Club Recuerdos de Evita. Juventodes ofrece apoyo escolar

 

Integran Juventodes, reconocen en la participación una herramienta fundante para cambiar la realidad -y por qué no diseñar otros horizontes de vida- y lo hacen con acciones concretas. Una de ellas es ofrecer apoyo escolar y de paso colaborar con la recuperación de un espacio social, cultural y deportivo de barrio Villa Urquiza, cuyo nombre enaltece la tarea que realizan: Club Atlético Recuerdos de Evita.

Marcos Bomprezzi es estudiante de periodismo, Agustín Mandingorra de derecho, Maira Encina es maestra de grado, Adela Ramírez estudia el profesorado de nivel inicial y Azul Bomprezzi cursa el secundario, quien -igual que los demás- celebra formar parte Juventodes y poder colaborar también con el club.

Los sábados se encuentran en la sede de La Paz 5725, entre Pedro Lino Funes y Rouillón, para ofrecer desde las 15 hasta las 17, ayuda en las tareas escolares o sacar adelante los temas más difíciles de la primaria. Siempre siguiendo con los protocolos de rigor que impone la pandemia. Después, el encuentro se cierra con una taza de leche y unas ricas galletitas que siempre invita el club.

Una de esas tardes está Adela ayudando a Joaquín y Yair con lengua y ciencias sociales, “las materias más difíciles”, dirán estos chicos que cursan la escuela primaria en la Almirante Brown, mientras despliegan fotocopias e intercambian preguntas. Los dos coinciden que “es una ayuda” tener ese espacio para las tareas. Para Adela y sus compañeras y compañeros, la posibilidad de solidarizarse. El beneficio de estas acciones siempre es mutuo.

Club Recuerdos de Evita. Juventodes ofrece apoyo escolar
Acompañar a los chicos de la primaria, tarea de los encuentros de los sábados. Foto: Candela Robles.

Como docentes, Maira y Adela saben lo difícil de los días de pandemia para el tiempo escolar. Más en donde los recursos tecnológicos para conectarse con la escuela no abundan y toda ayuda es bienvenida. “Me trae estar aquí, los sábados, el hecho de que los chicos puedan acceder a un apoyo escolar, sé que los padres no pueden pagar” una clase particular, dice Adela.

Maira trabaja en dos primarias de la ciudad, conoce desde el terreno las posibilidades y límites de enseñar y aprender en burbujas, una semana presencial, otra a la distancia, “lo difícil de sostener la continuidad”. “Lo primero es entender cómo la pandemia atravesó a la educación, y cómo cuesta más en los lugares periféricos donde no llegan todas las herramientas”, dice a la vez que invita a otras compañeras a ser parte. “Es el inicio de algo”, convoca.

Juventud protagonista 

Club Recuerdos de Evita. Juventodes ofrece apoyo escolar.
Integrantes del Club Recuerdos de Evita, de Juventodes y chicos que asisten a clases de apoyo. Foto: Candela Robles.

Marcos y Agustín también integran el grupo de apoyo escolar impulsado por Juventodes. Hablan de los planes que tienen con el club, entre los que cuenta una gran colecta de alfajores, leche y golosinas, “lo que se pueda” para festejar el Día de la Niñez, el próximo 22 de agosto.

“En este club, como en otros tantos de los barrios, son los jóvenes quienes han asumido la tarea de recuperarlos, dada la pandemia” y que obligó a un cuidado mayor a las personas adultas, describe Marcos.

Entre esos jóvenes está Brian Cinzano, de 29 años, que vive frente al Recuerdos de Evita. Repasa la historia del club, que está intervenido desde 2007, que perdió la personería jurídica, y que ahora están esperando poder concretar la asamblea reglamentaria para recuperarla. Y que mientras tanto formaron una comisión de vecinas y vecinas para reunir más socias y socios. El primer paso de muchos otros proyectos.

“Yo vivo enfrente. Mi infancia la pasé acá. Hice el baby en el predio que tenemos aquí cerca (Riobamba al 6100). Mi abuelo estuvo en el buffet del club. Me crié acá, mis viejos también, tenemos un arraigo muy grande. Por eso cuando vimos lo que estaba sucediendo no dudamos y formamos una comisión con los vecinos”, nombra Brian las razones que lo llevan a involucrarse en la recuperación del espacio. Y destaca que el presidente del club, Raúl Pérez, fue quien inició este proceso para restablecerlo a pleno.

Hace poco festejaron el 68 aniversario de la fundación del lugar con un gran arroz con pollo para el barrio. Las raciones se entregaron en forma gratuita. Las actividades que organizan las promocionan también por las redes sociales de Facebook y de Instagram.

Actualmente, -se entusiasma Brian al contar- ofrecen distintas actividades deportivas y recreativas, entre ellas clases de folclore, de zumba, de crossfit y proyectan hacer de telas. “Estamos muy contentos. Se pintó, se hizo luminaria nueva abajo”, describe cómo van transformando el lugar. Los limita no contar con personería jurídica para poder recibir subsidios. Por eso la concreción de ese paso es clave. Y en ese recorrido de cosas hechas y por hacer, nombra la posibilidad de abrir las instalaciones también a iniciativas como la de Juventodes: “Todo suma aquí”.

El club se fundó en 1953, es todo un homenaje a la Abanderada de los humildes. “En 1953, Julio Albarracín, afiliado al Partido Justicialista y fanático de Boca, decidió fundar una institución deportiva en su barrio, en el oeste de la ciudad. En honor a esa mujer que le había transformado la realidad a millones de compatriotas, y para rendirle homenaje al club de sus amores (Boca Juniors), lo bautizó Club Atlético Recuerdos de Evita y le impregnó para siempre los azules y amarillos, combinando así sus pasiones políticas y futbolísticas”, escribe el periodista Facundo Paredes, en un artículo periodístico publicado el 28 de enero pasado, por Redacción Rosario.

Club Recuerdo de Evita
El Club Recuerdos de Evita, en Pedro Lino Funes y La Paz. Foto: Candela Robles.

El edificio del Recuerdo de Evita es imponente, abarca la esquina de La Paz y Pedro Lino Funes. En la planta baja está el buffet. Hay un grupo de vecinos pasando la tarde, muchos eligen la vereda, de cara al sol. En la planta alta -enorme y muy bien cuidada- está el espacio destinado a las actividades programadas. A la charla de ese sábado, se suman Oscar Zárate, un activo socio y vecino, y un rato antes, Mónica Aragón, que llega con las galletitas y a preparar la leche: “Vivo enfrente, mis hijos pasaron por el baby, mi esposo está en la comisión, y yo vengo a dar una mano”. En el medio de esas escenas, asoma el grupo de Juventodes con su propuesta de apoyo escolar. O más que eso: acercando un derecho donde hay una necesidad.

 

 

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