Le Lepra derrotó, en la última jugada del partido y con un hombre menos, a Independiente, por la fecha 19 del torneo local: fue 1 a 0 en el Marcelo Bielsa, con un golazo del juvenil Román Bravo. La Fiera jugó unos minutos.

Respira el mundo rojinegro. Y se desahoga. El tiempo de descuento, cuando apenas restaban segundos para el pitazo final, apareció un chico de la casa, que ingresó a jugar el complemento, y le dio la tan sufrida como necesaria victoria ante el conjunto de Avellaneda, que jugada con un hombre de más.

El Newell’s plagado de pibes se vio superado en la primera parte por el experimentado Independiente, que sin acelerar demasiado, le llegó en varias oportunidades. Mucho hubo de errores propios de la Lepra, más que virtudes del rival. Como cuando un rechazo hacia atrás en mitad de cancha habilitó a Silvio Romero, que definió apenas afuera en el mano a mano ante Ramiro Macagno.

Otra de esas pérdidas en la salida casi la aprovecha el colombiano Andrés Roa, quien le quitó la pelota a Jerónimo Cacciabue, y remató desde afuera del área, haciendo lucir al arquero leproso.

Más adelante, desde un córner, lo tuvo el ex Newell’s Juan Insaurralde, aunque no desde arriba –su especialidad en jugadas de pelotas paradas– sino que le cayó un rebote en los pies, y la tiró por encima del travesaño. Y cerca del final, Roa, Romero y Alan Velazco armaron una linda jugada, que finalizó este último. Pero en el camino de la pelota hacia el arco se interpuso el defensor paraguayo José Canale, quien se arrojó al piso a tiempo para evitar la caída en su valla.

En el segundo tiempo, el Rojo (aunque vestido íntegramente de blanco) empezó a retroceder, y Newell’s tomó el control de la pelota. Esa actitud no se tradujo en un dominio absoluto, y mucho menos en jugadas claras de gol, ya que la Lepra se nublaba a medida que se acercaba al arco defendido por el uruguayo Sebastián Sosa.

El partido se quebró a los 26’ con la expulsión por doble amarilla del juvenil Marco Campagnaro. El equipo de Julio Falcioni sintió la obligación de adelantarse, y los de Adrián Taffarel amenazaron con algunos contraataques, que no pasaron a mayores.

En el final, hubo un puñado de minutos para Maxi Rodríguez, que lució impreciso producto de la larga inactividad y la falta de continuidad, aunque lideró los ataques junto con Francisco González. Y fue justamente Panchito el que generó la falta en el final, para que el ingresado Román Bravo, en un rebote, la enganchó bien, y de volea hizo delirar al Coloso a los 48’.

El encuentro no tuvo más tiempo. La victoria en el Parque Independencia trae alivio al mundo leproso, que no sumaba de a tres desde la victoria con Lanús. En esta ocasión fue especial, por la forma agónica en la que se dio, y fue en el Coloso, que venía expresando su malestar con el presente del equipo.

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