“En Rosario la boleta única es una papeleta inédita que mide medio metro, con 55 listas que se apilan y las vuelve ilegibles. El tiempo para leer los nombres de listas y candidatos, algo esperable en cualquier elección, es de al menos 5 minutos. Un tiempo imposible en una votación en medio de una pandemia”, se quejó el precandidato a concejal del PTS/ Frente de Izquierda Octavio Crivaro. “Esto significa que quien no sepa de manera anticipada en qué lugar se encuentra su candidato, porque no todos tienen millonarios recursos para la instalación, es muy difícil que lo encuentre en el cuarto (o caja) oscuro y pueda votarlo. ¡Ahora dicen que habrá hasta lupas para votar, lo que es toda una confesión de que hay un problema grande!”, planteó en una nota pública, el dirigente de izquierda.

“Vemos imprescindible no sólo elevar esta denuncia y alertar a la población sobre el problema, sino también develar quiénes son los beneficiados en este sistema y por qué es necesario rechazar y enfrentar estos mecanismos antidemocráticos. En medio de una crisis social sin precedentes en mucho tiempo, con una bronca creciente de amplios sectores frente a una casta política que disfruta de sus privilegios en Olivos o en la fiesta de Carrió en Córdoba, la elección de Rosario, con una boleta imposible, busca ser una historia con final anunciado”, señaló Crivaro.

Y agregó: “Lejos de una cuestión meramente técnica, esto constituye un grave problema político y es un mecanismo proscriptivo que puede hacer que el votante no logre elegir lo que quiere votar por un motivo sencillo: es verdaderamente complicado encontrar al candidato deseado en la boleta. Muchas de las listas corresponden a partidos tradicionales, que tienen numerosos precandidatos que ocupan buena parte de la boleta. Otras, son directamente inventos con caras que nunca vas a ver”.

Más adelante, reflexionó: “Se despolitiza todo debate de ideas: hay que votar a la cara conocida, por presencia previa en la TV y por presencia actual en miles de afiches millonarios. Porque, además, en la provincia de Santa Fe prácticamente no hay publicidad gratuita ni acceso igualitario a la cartelería, lo que hace que obviamente se impone el que tiene más fondos. Todo esto es impulsado por el gobernador Perotti y el intendente Pablo Javkin, que se benefician con este esquema”.

En este sentido, denunció un sistema restrictivo: “Al mismo tiempo que se configura esta elección con una boleta-jeroglífico con desigualdades de condiciones más que evidentes, el sistema electoral que ellos defienden, exige además un piso de 12 mil votos que hay que superar en las Paso para poder estar en las generales. Ese piso es fijo: no se mueve si vota el ciento por ciento de la población o si, en medio de una pandemia y de mucha bronca con la casta política, un sector decide no votar, como ya se vio que pasó en las elecciones de Salta, Jujuy y Misiones. Todo piso electoral es un mecanismo restrictivo. Pero un piso atado al padrón, cuando hay gente que decide no votar, cuando hay sectores exentos de sufragar, es ilegítimo y absurdo. Es superior más restrictivo incluso al de la ley nacional, que es un piso de votantes, no atado a un padrón”, apuntó Crivaro.

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