ejercer un cargo de representación. “Si te postulás para un lugar político hay algo de la construcción de sociedad que está en juego. Quizás sea irresponsabilidad, quizás sea posicionamiento ideológico político”. 

La mirada de María de los Ángeles Menna invita a interpelar todos los estigmas que hay alrededor de las y los jóvenes. “Si lo hacemos, ahí vamos a descubrir otra cosa: una juventud más esperanzada, muy crítica, muy enojada con los adultos” que no les abren otras puertas y oportunidades.

Fuente: El Eslabón

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