Con Emiliano Vecchio como figura y autor de dos goles, el Canaya le ganó 3 a 1 al Decano, por la fecha 21 del torneo local. Emmanuel Ojeda marcó el primero, y Junior Benítez descontó en el final.

El calor agobiante sobre la ciudad no parecía hacer mella en Rosario Central, que le imprimió mucha velocidad a su juego desde el inicio del primer tiempo. Atlético Tucumán no lograba salir de su campo, víctima del arrollador avance del Canaya, que casi no lo dejaba respirar.

El local probó con remates de Gino Infantino, defectuoso; y de Damián Martínez, arriba tras recibir un centro atrás, pero a ambos les faltó puntería. Después, el experimentado arquero Cristian Lucchetti le achicó rápido a Marco Rubén, para ganarle en el mano a mano.

Pero en el Gigante de Arroyito –sin aforo, por primera vez en pandemia– se olfateaba el gol, que llegó a los 20’ a través de Emmanuel Ojeda, quien tras un buen centro de Lautaro Blanco, apareció por detrás de todos, incluido el arquero, y sólo debió empujarla para salir a festejar..

Jorge Broun vio de cerca el peligro recién en el final de esa primera parte, luego de un derechazo con destino de ángulo de Oscar Junior Benítez, que el arquero auriazul desvió con un manotazo.

Central cerró esa etapa inicial con otro grito: a los 46′, Emiliano Vecchio recibió dentro del área un pase de Rubén, estilo pivote, y le apuntó al primer palo. Como la resistencia de Lucchetti fue floja, el dueño de casa se metió al vestuario con una cómoda ventaja.

En la segunda parte, el Canaya volvió a plantarse en campo rival, y tuvo algunas chances aisladas. Pero entre la tranquilidad que le daba el resultado y la pasividad del rival, se relajó, sin poder liquidarlo. Y en una jugada aislada, el recién ingresado Guillermo Acosta disparó desde afuera del área, y obligó a otra buena volada de Fatura. En la réplica, Lucas Gamba quedó mano a mano con el Laucha, y se la pinchó, pero se le fue la mano (o el pié, bah) con la fuerza y la pelota salió de más alta. 

A los 28’ llegó la tranquilidad (absoluta) con otro gol de Vecchio. Diego Zabala, en cancha desde hacía minutos, cedió el pase al hueco, por el medio, y el capitán y 10, con un exquisito toque suave, liquidó el marcador.

El conjunto tucumano bajó los brazos definitivamente, y no se llevó una goleada mayor porque Central lo perdonó. El uruguayo Zabala falló una chance increíble, en la que sólo tenía que empujarla y le pifió, y que el juvenil Infantino no pudo corregir en el rebote.

La fortuna para los dirigidos por Pablo Guiñazú llegó recién a los 39’, cuando Leonardo Heredia pifió un remate que pretendía fusilar a Broun, pero sin querer queriendo, le sirvió el gol a Junior Benítez.

Para el final quedó el tiro libre de Marco Ruben, que resumen la confianza y las ansias de batir el récord de máximo goleador. Es que con Vecchio ya en el banco, el delantero le pidió el remate a Gastón Avila, que concedió. Y contra todos los pronósticos, la puso en el ángulo, pero entre Luccheti y el palo, le ahogaron el grito.

De esta manera, Rosario Central le pone fin a una racha de dos derrotas consecutivas, ambas fuera del Gigante. Le da alivio al entrenador Cristian González, y le permite seguir en la pelea por una plaza en la próxima edición de la Copa Sudamericana.

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