El dibujante Miguel Repiso publicó Diego, nacido para molestar, un homenaje en clave humorística al más grande futbolista de todos los tiempos: “Hay una cosa casi religiosa, que empapa toda la obra, como una especie de construcción del Dios”, adelantó. 

Miguel Rep nació como Miguel Repiso en abril de 1961, en la bonaerense localidad de San Isidro. Pero en vez de cortar al medio su nombre, como hace la mayoría a la hora de crear un apodo, lo hizo con el apellido y selló así su firma como artista. Su obra se puede seguir en libros, diarios, revistas, murales, portadas de discos, en la tele y la radio, en el cine, en afiches, en la web. En la Argentina y en el mundo.

Seis meses antes de su nacimiento, doña Tota parió a Diego Armando Maradona, con quien Miguel comparte generación y varias otras cuestiones, tal como lo presenta Pedro Saborido en el prólogo de Diego, nacido para molestar, de reciente publicación. “Diego siempre buscó la manera de volver a pisar una cancha. Miguel hace todo para seguir dibujando. Así es la gente que no deja de hacer lo que siempre hizo de chico: jugar a la pelota o dibujar. Toda una carrera tratando de seguir siendo un nene”, lo compara el histórico ladero de Diego Capusotto, y quien ahora hace las veces de vocero y entrevistador de Rep en las presentaciones públicas.

Rebeldes y soñadores

Diego Maradona nació el 30 de octubre en el hospital Evita, de Lanús, en el seno de una familia peronista. Esas dos figuras emblemáticas volvieron a coincidir en 1973, cuando ya el Pelusa deslumbraba a propios y extraños en los tradicionales Juegos Evita, luego prohibidos por la dictadura cívico militar. Miguel Rep los volvió a juntar en los títulos de sus dos últimas publicaciones editoriales. “Los dos libros (el de Evita y el de Maradona) se llaman Nacida y Nacido para molestar”, dice, y sobre el más reciente de ambos, comenta: “Primero fue esta cosa de descubrir si yo tenía un Maradona para contar, un Maradona para dibujar y para hacer humor. Y sí, lo tenía, porque fuimos compañeros vitales en ese sentido, teníamos la misma edad”.

Las páginas con la historia (o historieta, bah) del Diego se dividen en 6 capítulos, es decir, cada una de las décadas –las ganadas y las perdidas– que vivió entre los mortales. “Arranco con los años 60, y así hasta el último capítulo que es la eternidad”, cuenta el autor, y sigue de manera cronológica: “También tuve que ordenar los hechos, que siempre son muchos. En los 60 está toda su infancia hasta que cumple 10 años. Está Cebollitas y toda la formación, que te diría casi religiosa, que empapa todo el libro, como una especie de construcción del Dios. Después, en los 70 llega a Primera con Argentinos Juniors y juega la Copa del Mundo de Japón, donde sale campeón juvenil. Y el 80 es su grán década, la década de oro, en la que sale campeón del mundo en México, en Boca y en Nápoli”.

Luego se viene el Diego ex futbolista: “Eso es como el arranque, pero después arranca otra cosa, como administrar la gloria hasta el final, que son las últimas tres décadas, que son necesarias para una figura tan universal como Maradona, quizá la figura más universal que haya. Él deja el fútbol en el 98 y después empieza otra leyenda: director técnico, el tipo que habla todo el tiempo, que es rebelde, que está en política, que tiene escándalos pero que nunca deja el fútbol, hasta Gimnasia”.

Por eso, Rep tuvo la difícil misión de “ordenar esa vida” vivida a mil por cien, como cantaría Manu Chao. “Buscar los lugares que podían ser imágenes nuevas, recorrer los goles, dibujarlos. Eso que fue mucho, mucho laburo, ahora es un libro”, resalta.

Nacido para dibujar

Las páginas de la extinguida revista Cuarta Dimensión, interesada en la vida extraterrestre (cualquier parecido con descubrir barriletes cósmicos es pura coincidencia), fueron testigo del primer dibujo de Miguel Rep, que apenas tenía 14 abriles. Después pasó por Humor Registrado y está desde los inicios en Página/12. Tiene casi 40 libros de su autoría, y en la pantalla chica pasó por Canal Encuentro y América 24. Y es muy maradoniano, aunque antes no se había dado cuenta. “En la literatura soy borgeano, en el humor gráfico soy quiniano, en tango soy piazzoliano, en artes plásticas soy picassiano. Siempre estoy buscando eso, agarro a los que resumen y engrandecen su género. Eso me parece que es Diego en el fútbol del Río de la Plata, y lo hizo como nadie y mejor que nadie, y creo que va a ser difícil superar, no sólo su técnica, sus malabares, sino también su capitanismo, eso de plantarse en la cancha y ganarsela con su personalidad”, confiesa.

El humorista gráfico, que ilustró el libro El Negro de París, de Osvaldo Soriano –entre muchas otras obras de otros autores– asegura que “siempre tuve a mi Diego” para volcarlo en su nuevo trabajo, “por esto de convivir siempre mediáticamente con él, que a todos nos pasó que alguna vez nos enojáramos”. Y añade: “Y hasta que no se termina su existencia, uno no cierra esa historia con él. Ahora digo «qué suerte que tuve de ser contemporáneo», y entonces me convencí que podía hacer una biografía ilustrada de Maradona, desde un punto de vista de acompañamiento generacional también, porque es muy importante analizarlo generacionalmente. Es decir, que nació en los 60, que tuvo su formación en esos años, que a pesar de la villa era otro tipo de villa y otro tipo de marginalidad o pobreza, y después tuvo su ascenso, que lo va regulando”.

Pedro Saborido, con el libro en la mano, y Miguel Rep, en la presentación del libro en Merlo

Sobre este último aspecto, recuerda que Maradona “siempre fue famoso, en su hogar era el niño preferido, en el barrio era el mejor con la pelota, lo mismo en los Cebollitas, siempre descolló. Entonces, toda esa construcción de fama, y de dominio de los medios, y del público y de la palabra y de la pelota, fue muy gradual y después lo que tiene que hacer es bajarse de eso e ir por otro lado. Él es un producto de su generación”.

Para reconstruir parte de la vida de D10S, Miguel cuenta que “iba mirando mucho de Diego en libros, en YouTube, en el periodismo, y sobre todo –como en el libro de Evita– estuve acompañado por la investigación de Jorge Repiso”, hermano y periodista. “Él es una cosa de letra cierta, de certezas y de documentación”, dice, y aclara: “Pero en los otros trámites confié en mi juicio. Me encerré y confié en mi capricho de autor, porque, primero, al libro lo hago para mí, y después para los demás. Ahora me doy cuenta de que es un libro de todos”.

Por último, remarca que –tal como lo hizo con la Abanderada de los humildes– “haría esto con gente que ya no está entre nosotros, porque descubrí que hasta que la gente no cierra su vida no se puede hacer una biografía, porque siempre te puede dar una sorpresa”. Y remata: “Diego, la última sorpresa que nos dio fue no resucitar el 25 de noviembre”.

Memorias de un wing derecho

“Miguel es muy patadura con la pelota, y a Maradona nunca se le conoció un dibujo”, lo vuelve a comparar Saborido. Y Rep no lo puede rebatir, ya que en el verde césped se define como una especie de ¿falso 9?: “Soy delantero, una especie de wing izquierdo, con proyección a 9 pescador y hago goles de prepo”. Pero resume, sin vueltas: “Jugando soy malo”.

Este atacante de gran porte culpa de su falta de sincronización entre la izquierda y la derecha con la pelota a que “no tengo una infancia de potrero, tuve que aprender muy tarde”. Aunque destaca su espíritu de garra: “Voy con unas ganas tremendas a jugar, porque me gusta mucho”.

Es hincha de Boca y le encanta ver fútbol, por la tele. “No suelo ir a la cancha”, admite, y agrega: “No soy un sabedor, de las estrategias y eso. Cuando voy a la tribuna no hablo, sino que escucho a los demás, lo mismo en un bar. Pero el fútbol es el deporte que más amo”. Y ahora es de los que se suben a la Scaloneta: “Estoy bastante con la Selección, después de enojos, pero soy muy mirador de fútbol”. 

Yo me pongo la camiseta

Miguel es de esos tipos que uno sabe, sin estar ni cerca de conocerlo personalmente, que abraza las causas nobles y que está donde y cuando tiene que estar. Por eso no sorprendió en absoluto verlo llegar a la ex Esma, donde se realizó la jornada Diego nos une, que reflejó a través del arte, la literatura, la música, el ajedrez y el testimonio de apasionados y apasionadas por la figura de Maradona, la relación estrecha del Pelusa con la lucha por los derechos humanos. “Mi partido político son los derechos humanos, son las Madres y las Abuelas”, sentencia, pariendo una consigna. “En aquellos años oscuros estaba en la revista Humor Registrado, que apareció en el 78, y debo decir que yo en esos tiempos no estaba muy políticamente avezado, estaba muy metido en el dibujo, publicaba en la revista porque me gustaba”, confiesa Rep sobre la época de la última dictadura cívico militar, pero aclara: “De a poco me fui enterando. Recuerdo haber firmado una solicitada por los derechos humanos, para las Madres. Y a partir del 82, de la Guerra de Malvinas, siempre he estado cerca de esas causas, cerca de las Madres y las Abuelas, de los organismos. Estar en la ex Esma no es ir a un lugar que no conozco, fui cuando se abrió, es un lugar doloroso, pero nuestro”.

Pinta bien

En el marco de las presentaciones de Diego, nacido para molestar, la parada de Miguel Rep en Rosario será el miércoles 1° de diciembre. La cita será en el Complejo Cultural Atlas (CCA), ubicado en Mitre 645, comenzará a las 19, y le harán la segunda la directora teatral y gestora cultural Chiqui González, y el periodista Federico Fritschi. “Los espero”, se despide quien ilustró El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha y La Divina Comedia, y autor de Y Rep hizo los Barrios (Planeta, 2014), Bellas Artes (Planeta, 2014), Postales (Planeta, 1993), 200 años de Peronismo (Planeta, 2010), entre tantos otros.

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