Noche de los Lápices

 

“Los Lápices seguimos escribiendo historia por una educación para todes”. Con esa consigna como bandera principal las y los estudiantes secundarios de Rosario marcharán este jueves para recordar el 45 aniversario de la llamada Noche de los Lápices. Se prevé que será una gran movilización estudiantil, en memoria de las víctimas del terrorismo de Estado, para que nadie quede afuera del derecho a educarse y por el voto joven.

La movida es convocada por la Federación de Estudiantes Secundarios de Rosario (Feser) junto a una multisectorial de organizaciones sociales, sindicales, de derechos humanos, pero principalmente estudiantiles. Está previsto que, a las 16, concentren en plaza San Martín (Dorrego y Santa Fe) para luego marchar hasta el Parque Nacional a la Bandera.

Nina, Manuel y Augusto son estudiantes de diferentes escuelas secundarias de la ciudad. Una de las preocupaciones principales que la y los llevan a ganar las calles este 16 -junto a la memoria- es la exclusión de adolescentes del sistema educativo, profundizada con la pandemia.

 

Volver a las calles

Noche de los Lápices
Con la consigna del derecho a educarse, las y los estudiantes salen a la calle. Foto: Télam

Nina Carballido Rudi es la secretaria general del centro de estudiantes de la Escuela Nigelia Soria. “La marcha la organizamos como todos los años, a excepción del año pasado que por el Covid no se pudo hacer. Lo hicimos con todos los sectores que quisieron participar, pero principalmente secundaries, docentes y universitaries. No fue tan larga la discusión por la marcha, nos pareció que en el momento de la vacunación que estamos podíamos hacerla”, repasa de los debates dados en la Feser para organizar la movilización de esta tarde.

Para Nina la marcha tiene un particular significado que pasa por revivir “el espíritu militante de les compañeres desaparecides”, que se refleja hoy en nuevas luchas y reclamos. Una de ellas es la reciente conquista del boleto educativo gratuito, conseguido el año pasado. “Hoy en día tenemos el reclamo por la educación pública para el acceso a todes, en condiciones edilicias dignas”, marca la estudiante de la Nigelia Soria.

Nina se explaya sobre la realidad de las escuelas secundarias y la vuelta a la presencialidad plena, de la que asegura “sigue siendo igual de compleja que el año pasado con la virtualidad”. “Siempre está bueno volver pero, por ejemplo, en mi escuela no volvemos todos los días. Es como que esa vuelta sigue costando”, apunta.

La consigna central con la que en la Feser acordaron movilizar tiene que ver con este llamado de atención sobre la exclusión escolar. “Los Lápices seguimos escribiendo historia por una educación para todes”, dice la bandera de este 16 de septiembre.

“Nos pareció que era principalmente lo que más abarcaba, porque está costando muchísimo volver y hubo muchísima deserción escolar en el último año, por todo lo que fue la virtualidad”, dice Nina. Reconoce que las clases a distancia no pudieron sostenerse por igual, que el peso de esa responsabilidad recayó en estudiantes y docentes, y el gobierno no pudo dar respuestas.

“Ya era una realidad que muchos chicos y chicas no contaban con acceso a internet, a la conectividad, y con la pandemia les resultó imposible conectarse. El gobierno no dio ninguna respuesta a eso”, señala la estudiante.

También menciona -entre las dificultades del regreso a la presencialidad- “las condiciones edilicias que están haciendo muy difícil cumplir con los protocolos”. “De por sí las escuelas no estaban en condiciones y ahora lo están menos. Las aulas no están ventiladas y algunas ni siquiera tienen ventanas”.

Para Nina la marcha de esta tarde tiene el valor del reencuentro: “Poder encontrarse en la calle con les compañeres es muy significativo, porque es como recuperar un poco lo que fue en otros años, obviamente no es lo mismo que en 2019, pero es muy significativo volver a encontrarnos en las calles”.

 

La relevancia de la política

Manuel Monsalve
Manuel, secretario de DDHH del Centro de Estudiantes de la Escuela Secundaria N° 432.

Manuel Monsalve es el secretario de Derechos Humanos del centro de estudiantes de la Escuela Secundaria N° 432 Bernardino Rivadavia. En charla con Redacción Rosario, valora que se sumen a la convocatoria de las y los estudiantes secundarios protagonistas de la marcha del 16, las demás organizaciones sociales y gremiales.

La movilización recorrerá las calles céntricas de la ciudad y ya en el Parque Nacional a la Bandera se leerá un documento consensuado por los diferentes centros estudiantiles. “Tiene varios ejes que hacen hincapié en las dificultades que enfrentó el sistema educativo en  la pandemia, como la conectividad, la situación de las escuelas y otras cuestiones que nos atañen como es el voto joven”, dice del contenido del texto acordado.

Para Manuel, la fecha tiene el valor principal de “recordar a las compañeras y los compañeros desaparecidos, y que una buena manera de hacerlo es con los reclamos de hoy”.

Manuel destaca que en su escuela los derechos humanos tienen un lugar destacado, que habilita a distintas iniciativas: “El centro de estudiantes de mi escuela adhiere a la movilización y el mismo día (por este jueves) vamos a hacer una jornada con las pibas y los pibes para acercar la fecha para quienes no la pudieron trabajar en clase. Para que sepan por qué marchamos y puedan participar”.

Se entusiasma hablando de lo que será volver a las calles a movilizarse por la memoria y los sueños comunes. “Queremos tener una convocatoria bastante zarpada. Después de casi dos años, -se explaya- nos vamos a volver a encontrar con compañeras y compañeros de distintas escuelas. Es una experiencia que los pibes y las pibas que recién se sumaron al centro de estudiantes no pudieron tener. Quienes venimos desde hace algún tiempo queremos darles una mano para que puedan vivirlo de la mejor manera, obviamente respetando los protocolos de cuidado. No estamos en marzo de 2020, pero la pandemia no se fue”.

Para Manuel la fecha es una oportunidad para “darle relevancia a la política”. “Hay un avance muy fuerte de un ala conservadora, a la que hoy los jóvenes, las pibas y los pibes tenemos que ponerle un freno a eso y volver a construir futuro”. Está convencido que la marcha de esta tarde pone en un lugar de importancia a la militancia de las y los estudiantes secundarios.

“La vuelta a las calles es muy importante, que también se da por un contexto de vacunación que nos permite que la situación esté mucho más calmada, se está avanzando en ese sentido”, reconoce Manuel. También pone en valor contar con el boleto gratuito por el apoyo económico que significa.

Manuel no pierde la esperanza de que los programas de gobierno que se están empezando a aplicar ayuden a recuperar a las y los estudiantes excluidos por la pandemia. Sin embargo, asegura que “la preocupación es generalizada”. “Cuesta mucho volver a conectarlos con la escuela. La pandemia hizo que muchos pibes y pibas hayan tenido que salir a trabajar. Eso lo vemos con preocupación”, alerta.

 

La marcha que emociona

Augusto del Cerro
Agusto, estudiante del Poli.

Augusto del Cerro es el representante del Politécnico en la Feser. Cuando habla no oculta la emoción que le produce pensar en la movilización del 16. “Estamos emocionades, porque la marcha es necesaria para la militancia secundaria”, confía.

Razones no faltan. Augusto dice que salir a la calle y expresarse es la oportunidad para exponer una realidad que conocen de cerca. “La idea es que podamos mostrar algo que siempre existió y ahora mucho más con la pandemia: que hay un gran sector de la población que no está llegando a tener una educación con condiciones edilicias digna, ni con conectividad. Hay muchos sectores de los barrios populares que no pueden acceder a una computadora, ni a un teléfono celular, menos a wi fi para asistir a las clases virtuales. Eso hay que ponerlo en papel porque fue una de las grandes causas por las que los estudiantes no pudieron llegar a cursar efectivamente”, describe.

Augusto reconoce que la situación del Poli, al que asiste, es diferente. Allí se repartieron computadoras del Plan Conectar Igualdad, que habían quedado y las que donaron ex estudiantes de la escuela preuniversitaria. “El Poli no fue tan afectado en ese sentido, nos rebuscamos para salir del apuro. Aunque eso debería estar garantizado por el gobierno y no ser algo que encaremos nosotros”, diferencia la situación de su escuela de otras realidades educativas que no contaron con iguales posibilidades. Un gesto solidario a multiplicar.

Para Augusto el 16 de septiembre tiene un significado particularmente valioso, en lo personal y en la transmisión entre generaciones. “Es una de las razones por las que arranqué a militar. Cuando escuchás cómo en el centro de estudiantes hablan de toda esta lucha estudiantil, de compañeres que desaparecieron por pensar como pensaban, por moverse, hacer la cosas, por luchar, un poco te da bronca, pero por otro lado te dice que hay que seguir organizándonos para hacer la cosas que pensamos. Es una chispa que enciende a cualquier persona como militante, es poder encender ese fuego que después queda por años”, expresa.

Al igual que Nina y Manuel, Augusto menciona que otra de las reivindicaciones por las que movilizarán esta vez es por el voto joven, para que quienes tienen entre 16 y 18 años puedan elegir en las diferentes categorías, no solo en las instancias nacionales. “El voto joven tiene que ser un herramienta que nos permita empoderarnos”, señala. Entiende que es la herramienta para asegurar conquistas como el boleto educativo o la educación sexual integral, para decidir quienes van a llevar adelante esas políticas.

 

Cada 16 de Septiembre 

Cada 16 de septiembre se recuerda a las y los estudiantes víctimas de la dictadura cívico militar.

Cada 16 de septiembre los centros de estudiantes de las escuelas secundarias llaman a marchar por las calles. La movida se repite en cada ciudad del país. Salvo en 2020, que por la pandemia de coronavirus se debió suspender, la movilización es un acto de participación y militancia para miles de jóvenes.

En 2006, se estableció que la fecha sea recordada a nivel nacional como el Día de los Derechos de las y los Estudiantes. Y sea en memoria de lo ocurrido el 16 de Septiembre de 1976 cuando diez estudiantes secundarios, que tenían entre 16 y 18 años, y militaban en la Unión de Estudiantes Secundarios (UES) de La Plata fueron secuestrados, torturados y desaparecidos y desaparecidas: Claudio de Acha, María Clara Ciocchini, María Claudia Falcone, Francisco López Muntaner, Daniel A. Racero y Horacio Ungaro. En tanto que sobrevivieron al crimen de la dictadura cívico-militar: Pablo Díaz, Gustavo Calotti, Emilce Moler y Patricia Miranda.

¡Sumate y ampliá el arco informativo! Por 500 pesos por mes recibí todos los días info destacada de Redacción Rosario por correo electrónico, y los sábados, en tu casa, el semanario El Eslabón. Para suscribirte, contactanos por Whatsapp.

 

Más notas relacionadas
Más por Marcela Isaías
Más en Ciudad

Dejá un comentario

Sugerencia

Espionaje ilegal: la Justicia rechazó la recusación de Mauricio Macri

El juez federal Martín Bava volvió a citar al ex presidente a prestar declaración indagato