El escándalo que tuvo la suspensión del partido Brasil-Argentina resuena mientras el presidente del país vecino busca golpes de efecto en su camino sinuoso para voltear a la Corte Suprema, en medio del rechazo opositor.

El protagonismo del gobierno de Jair Bolsonaro en la suspensión del partido por cuestiones sanitarias porque supuestamente los argentinos provenientes de Londres mintieron en su declaración jurada al llegar a San Pablo le agrega un condimento al acto de la ultraderecha para derrocar a jueces de la Corte Suprema que prepara para este martes 7 de setiembre el propio jefe del Estado.

El show montado por la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa) en medio del partido, en cadena nacional prácticamente, coloca al gobierno de Bolsonaro como guardián de la ley y del orden, y nada menos que ante Argentina, el rival clásico que en julio le ganó la Copa América,  analiza Pablo Giuliano, corresponsal de Tálam en Brasil.

El martes, Bolsonaro y sus empresarios aliados esperan organizar manifestaciones masivas para pedir el cese de la corte, una inédita medida golpista que el mandatario llama “ruptura”.

El jefe de Anvisa puesto por Bolsonaro, el contraalmirante Antonio Barra Torres, es uno de los responsables por la reacción oficial ante la pandemia pero incluso el presidente Bolsonaro no cumple los protocolos, aglomerando a propósito y rechazando el uso de máscara.

“Yo tengo puesta la mejor vacuna, que fue haber tenido el virus, no voy a vacunarme hasta que lo haga el último brasileño”, suele repetir Bolsonaro, en el piso de su aprobación en las encuestas y que se perfila como derrotado ante Luiz Inácio Lula da Silva en 2022.

En Itú, ciudad vecina a San Pablo, hay una convención mundial de tiradores amateurs reunidos para participar el martes 7 de las manifestaciones masivas, que serán realizadas sin protocolos sanitarios. En Pernambuco, Bolsonaro participó este domingo de caravanas de motociclistas sin máscara y con aglomeración ante lo cual Anvisa no ha reparado. Anvisa obliga a cuarentena a pasajeros que estuvieron en los últimos 14 días en Reino Unido, India o Sudáfrica.

La falta a la normativa hecha por la AFA y la selección fue el ingreso de los ‘ingleses’ de la selección Emiliano Martínez, Emiliano Buendía, Giovani Lo Celso y Cristian Romero.

La selección llegó el viernes por la mañana desde Caracas y Anvisa, luego de hacer una serie de amenazas, apenas actúa a los 7 minutos del partido cuando el rating de TV Globo estaba disparado para ver Messi y Neymar otra vez frente a frente.

Algunos medios, entre ellos Clarín, dejaron trascender que el presidente brasileño quiso que el partido siguiera pero «su llamado llegó cuando los jugadores argentinos ya estaban en los camarines, con el partido suspendido, y la comunicación no resultó exitosa», publicaron.

Con la Policía Federal, que depende del Ministerio de Justicia, y la Anvisa, órgano del Poder Ejecutivo encargado de autorizar las vacunas contra el coronavirus, el Gobierno brasileño quiso mostrar que puede hasta frenar un partido de fútbol de la selección en pleno país del fútbol.

El escándalo, para los brasileños, sirve como parte del clima que se sentirá el 7 de septiembre, Día de la Independencia, en el cual Bolsonaro con su participación en actos en San Pablo y Brasilia buscará legitimidad para enfrentarse a la corte.

El Supremo Tribunal Federal lo investiga por atentar contra la democracia por denunciar falsamente un fraude electoral siendo preparado por la justicia electoral en su contra.

En tanto, el senador Flavio Bolsonaro, hijo del presidente de Brasil, afirmó que “Argentina debería ser severamente castigada” por permitir que jugaran el partido de las Eliminatorias Sudamericanas cuatro futbolistas que incumplieron la normativa federal de inmigración.

“La Policía Federal tiene que investigar quien no tomó medidas antes del partido y Argentina debería ser severamente castigada”, escribió el funcionario brasileño en Twitter después de la suspensión del juego en San Pablo.

“Los argentinos jugaron malas pasadas. Sabían que estaban infringiendo la ley brasileña, impidieron que Anvisa se fijara en ellos y, a la fuerza, subieron a 4 (jugadores) de Inglaterra”, justificó Flavio Bolsonaro en su cuenta que siguen 1,6 millones de usuarios.

Fuente: Télam

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